El trabajo esclavo, una realidad en Estados Unidos

Empleados extranjeros a menudo caen en redes de trafico laboral que los dejan atrapados en la deuda; la mayoría de las víctimas atraviesan la frontera de manera legal con una visa, según un informe.
inmigrantes  (Foto: Getty)
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

Ellos trabajan en sitios de construcción y granjas de Estados Unidos, en restaurantes y hoteles, incluso en los hogares.
Los trabajadores extranjeros, atraídos por falsas promesas de buenos empleos en Estados Unidos, pronto se encuentran esclavizados a plena vista como víctimas de la trata laboral, según un nuevo informe publicado por la Urban Institute no partidista y la Northeastern University.
Aproximadamente la mitad de estos trabajadores pagan cuotas de “reclutamiento” a traficantes -a menudo de miles de dólares- lo cual puede dejarlos atrapados en la deuda durante años. Y aunque algunas de las víctimas atraviesan la frontera ilegalmente, la mayoría -el 71%- de hecho entran a Estados Unidos con una visa, según el informe.
La Organización Internacional del Trabajo estima que hay aproximadamente 21 millones de personas en todo el mundo que son víctimas de trabajo forzado, pero no hay estimaciones oficiales de cuán predominante es el tráfico laboral en EU.
Investigadores del Urban Institute encontraron, sin embargo, que “hay un sistema establecido para facilitar esta explotación”.
En algunos casos, los empleadores estadounidenses “se hacen de la vista gorda ante la manera en que son reclutados los trabajadores, en otros casos estaban más íntimamente implicados en el fraude y en la coacción durante el proceso de contratación”, señaló el informe.
Financiado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el informe detalla la forma en que las víctimas quedan atrapadas por los traficantes de mano de obra y lo difícil que es para ellos liberarse. Así es como puede suceder.
La carnada: Las víctimas a menudo escuchan acerca de una oportunidad de empleo por parte de alguien que conocen en su país de origen. Luego, se reúnen con un reclutador que a menudo es una agencia de empleo que busca trabajadores para los empleadores estadounidenses.
El argumento decisivo: “El empleo en Estados Unidos les ofrecería una oportunidad única en la vida para una mejor vida tanto para ellos como para sus familias”, dijo el informe.
En el 93% de los casos que el Urban Institute revisó, el reclutador tergiversó algún elemento clave del trabajo: la naturaleza del mismo, las horas, las prestaciones (seguro médico, cuota de contratación, vacaciones) y los beneficios (por ejemplo, vivienda libre o incluso residencia permanente legal en Estados Unidos).
En cuanto a la remuneración, el informe encontró que los salarios prometidos por los reclutadores “no son extravagantemente altos en relación con el salario mínimo federal”. Pero a la luz de todos los beneficios y ventajas prometidas, parecen más generosos.
El cambio: Una vez que han tratado de convencer a la persona, el reclutador puede presionar a las víctimas de firmar rápidamente contratos que no entienden y pagar una alta cuota de contratación.
De los casos estudiados y de entre los supervivientes de tráfico entrevistados, casi la mitad de las víctimas pagaron tal cuota. La tarifa promedio fue de 6,150 dólares, que es más que el ingreso anual per cápita en muchos de los países de los que prevenían las víctimas. Pero, en algunos casos, las tarifas fueron tan altas como 25,000 dólares.
Con el fin de pagar la cuota, las víctimas a menudo vendieron bienes familiares, hipotecaron sus terrenos o sacaron préstamos con altos intereses.
Para el 71% de las víctimas que llegaron a Estados Unidos legalmente, el último paso en el proceso de reclutamiento era llevar a los trabajadores a la embajada o al consulado de Estados Unidos para obtener un visado. A menudo, los traficantes los asesoraban sobre qué decir.
“La información sobre los derechos de un trabajadores y los números a los que puede llamar en caso de una emergencia no fueron comunicados (por parte del personal de la embajada) y en algunos casos, los trabajadores fueron entrevistados en presencia de traficantes o no fueron entrevistados en absoluto”.
La verdadera pesadilla: Una vez en Estados Unidos, las víctimas de trata laboral son objeto de múltiples formas de abuso mental, físico o financiero a manos de su empleador o del subcontratista que los trajo al país.
Entre los abusos más comunes reportados: se les paga menos de lo prometido o se les retiene el sueldo; son amenazados con violencia o de alguna otra forma desmoralizados; se ven obligados a trabajar más horas de lo anunciado; y sus movimientos hacia y desde el trabajo son controlados; esto si es que no se ven obligados a vivir en el lugar de trabajo.
Además de los impuestos, el empleador o subcontratista que emite los cheques de pago de los trabajadores también pueden sacar dinero para suministros, vivienda, alimentos, servicios públicos, transporte, seguro médico (nunca suministrado), además de “cuotas” estatales, papeleo o de estatus de inmigración. Después de todas estas deducciones, la cantidad de dinero que queda a menudo no es suficiente para ayudar a los trabajadores víctimas de la trata a pagar sus deudas de la manera en que habían planeado.
Y debido a que los visados de los trabajadores están atados a sus empleos, los traficantes utilizan su deuda y su estatus migratorio para forzarlos a quedarse.
¿Qué se debe hacer?: Aunque el tráfico es ilegal, el informe encontró que las fuerzas del orden, los funcionarios de la embajada, las comunidades y las propias víctimas no están lo suficientemente educados sobre esas leyes.
Los supervivientes que escaparon a menudo estuvieron por su cuenta durante meses o años antes de encontrar ayuda. Y en las ocasiones en que la policía estaba investigando el tráfico laboral, el asunto no se volvió una prioridad.
Los autores del informe recomiendan, entre otras cosas:
• Educar a los funcionarios fronterizos, empleados de embajadas, abogados de inmigración, policías y otros a reconocer las señales de tráfico;
• Sensibilizar e informar a los inmigrantes sobre sus derechos;
• Fortalecer las leyes de tráfico, para prohibir las cuotas de reclutamiento y hacer que las empresas garanticen que ni ellos ni ningún agencia que utilicen las cobra;
• Exigir a las empresas certificar que no hay esclavitud en sus cadenas de suministro;
• Crear conciencia en las comunidades sobre cómo ayudar a las víctimas potenciales de la trata laboral. Un buen primer paso es llamar a la línea directa del National Human Trafficking Resource Center al 1-888-373-7888.

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