Calendario de Yellen espanta al mercado

La presidenta de la Fed comete un error al fijar fechas para aumentar tasas, dice Paul La Monica; Yellen dijo que esto podría ocurrir a mediados de 2015, un año antes de lo estimado por inversores.
yellen  (Foto: CNN)
Paul R. La Monica*
NUEVA YORK (CNNMoney) -

La primera rueda de prensa de Janet Yellen como presidenta de la Reserva Federal no fue un éxito rotundo, pero tampoco un fracaso épico.

A juzgar por la forma en que reaccionó el mercado, uno podría pensar que Yellen cometió un error infausto, como olvidar la letra del himno nacional, soltar una palabrota, mostrar piel de más o algo así. Pero en realidad no fue tan malo.

En lo que a mí respecta, Yellen sólo cometió una equivocación, aunque importante. ¿No dicen siempre que no hay que hablar de religión, política y sexo? Pues bien, tampoco hay que hablar de calendarios y tiempos, en especial si diriges un banco central.

Cuando se le preguntó a Yellen cuándo podría la Fed elevar las tasas de interés, sugirió que podría suceder tan pronto como seis meses después del fin de la reducción del estímulo.

Echemos cuentas: dado que es probable que la Fed siga recortando las compras de bonos en 10,000 millones de dólares cada mes en sus próximas reuniones, eso implica que la flexibilización cuantitativa finaliza en el otoño. Quizás después de la reunión de octubre.

Sumemos seis meses más, y tendremos una posible subida de las tasas de interés en la primavera de 2015.

Muchos inversionistas habían previsto aumentos de las tasas más avanzado el 2015, o tal vez no hasta 2016… así que los operadores bursátiles no quedaron nada contentos.

Y por ello el mercado accionario de repente se desplomó en la lona cual boxeador noqueado.

Yellen incurrió en el mismo error que su antecesor, Ben Bernanke, a menudo cometía. Darle al mercado un calendario específico para las acciones de la Fed no es de sabios. Los inversionistas tratan ese marco cronológico como si fuera la Biblia, sin importar cuántas veces diga la Fed que las medidas de política monetaria no obedecen un “curso preestablecido.”

Lo frustrante es que esto pudo haberse evitado fácilmente. En la declaración de la Fed, el órgano se limitó a decir que las tasas se mantendrían cerca de cero por un “tiempo considerable” después del fin de las compras de activos.

Yellen debió de haberse aferrado a esas palabras sin desviarse. Debió haber dicho que se trata de una frase deliberadamente vaga y abierta.

Por suerte, las acciones se recuperaron un poco el jueves. Los inversionistas no parecen estar muy nerviosos ante la posibilidad de que un alza en las tasas se dé un poco antes de lo esperado.

Aún así, este incidente debe servir para recordarles a Yellen y a todos los demás miembros de la Fed que esta nueva era de ‘aperturismo’ del banco central no siempre tiene efectos afortunados. La transparencia es un problema cuando la Fed habla demasiado y confunde a los inversionistas.

Yellen debe aprender que la mención de fechas está prohibida, tan vedado como sacar a colación el conflicto militar de la década de 1940 cuando tus huéspedes son un grupo de personas de ascendencia germana.

Claro, los inversionistas tienen mucha culpa por actuar como lo hacen. Pero Yellen debe ser lo bastante inteligente para saber cómo pueden interpretar sus palabras los volubles corredores de bolsa.

Por desgracia, no hay esperanza de que Wall Street cambie. Por eso la responsabilidad recae sobre Yellen, ella ha de cuidar lo que dice.

Además, es una tontería esperar que Yellen y la Fed se ciñan a ciertos movimientos en estos momentos, la economía puede cambiar mucho.

Si el mercado laboral no mejora, y no es a causa del clima, la Fed podría pausar la reducción del estímulo. Y a la inversa, si la economía avanza más de lo esperado y la inflación asoma su fea cabeza, la Fed podría verse obligada a reducir las compras en sumas mayores a los 10,000 millones de dólares por mes... y tal vez incluso eleve las tasas antes de la primavera de 2015. (Y si la Fed siente que en verdad puede poner fin a la flexibilización cuantitativa y subir las tasas a niveles normales más pronto de lo previsto, ¿no es acaso una señal de que la economía está en mejor forma? ¿No es una buena noticia y no una mala?)

Cierto, el mercado odia la incertidumbre. Sería un desgastado y trillado cliché si no fuese tan cierto. Pero a veces, aunque sea a veces, los operadores bursátiles tienen que aceptar que los datos económicos son un poco impredecibles. No es fácil predecir y pronosticar, los mejores economistas suelen equivocarse.

Es por eso que es un colosal desatino de Yellen (como lo fue de Bernanke) darle al mercado la información en bandeja, ofrecerle con puntos y comas el plazo cronológico que seguirán las acciones de la Reserva Federal. La Fed no puede actuar con base en lo que dice el calendario, sólo puede actuar como dicten los datos económicos.

Janet Yellen, como todos nosotros, puede decir con absoluta seguridad que después de marzo sigue el mes de abril. ¿Pero puede decirnos cuál será la tasa de desempleo el próximo mes? ¿Cuántos puestos de trabajo se crearán? ¿Cuánto crecerá el PIB en el primer trimestre? ¿Cuánto subirán o bajarán los precios al consumidor?

No, no, no y no. Señora presidenta de la Fed, le pido que aprenda de su error de novata, y no lo repita una y otra vez como hizo Bernanke. Nunca responda citando un número específico de meses cuando le pregunten en qué momento actuará la Fed.

*Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva de Paul R. La Monica, quien aparte de Time Warner, Abbott Laboratories y AbbVie no posee ninguna posición accionaria.

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