El salario mínimo presiona a Obama

Se espera que el pago por hora aumente a 10.10 dólares, en un intento por disminuir la desigualdad; siete de cada diez estadounidenses quieren el alza, que beneficiaría a 45 millones de trabajadores.
wendys  (Foto: Getty)
Emily Jane Fox
NUEVA YORK -

Se espera que el presidente Barack Obama aborde el tema del salario mínimo en su discurso del Estado de la Unión de este martes por la noche, pues Washington se ve cada vez más presionado para crear un marco para subsanar la desigualdad.

Washington debate un aumento: Un grupo de demócratas presentó el año pasado la ‘Fair Minimum Wage Act' (o Ley del Salario Mínimo Justo) que proponía aumentar el salario mínimo a 10.10 dólares por hora. El salario mínimo federal actual es de 7.25 dólares.

De ser aprobada dicha legislación, un trabajador a tiempo completo que percibe el salario mínimo vería su sueldo subir de unos 15,000 dólares al año a cerca de 21,000 dólares. Eso haría que una familia de tres personas estuviera por encima de la línea de pobreza.

El aumento podría elevar directa e indirectamente la remuneración de hasta 28 millones de trabajadores, de acuerdo con estimaciones del organismo liberal Economic Policy Institute.

La legislación ha recibido el respaldo de 75 economistas, pero su aprobación tiene pocas posibilidades.

La Casa Blanca indicó que Obama anunciaría el martes la emisión de un decreto ejecutivo para aumentar el salario mínimo de los nuevos trabajadores federales contratados.

Los estados toman medidas: Independientemente de la legislación federal, el público estadounidense ya ha tomado medidas en algunas entidades.

El año pasado los residentes de Nueva Jersey votaron a favor de aumentar el salario mínimo del estado en un dólar por hora, para elevarlo a 8.25 dólares.

Los votantes de SeaTac, una pequeña ciudad en torno al aeropuerto de Seattle-Tacoma, en el estado de Washington, también votaron a favor de aumentar el salario mínimo a 15 dólares por hora. La medida pronto podría extenderse a todos los trabajadores en Seattle, pues el nuevo alcalde, Ed Murray, ha convertido este tema en una parte clave de su agenda.

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Igualmente, el primero de enero, otros 12 estados y otras tres ciudades elevaron el salario mínimo.

Crecen las protestas en demanda de aumento salarial: La problemática de los bajos salarios saltó al candelero el año pasado, cuando los trabajadores de McDonald's, Wendy's, Walmart y otras tiendas se unieron en un creciente número de protestas a nivel nacional para demandar salarios más altos, mejores horarios y prestaciones.

Los trabajadores de los establecimientos de comida rápida, en particular, han pedido sueldos de 15 dólares por hora. El movimiento comenzó con una pequeña huelga en la ciudad de Nueva York en 2012 y desde entonces ha cobrado impulso.

Las huelgas en diciembre pasado atrajeron la participación de los empleados del sector de la comida rápida en más de 100 ciudades, aseguraron los organizadores.

Los estadounidenses apoyan un aumento: Dada la creciente atención que ha recibido el tema, las encuestas muestran que cada vez más estadounidenses apoyan un aumento salarial.

De acuerdo con un sondeo llevado a cabo por Quinnipiac el 8 de enero, el 71% de los votantes estadounidenses apoyan el aumento del salario mínimo. Esto incluye una mayoría de republicanos, 52% de los cuales se pronunciaron a favor.

Alrededor de un 30% de los votantes apoyó elevar el salario mínimo a un rango de 10.10 dólares por hora, el mismo nivel que la propuesta demócrata, y el 18% respaldó un aumento incluso aún mayor.

Una encuesta de Pew Research también reveló que el 65% de los adultos en Estados Unidos creen que la brecha entre los ricos y todos los demás se ha incrementado en los últimos 10 años.

El salario mínimo no es un salario digno: Si bien la mayoría cree que es poco probable que la legislación federal pase debido a las divisiones partidarias, los expertos coinciden en que ni siquiera la cifra propuesta puede ser suficiente para el sustento de la mayoría de las personas.

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Una profesora del Instituto de Tecnología de Massachusetts que estudia los salarios, Amy Glasmeier, señala que existe una diferencia entre un salario mínimo y un salario digno, es decir, el costo de cubrir las necesidades más básicas, las facturas esenciales dependiendo del lugar donde vive una persona.

La investigación de Glasmeier, que desagrega el costo de la vida por los condados del país, encontró que un salario digno puede oscilar entre 12 y 25 dólares la hora, según el lugar donde reside una persona.

Obama ya ha abordado el tema antes: El mandatario estadounidense abordó el aumento del salario mínimo en el Estado de la Unión del año pasado, solicitando al Congreso aumentar el salario mínimo federal a nueve dólares por hora.

"Este solo paso podría elevar los ingresos de millones de familias trabajadoras", dijo. "Podría significar la diferencia entre comprar comestibles o acudir al banco de alimentos; pagar la renta o sufrir el desalojo; malvivir o, finalmente, salir adelante".

Sin embargo, el Congreso no ha actuado.

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Los críticos sostienen que un salario mínimo más alto perjudicará los empleos. Su argumento es que los empleadores contratarán a menos gente o reducirán sus jornadas. Y pueden compensar el gasto extra de otras maneras que pueden dañar a los consumidores; por ejemplo, trasladando el costo y aumentando los precios.

Algunos estudios muestran un efecto negativo sobre el empleo. No obstante, otros muestran un efecto positivo o ningún efecto en absoluto.

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