Así es la labor de escritor de discursos para el presidente

El mensaje de Obama del Estado de la Unión culmina un trabajo de muchos días y muchas noches; el escritor ideal debe ser competente, con vigor físico y tener pasión por el anonimato.
obama  (Foto: Reuters)
WASHINGTON (Reuters) -

Día tras día, desde la mañana hasta la noche, un pequeño grupo de artífices de la palabra busca el mensaje perfecto, el tono y la cadencia con que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le hablará a su país.

Cuando Barack Obama presente al Congreso su discurso del Estado de la Unión este martes, será la culminación de semanas de trabajo para un equipo de escritores de discursos de la Casa Blanca.

"Es un enorme esfuerzo. El proceso comienza antes del Día de Acción de Gracias (26 de noviembre)", dice Jeff Shesol, quien fue una de las plumas de Bill Clinton.

La Casa Blanca tiene actualmente nueve escritores de discursos. Algunos de ellos también trabajan para la primera dama, Michelle Obama, para el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) y otros funcionarios del Ejecutivo. En la Casa Blanca, a bordo del avión Air Force One, entre hoteles, viven sus vidas al ritmo de la agenda del presidente.

El trabajo es tradicionalmente discreto y exigente, dada la necesidad del presidente de hablar sobre noticias de última hora, así como en escenarios más formales como la presentación ante el Congreso.

Un escritor de discursos ideal "debe ser muy competente, tener gran vigor físico y una pasión por el anonimato", según reveló un reporte de 1937 en el cual se describía el funcionamiento de la Casa Blanca.

El trabajo puede ser agotador, pero los escritores de discursos saben que la Casa Blanca es un excelente trampolín para el resto de su carrera, sea en política o en el sector privado.

"Un trabajo extraordinario"

"Es un trabajo extraordinario", opina Adam Frankel, quien formó parte del equipo de escritores de Obama hasta 2011 y resaltó el buen gusto que tenía el presidente por la buena escritura.

"(Obama) es un escritor talentoso y también respeta el proceso de creación y comprende cómo funciona. Está muy involucrado en el proceso de redacción desde el principio", comentó.

Uno de los principales escritores del discurso del Estado de la Unión, Cody Keenan, de 33 años, comparó el trabajo con el de un estudiante universitario.

"Tienes que redactar un reporte, puedes trabajar toda la noche, o bien comenzar muy temprano en la mañana, lo entregas y te lo devuelven con observaciones, allí te enteras de si le gustó o no", explicó Keenan. "El lado positivo es que él hace anotaciones detalladas explicando el por qué de ellas", acotó.

Para Jeff Shesol, la analogía es pertinente, con una salvedad: "La gran diferencia es que aquí no te hacen una evaluación ni pasas a la siguiente tarea: vas a tener que rehacer ésta una y otra vez".

En su pequeño y exclusivo mundo, pocos se destacan. La excepción fue Ted Sorensen, uno de los escritores de discursos de John F. Kennedy y quien fue también uno de sus principales consejeros.

A diario al lado de Kennedy, Sorensen tenía una posición privilegiada para entender la mente del presidente y para intercambiar ideas con él. La complicidad intelectual entre ambos era tal que es difícil determinar con certeza la autoría de algunas frases que pasaron a ser célebres.

Para sus sucesores el acceso al presidente, si bien no es siempre fácil, es clave para cumplir el trabajo.

Discurso histórico

El primer discurso del Estado de la Unión fue presentado por George Washington en 1790. Entonces era un simple documento, más parecido a un informe administrativo dirigido al Congreso que a una plataforma política.

Fue Woodrow Wilson, en 1913, quien comenzó la práctica de ofrecer discursos presidenciales a una audiencia más amplia.

Sin embargo, estos momentos de supuesta gran importancia política, en los cuales el presidente del país revela las prioridades para el año próximo, raras veces se han vuelto pronunciamientos históricos.

Pero hay, al menos, una excepción notable: el 29 de enero de 2002 George W. Bush utilizó en su discurso la fórmula "eje del mal" para describir Irak, Corea del Norte e Irán. La frase se volvió emblemática de su presidencia polarizada.

Si bien los textos son muchas veces olvidados, el solemne momento en el que el jefe del Ejecutivo hace su alocución anual al Congreso, perdura.

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Shesol lo considera una "ceremonia increíble" en el hemiciclo de la Casa de los Representantes. La audiencia está emocionada cuando inicia el discurso que él ayudó a escribir y reescribir durante semanas.

"Haber jugado un papel en escoger las palabras que el presidente va a pronunciar es una emoción difícil de describir", dijo Shesol.

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