El limbo griego debilitará la recuperación de Europa

La potencial llegada al poder del izquierdista Syriza tensaría las relaciones con los acreedores; el partido busca una relajación de las políticas tributarias impuestos a Atenas.
grecia  (Foto: CNN)
LONDRES (CNN) -

El limbo en el que ha ingresado Grecia debilitará la recuperación de Europa. El fracaso del Parlamento helénico para definir el presidente del país dará lugar a nuevas elecciones y eso podría llevar al poder al izquierdista partido Syriza, lo que pondría a Atenas en desacuerdo con sus acreedores europeos.

La última crisis griega no es la misma que la que llevó al país a pedir los rescates de 2010 y 2012. La zona del euro tiene una unión bancaria y un Banco Central Europeo más activista está comprometido a comprar un billón de euros en activos. Además, 90% de la deuda pública de Grecia está ahora en manos de otros gobiernos de la zona del euro o del BCE.

Las próximas elecciones podrían llevar al poder a Syriza, un partido que si bien recientemente ha moderado su tono, tiene un programa que está separado por un enorme abismo con los deseos de los acreedores europeos. Syriza quiere un mayor alivio de la deuda, una relajación en las políticas tributarias y rechaza la agenda económica neoliberal que Atenas ha tenido que aceptar como el precio por sus rescates.

Esta brecha crea el riesgo de una salida caótica y abrupta de Grecia de la zona del euro si el resto del bloque no logra aplacar a Syriza. Sin embargo, este no es el escenario más probable.

Un Gobierno liderado por Syriza carecería de poder de negociación. Probablemente tendría que formar una coalición con otros partidos proeuropeos y la influencia que tendría sobre los acreedores es débil: el actual programa de rescate expirará en febrero y el rendimiento actual de los bonos —ahora de 9.5% para los títulos a 10 años—, deja a Grecia sin acceso a los mercados y con la obligación de acordar los términos con Europa.

El escenario más probable es un periodo de disputa entre Grecia y otros gobiernos de la zona del euro, en medio de una sostenida incertidumbre política. El camino reformista, actualmente sin rumbo, se descarrilará aún más. La economía sufrirá una caída en la inversión e incluso mayores costos de financiamiento.

Los rendimientos de los bonos griegos a tres años están ahora en el nivel de abril de 2010, antes del primer rescate.

La incertidumbre podría socavar los planes del Banco Central Europeo de comprar deuda soberana, lo que algunos esperaban que comience el 22 de enero, tres días antes de la recién programada elección griega.

Las demandas de Syriza para extender la deuda griega en manos del BCE encenderán la oposición alemana a las compras de bonos soberanos.

El BCE podría encontrar la manera de lidiar con el problema griego en su programa de compras, aunque una victoria de Syriza seguiría debilitando la confianza de los inversores mientras el banco central está a punto de lanzar su experimento.

El auge del populismo en Grecia es una consecuencia de la incapacidad de Europa para enfrentar un exceso de deuda y de diseñar políticas favorables al crecimiento. Los inversores podrían ver a Grecia no como una excepción, sino como un indicador anticipado.

Contexto de la noticia

Los legisladores griegos no lograron elegir un nuevo presidente este 29 de diciembre, lo que provocó elecciones parlamentarias anticipadas. Stavros Dimas, el candidato propuesto por la coalición de Gobierno, obtuvo 168 votos, menos que los 180 que se requerían en la tercera y última ronda de votación.

El primer ministro Antonis Samaras dijo que pediría al actual presidente llamar a elecciones anticipadas el 25 de enero. Recientes encuestas muestran que el partido de Samaras, Nueva Democracia, perdería ante Syriza, liderado por Alexis Tsipras.

Los rendimientos de los bonos griegos a tres años subieron más de 120 puntos básicos este 29 de diciembre, a 11.7%.

 

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