¿China debe dar una lección a su banca?

El rescate de último minuto a un fondo de inversión prendió las alarmas sobre la banca en la sombra; analistas creen que China debe enviar un mensaje a inversores sobre apuestas de alta rentabilidad.
icbc  (Foto: tomada de cnnmoney.com)
Charles Riley
HONG KONG -

¿Tiene el impago un lado positivo y aleccionador? O dicho en otras palabras, ¿puede ser el default algo bueno? Esa es la pregunta que se hacen en China, donde el turbio rescate de un fondo de inversión de alto rendimiento parece haber evitado un default o incumplimiento de pagos que habría costado millones a los inversionistas y habría socavado la fe en el sistema financiero del país.

Pero el rescate orquestado de último minuto por un enigmático tercero ha suscitado dudas sobre la disposición de China para permitir que los inversores paguen el precio de las inversiones fallidas y el creciente riesgo en el sistema bancario en la sombra del país.

Hace tres años, un grupo de acaudalados inversionistas chinos colocaron 3,000 millones de yuanes (500 millones de dólares) en un fondo de inversión, llamado ‘Credit Equals Gold #1 Collective Trust Product'.

El producto fue comercializado por el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC, por sus siglas en inglés), una firma de propiedad estatal que es uno de los bancos más grandes y rentables del mundo. Pero el fondo fue diseñado y emitido por China Credit Trust, uno de los muchos bancos en la sombra del país que ofrece préstamos a empresas o personas que pueden tener problemas para conseguir financiación de la banca tradicional.

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En este caso, el producto estaba respaldado por un préstamo otorgado a una atribulada empresa carbonera en el norte de China, que más tarde quebraría cuando el precio del carbón se desplomó. A los inversionistas se les prometió un jugoso retorno anual de 10% en el lapso de tres años, pero a principios de este mes se les notificó que el pago no se cumpliría.

Algunos de los inversionistas, que según informes pusieron hasta 500,000 dólares por cabeza en el fondo, dijeron que el ICBC debería reembolsar el dinero pues éste comercializó el producto.

El ICBC insistió, por su parte, que nunca había garantizado el producto, y no tenía ninguna responsabilidad legal de pagar a los inversores. El presidente del banco paraestatal incluso llegó a describir el episodio como una oportunidad de aprendizaje para los inversionistas, los bancos en la sombra, y el propio ICBC.

Pero los informes de la prensa oficial sugieren que esa oportunidad aleccionadora se ha esfumado, gracias a un rescate hecho por un tercero no identificado que asegura que los inversionistas recuperarán su inversión inicial, aunque sin intereses.

Un default del fondo podría haber ocasionado que los inversionistas retiraran su dinero de otros productos de inversión, dejando con ello de aportar los depósitos necesarios para el suministro de crédito y el crecimiento económico.

"Un impago hubiera causado una pérdida de confianza en los mercados de fondos y otros mercados paralelos de crédito de China y una contracción de liquidez en esos mercados y, por tanto, una crisis crediticia", expuso el economista de UBS Wang Tao.

El rescate parece haber eliminado ese riesgo. Pero algunos analistas sostienen que se necesita un default para demostrar el compromiso de Beijing de permitir que las fuerzas del mercado desempeñen un papel más importante en la economía, y para enviar un mensaje a los inversores de que las inversiones de alta rentabilidad conllevan un riesgo significativo.

"Estos rescates perpetúan aún más la garantía implícita que ofrece el Estado, esa seguridad que los inversores dan por descontado cuando compran productos financieros en China", criticaron los analistas de Bernstein Research.

A menos que se consientan las pérdidas, los inversionistas seguirán colocando dinero en proyectos improductivos, agregaron.

La rápida expansión de la banca paralela o en la sombra ha suscitado preocupaciones en Beijing sobre la eficiencia del sistema crediticio en su conjunto, y algunos temen que el sector de 6.5 billones de dólares ha alcanzado una escala que podría minar el crecimiento. Beijing ha prometido reformas, pero algunos observadores piensan que el gobierno está esquivando las decisiones difíciles.

"(Esto) es otro ejemplo más de que China le da largas al asunto," dijeron los analistas de Bernstein.

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