Europa busca cortar dependencia de Rusia

Los líderes del bloque redoblan sus esfuerzos para aprovechar los yacimientos de gas ‘shale’; sin embargo, varios países tienen fuertes regulaciones contra la extracción del energético.
fracking  (Foto: Getty)
Alana Petroff
LONDRES -

Con la intención de reducir su dependencia del gas natural ruso, Europa busca redoblar los esfuerzos para aprovechar los yacimientos de gas de esquisto en la región.

José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión Europea, señaló que la creciente tensión con Rusia por sus acciones en Ucrania sirve como una “muy fuerte llamada de atención para Europa” en materia energética.

“Europa está trabajando muy decisivamente para reducir su dependencia energética”, dijo la semana pasada en una cumbre de la UE y Estados Unidos celebrada en Bruselas.

Europa puede buscar numerosas opciones a largo plazo, entre ellas aumentar la producción de energía renovable y la importación de gas natural licuado, ambas propuestas costosas. Pero el gas de esquisto o gas shale sigue siendo la primera opción entre los ministros de Energía y las autoridades políticas.

Acceder a los recursos cercanos de gas de esquisto sería más barato que otras opciones y podría crear hasta un millón de empleos en los próximos años, según un estudio encargado por la Asociación Internacional de Productores de Petróleo y Gas.

“La perspectiva (del gas de esquisto) es sin duda más alentadora hoy de lo que era hace un año”, dijeron analistas de Eurasia Group.

Nota relacionada: Rusia-EU, ¿quién pierde con sanciones?

De acuerdo con cifras de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), los países europeos tienen un potencial aproximado de 470 billones de pies cúbicos de reservas recuperables de gas de esquisto, una cantidad enorme teniendo en cuenta que la demanda de gas en Europa es de unos 18 billones de pies cúbicos por año.

Pero el proceso no será fácil: en este momento, la producción de gas de esquisto en Europa es esencialmente nula, y se necesitará un esfuerzo coordinado para empezar a producirlo.

Para Pavel Molchanov, analista de energía de Raymond James, el proceso tardará años. “En los próximos cinco años, los países europeos tendrán que identificar dónde están sus recursos y construir la infraestructura para desarrollar esta industria, esto puede incluir el desarrollo de oleoductos y la formación de los trabajadores”, dijo. “Esto también significa conseguir los equipos necesarios para la perforación en busca de gas de esquisto, muy usados en Estados Unidos y Canadá, pero inexistentes en Europa”.

Nota relacionada: Rosneft y Gazprom: el poder de Rusia

Además de eso, una maraña de regulaciones ralentiza el progreso, y las preocupaciones ambientales en torno al proceso de extracción de gas de esquisto han ocasionado que algunos países europeos prohíban la práctica por completo.

El polémico proceso de extracción -conocido como fracturación hidráulica o fracking- consiste en inyectar a alta presión agua, arena y aditivos químicos a una profundidad en el subsuelo para romper la roca de pizarra, liberando el gas y el petróleo.

Esta práctica ha producido el auge energético de Estados Unidos, pero los opositores argumentan que el fracking puede contaminar el agua local, generar temblores y causar estragos en el medio ambiente.

A pesar de los obstáculos, el Reino Unido y Polonia son los países que más han avanzado en la búsqueda del gas.

“Polonia es el que más progresa. Es concebible que en los próximos cinco años podríamos ver una producción significativa”, indicó Will Pearson, director de energía y recursos naturales de Eurasia Group.

Lituania, Rumania y Ucrania también tienen intención de explotar el gas, dijo.

Entre tanto, otros países son menos entusiastas. Alemania, Dinamarca, Irlanda y los Países Bajos tienen prohibiciones extraoficiales contra el fracking, exigiendo tanta documentación e investigación previa a la perforación que las empresas del sector no se aventuran. Bulgaria y Francia prohíben del todo la práctica del fracking.

“Tomará un tiempo antes de que Francia y Alemania cambien sus políticas respecto al esquisto”, comenta Pearson, pero “la hostilidad hacia el sector va a disiparse” en la medida en que Europa intente disminuir su dependencia de la energía rusa.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

Muchos se preguntan si la producción europea de gas de esquisto podría impactar el mercado del gas, pero los expertos no esperan nada significativo hasta 2020 como muy pronto. “La producción de gas de esquisto en Europa es prácticamente cero. Y en doce meses a partir de ahora seguirá siendo cero. Dentro de cinco años, será un poco más de cero”, estimó Molchanov de la firma Raymond James.

En el mediano plazo, Europa está trabajando para construir más enlaces interconectados e instalaciones de almacenamiento que den a las naciones más flexibilidad en su suministro de gas natural. El proceso “no es muy glamoroso”, apuntó Pearson, pero va a ayudar a que Europa alcance su meta de una mayor independencia energética.

Ahora ve
El 40% de los bitcoins disponibles está en manos de 1,000 personas
No te pierdas
×