Gas natural de EU, ¿arma contra Rusia?

Un mayor suministro del país podría reducir la influencia energética rusa sobre Europa: expertos; sin embargo, también podría subir los precios al consumidor interno y afectar algunas industrias.
gas  (Foto: Getty)
NUEVA YORK -

La crisis en Ucrania ha originado voces que piden que Estados Unidos incremente sus exportaciones de gas natural. La esperanza es que una mayor oferta debilite la posición de Rusia, Irán y otras naciones en futuros enfrentamientos.

Rusia es el mayor proveedor energético de Europa y distribuye gran parte de su gas natural a través de los gasoductos que cruzan Ucrania. Los precios de la energía subieron la semana pasada ante preocupaciones de que una escalada del conflicto pudiera restringir el abasto.

Las razones políticas

Tal vez existan buenas razones para aumentar las exportaciones estadounidenses de gas o petróleo, pero no está nada claro que los motivos políticos sean los de más peso.

Un mayor papel de Estados Unidos en los mercados mundiales de la energía diversificaría el suministro energético mundial, reduciendo potencialmente la influencia de países como Rusia o Irán. Pero, a fin de cuentas, el volumen de gas que Estados Unidos podría exportar es relativamente pequeño, y es poco probable que modifique los actuales mercados de la energía donde la influencia de Rusia es mayúscula.

“[Una mayor participación de EU] No cambiará las reglas del juego”, comenta Ian Bremmer, presidente de la consultora de riesgo político Eurasia Group.

Las razones económicas

Una razón más sólida para apoyar un incremento en las exportaciones energéticas de Estados Unidos es el dinero, y no sorprende que las voces más fuertes provengan de los estados productores de energía.

“Vender nuestro gas natural beneficiaría a la economía estadounidense, ayudaría a nuestros aliados en Europa, eliminaría el monopolio energético de Rusia y disminuiría su influencia”, expresó el representante republicano de Texas, Ted Poe, luego de introducir esta semana una iniciativa de ley que pide que el Gobierno agilice las licencias de exportación a Ucrania y otros estados exsoviéticos.

El Departamento de Energía es el responsable de aprobar la mayoría de las propuestas para exportar gas.

Elevar las exportaciones de petróleo y gas sin duda beneficiaría a esa industria. Pues de haber menos energía disponible en Estados Unidos, los precios probablemente subirían, lo que se traduce en mayores ganancias para las empresas del sector y sus accionistas.

También podría beneficiar a los millones de trabajadores empleados directa o indirectamente por la industria, y podría impulsar el auge energético que vive Estados Unidos, que está mostrando algunas señales de desaceleración toda vez que los precios se mantienen bajos. Las exportaciones ayudarían a la balanza comercial del país y generarían ingresos para el Gobierno.

Sin embargo, el impacto desde una perspectiva económica más amplia es incierto. ¿Qué pasaría con los otros sectores? Los fabricantes estadounidenses, que utilizan el gas natural como fuente de energía y como materia prima para productos químicos y fertilizantes, se muestran recelosos. Ellos temen que los precios más altos frenen la reactivación del sector manufactura.

Los ecologistas también se oponen a la idea de más exportaciones, arguyendo que provocaría más fracking y los problemas asociados con ese método de extracción, entre ellos la contaminación del agua y el aire.

Efoque cauto

Por estas razones, el Departamento de Energía está adoptando un enfoque cauteloso. Ha aprobado sólo seis solicitudes de exportación desde 2011, la más reciente el mes pasado para un proyecto en Louisiana. Hay 22 proyectos aún pendientes.

Nadie cree que todas las 22 solicitudes serán aprobadas. Y la razón tiene poco que ver con la política y mucho que ver con el precio: en algún momento, el gas natural estadounidense se volvería muy costoso.

El precio es la principal razón por la cual algunos creen que el plan para utilizar el gas estadounidense como arma geopolítica tendrá un efecto limitado.

“No va a haber una avalancha de exportaciones estadounidenses”, sostiene Sam Ori, vicepresidente ejecutivo de Securing America's Energy Future, un grupo que trabaja para reducir la dependencia de Estados Unidos en la energía extranjera. “El precio simplemente no será tan competitivo”.

A pesar de la presión política para acelerar las exportaciones, el tiempo y el dinero necesarios para construir infraestructura multimillonaria significa que la construcción se hará a un ritmo moderado, fijado por el propio mercado, incluso si el proceso de aprobación se simplifica, opinan los analistas.

Además, nada que haga Estados Unidos puede ayudar en la crisis actual, pues las primeras nuevas exportaciones de gas no se producirían hasta el final de 2015.

Aún así, aumentar las exportaciones estadounidenses tendría cierto valor diplomático.

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Con el tiempo, el gas natural estadounidense podría convertirse en la reserva mundial en tiempos de crisis, señala Leslie Palti-Guzmán, analista de Eurasia Group en materia de energía y recursos naturales.

Y la mera posibilidad de que se abran las compuertas del gas estadounidense “está fortaleciendo la posición negociadora de los consumidores europeos y asiáticos ante el gas ruso y disminuyendo la influencia de Rusia”, asegura Trevor Houser, analista de la firma consultora Rhodium Group.

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