PNI, el 'arma secreta' de México

El Programa Nacional de Infraestructura podría ser la estrategia que salve el sexenio: Ramón Franco; la inversión en sectores clave puede coadyuvar en un desarrollo sostenido y menos dependiente.
construccion  (Foto: Getty)
Ramón Peña-Franco*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

En abril de este año se anunció el Programa Nacional de Infraestructura (PNI) 2014-2018, que contempla una inversión durante los próximos 5 años de 7.7 billones de pesos (590,000 millones de dólares) en seis sectores estratégicos: 1) comunicaciones y transportes; 2) energía; 3) hidráulico; 4) salud; 5) desarrollo urbano y vivienda; y 6) turismo.

El PNI es una de las estrategias más importantes de la política económica del sexenio, máxime tras la caída en las expectativas oficiales de crecimiento de 3.9% a 2.7% para este año. Se espera que la inversión en sectores clave de la economía coadyuve a la consecución de un crecimiento más sostenido y menos vulnerable a shocks externos. Surge, además, en un momento de la historia en el que los países en desarrollo están más obligados a diversificar sus opciones para encarar retos domésticos crecientes, como es el caso de la baja competitividad y la desigualdad.

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La realidad económica global es muy diferente de lo que era al comienzo del siglo. Durante la primera década atendimos con azoro al surgimiento de nuevos actores, en particular de China, que vino a ser el principal motor de crecimiento de países cuya economía depende primordialmente de los precios de materias primas. El auge importador de China explica en gran medida la expansión de países latinoamericanos como Brasil, Argentina, Venezuela y Ecuador. Los famosos BRIC (Brasil, Rusia, India y China) crecieron en el seno de este contexto.

Hoy el mundo vive otro paradigma: las economías emergentes han perdido estímulo y los países más desarrollados siguen sin ofrecer una vía alterna de crecimiento. El FMI ha recortado sus proyecciones de crecimiento, no solo para México sino para el resto de América Latina y otras regiones del mundo. En un contexto global en el que se ha llegado al fin de políticas monetarias expansivas por parte de países industrializados, se vuelve imperativo impulsar reformas y fuentes internas de crecimiento para crear empleos, fomentar la inversión y, eventualmente, aumentar el ingreso.

El PNI es una respuesta del Gobierno mexicano a las nuevas circunstancias. Somos la decimosexta economía más grande, pero dependemos enormemente de Estados Unidos. Nuestro vecino del norte es receptor del 80% de nuestras exportaciones y es la fuente principal de inversión extranjera directa. No obstante, lejos de ser proteccionista, la estrategia de infraestructura se finca en la apertura económica que México ha abanderado desde hace décadas.

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América Latina

Otros países latinoamericanos con bajas calificaciones en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, como Colombia y Perú, y con una política económica similar a la nuestra, se encuentran implementando planes de inversión para cerrar la enorme brecha en infraestructura. La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) de Colombia anunció el año pasado la inversión de 20,000 mdd hasta 2020 a través de asociaciones público privadas, principalmente en infraestructura carretera.

Por otro lado, aquellos países que han mantenido bajos niveles de inversión en capital fijo y un mayor control de los mercados, han crecido menos y presentado serios problemas de inestabilidad social. Brasil registra una de las tasas de inversión más bajas y las tasas de interés más altas de la región, lo que ha derivado en una pobre infraestructura en los sectores carretero, de salud, turístico, entre otros. Las implicaciones políticas y sociales se han hecho notar, al grado de poner en riesgo no solo la organización de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, sino la continuidad de un proyecto político en el poder.

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La masiva inversión en infraestructura que generará el PNI tiene la gran virtud de crear alternativas de crecimiento frente a las exportaciones de bienes manufacturados a Estados Unidos. La expansión en sectores clave de la economía generará, según estimaciones oficiales, 350,000 empleos por año hasta 2018, aumentando con ello el ingreso y mejorando la productividad. Mejores carreteras, puentes y puertos suponen mayor movilización, en tanto más producción y mejor distribución energética se traduce en combustibles más baratos para las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes).

Distintas fuentes de financiamiento estarán involucradas, lo que conlleva asociaciones público-privadas de gran envergadura para financiar la totalidad del programa. En términos globales, el sector privado participará de manera activa con el 36.9% de la inversión total, y será dominante en los sectores de turismo y de comunicaciones y transportes, donde se espera que sea mayor al 50%.

Vuelta al sur-sureste

Además, el PNI otorga especial énfasis a la región sur-sureste del país. En sus 20 años de vida, el TLCAN ha desatado gran inversión, especialmente en el sector manufacturero, y ha incrementado notablemente el comercio; sin embargo, la industrialización que generó se ha concentrado en la zona norte del país. El ingreso per cápita en los estados del sur es apenas la mitad de la media nacional. En atención a esta problemática, se destinarán a la zona sur-sureste la mayor parte de los recursos contemplados en el PNI para el desarrollo regional, equivalentes a 1.2 billones de pesos.

En términos de coyuntura política, el PNI se da en el marco de la legislación secundaria de las reformas en energía, telecomunicaciones y competencia. No es casualidad que más de la mitad de la inversión programada total durante los próximos 5 años vaya al sector energético (3.9 billones de pesos). En el rubro de comunicaciones y transportes, domina la inversión en telecom (673,735 mdp), que representa más de la mitad del total (51%). Aunado al paquete de reformas, según estimaciones del Gobierno Federal, el PNI permitirá crecer al país entre 1.8 y 2 puntos porcentuales adicionales hacia 2018.

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En suma, además de acelerar y diversificar  las fuentes de desarrollo en el corto y mediano plazos, el PNI refleja la política económica del presente sexenio. Además, se inserta en una nueva realidad global que demanda reformas estratégicas y acciones colectivas para encarar problemas domésticos, como son el bajo crecimiento y la desigualdad. 

*El autor es graduado de finanzas internacionales y política económica del ITAM y la Universidad de Columbia. Se ha desempeñado como analista de investigación en The Economist Group. Actualmente es asesor del subsecretario de Egresos de la SHCP. Twitter: @ramonpenafranco

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