Salario mínimo inquieta a Walmart, en EU

La minorista analiza la propuesta de subir a 9 dólares la hora los pagos a empleados en ese país; si una medida de este tipo afecta su negocio, actuará para echarla atrás, aseguró.
walmart store  (Foto: CNN)
Tory Newmyer

Es posible que sientas dolor de cuello si has tratado de seguir la postura de Walmart sobre un aumento del salario mínimo federal en Estados Unidos en el último par de días. Bloomberg agitó las aguas el miércoles cuando informó que el megaminorista estaba analizando respaldar un aumento salarial federal.

Al considerar el tamaño de la empresa -que emplea a 1.3 millones de personas sólo en Estados Unidos, aproximadamente el 1% de toda la fuerza laboral del sector privado-, tal pronunciamiento podría tener un impacto trascendental en el debate sobre salarios dignos que se está calentando en la capital estadounidense.

Excepto que la empresa no está considerando dar su apoyo al impulso demócrata. El portavoz de Walmart David Tovar, quien dio la entrevista a Bloomberg que desató el frenesí, dejó eso en claro el jueves en las entrevistas de seguimiento con otros medios, incluyendo a Fortune.

La empresa, dice Tovar, simplemente está vigilando el debate para evaluar el impacto que cualquier nueva política pueda tener en su negocio. Dicho esto, Walmart se mantendrá neutral a menos que decida que un aumento propuesto al salario mínimo apunta injustamente a la empresa mientras exime a otros minoristas, como sucedió en Washington, o que no permita a los empleadores eliminar progresivamente el salario más alto con el tiempo.

“Si una propuesta cumple con esas condiciones, nos mantendremos fuera del asunto. Si no, consideraremos seriamente oponernos a ella”, aseguró.

Pero si la historia sirve de guía, parece que la empresa es al menos parcialmente responsable de la confusión sobre su postura. La mayoría de los reportes de esta semana indicaron que Walmart dio un apoyo fundamental a un nivel salarial superior a nivel federal cuando el asunto fue llevado por última vez al Congreso en 2007 (y la tasa aumentó de 5.15 dólares a 7.25 dólares por hora).

Pero la evidencia de ese apoyo se limita a un discurso del entonces presidente ejecutivo, Lee Scott, pronunciado en 2005. En ese discurso ante directores y ejecutivos de empresas, Scott emitió lo que pareció ser una vehemente exhortación a apoyar el aumento del salario.

“Podemos ver de primera mano en las tiendas Walmart cómo muchos de nuestros clientes están luchando por salir adelante. Nuestros clientes simplemente no tienen el dinero para comprar artículos de primera necesidad entre sus pagos de sueldo”, dijo Scott.

“Aunque es inusual para nosotros tomar una posición pública sobre un tema de política pública de este tipo, simplemente creemos que es hora de que el Congreso haga un análisis responsable al salario mínimo y a otras leyes que pueden ayudar a las familias trabajadoras”, señaló.

Un año más tarde, mientras las dos cámaras del Congreso consideraban una legislación que lograra precisamente eso, Walmart desapareció. El entonces principal cabildero de la empresa, Lee Culpepper, me dijo en aquel entonces que los comentarios de Scott habían sido malinterpretados. El presidente ejecutivo no estaba exhortando explícitamente al Congreso a aumentar el salario mínimo, sino que simplemente estaba pidiendo a los legisladores considerarlo.

“No hemos dicho nada más ni nada menos”, dijo. El año pasado, después de que el presidente Barack Obama utilizara su discurso del Estado de la Nación para pedir un aumento a la tarifa a 9.00 dólares por hora, Walmart fue igualmente cauteloso, y sólo dijo que estaba “revisando” la propuesta.

Sus declaraciones ambiguas tienen sentido desde una perspectiva estratégica. La empresa ha trabajado en los últimos años para limar las asperezas de su representación antisindical; una misión que ha adquirido cierta urgencia a medida que la tienda expande su presencia en zonas urbanas densamente representadas por los demócratas en el Congreso.

El cambio de enfoque es evidente en las donaciones políticas de Walmart. La compañía destinó sólo el 21% de sus contribuciones a los demócratas en el ciclo electoral de 2002. Una década más tarde, aumentó en más del doble su cuota para los demócratas, a 48%, según cifras del Center for Responsive Politics.

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Además, si la empresa está inclinada a oponerse al aumento salarial federal, pero está nerviosa por las consecuencias públicas, siempre puede apoyarse en las asociaciones comerciales de alto impacto para defender su postura. Tanto la Federación Nacional de Minoristas como la Cámara de Comercio de Estados Unidos se oponen enérgicamente el aumento de salario.

Tovar dice: “Cualquiera que participe en asociaciones de comercio te puede decir que no todos los miembros están de acuerdo con cada postura de la asociación comercial”. ¿Comprendes eso? Y Tovar dice que la compañía dijo a sus asociaciones de comercio lo mismo que nos está diciendo a nosotros: Son condicionalmente neutrales.

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