La recesión amenaza a Alemania (otra vez)

La mayor economía de Europa podría haberse contraído por segundo trimestre consecutivo; malos datos de inflación y empleo en la zona euro se sumaron al sombrío panorama económico.
alemania  (Foto: Thinkstock)
Mark Thompson
LONDRES -

Alemania corre el riesgo de caer en su tercera recesión desde la crisis financiera global, acrecentando la presión sobre Europa para hacer más por estimular su economía estancada.

Las tensiones con Rusia, la desaceleración del crecimiento mundial y la caída de la confianza del consumidor significan que la mayor economía de la región ha tenido dificultades por crecer en los últimos tres meses, y podría haberse contraído por segundo trimestre consecutivo.

El ánimo entre las empresas alemanas se ha hundido a su nivel más bajo desde abril de 2013, y las expectativas para los próximos seis meses son las más débiles desde diciembre de 2012.

En toda la zona euro en conjunto, datos publicados el lunes mostraron que la confianza económica cayó en septiembre por cuarto mes consecutivo. “Incluso la confianza en la potencia económica Alemania cayó, colocándola en el marco de una tercera recesión desde 2008”, dijo Angus Campbell, analista senior de FxPro.

Los datos sobre los precios y el mercado laboral se sumaron a la pesadumbre del martes.

Los precios aumentaron 0.3% en la zona euro en septiembre, la inflación más débil que ha existido en casi cinco años. Y más de 18 millones de personas todavía están buscando trabajo en los 18 estados de la eurozona.

Lo más preocupante para las autoridades del Banco Central Europeo (BCE) será el descenso de la inflación subyacente, que excluye los volátiles precios de los alimentos y la energía.

Eso hará revivir los temores de que Europa caiga en un círculo vicioso de caída de precios y estancamiento.

Con la economía de Francia en un desempeño plano y la contracción en Italia, muchas cosas dependen de si Alemania puede recuperarse.

El Gobierno alemán ha rechazado llamados desde Europa y desde fuera del continente para utilizar su superávit presupuestario para impulsar el crecimiento, al enfatizar en la necesidad de más reformas.

En ausencia de estímulo fiscal, la presión se acumula sobre el BCE para que apueste todo a un programa similar al de la Reserva Federal estadounidense de compra de bonos del Gobierno.

Hace menos de un mes, el presidente del BCE, Mario Draghi recortó las tasas de interés tan bajo como le fue posible, y dio a conocer sus planes para comprar algunos préstamos e hipotecas para estimular el crédito bancario. Fue la segunda intervención drástica del Banco Central desde junio.

Draghi publicará los detalles del programa de compra de activos limitados el jueves. Pero las débiles perspectivas de Europa significan que es probable que tenga que hacer algo más en algún punto.

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Los mercados parecen estar preparándose para una divergencia mayor en la política entre el BCE y la Reserva Federal, que está cerca de cerrar el flujo de la flexibilización cuantitativa. El euro cayó más frente al dólar el martes, al perder 0.6% para negociarse a 1.26 dólares.

Hasta la fecha ha caído 9% desde mayo, un fuerte movimiento que debería aportar alivio a los exportadores europeos y, eventualmente generar un encarecimiento de las importaciones, lo cual ayudará a combatir el riesgo de deflación.

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