3 planes económicos que Hillary Clinton debe actualizar

En 2008, la exsecretaria de Estado centró su campaña en criticar la política económica de Bush; ahora debe marcar distancia de Barack Obama en una época con mayor desempleo y desigualdad.
hillary clinton estados unidos banco mundial  (Foto: CNN)
Patrick Gillespie
NUEVA YORK (CNNMoney) -

Las propuestas económicas de Hillary Clinton ahora están en la cancha, compitiendo por el voto. Y la acuciante pregunta es ¿qué ideas convocará para su alineación en ese juego?

Clinton lanzó su campaña presidencial el domingo; sin embargo, no dijo mucho sobre economía, un tema que fue toral durante su campaña de 2008.

"Ella es un cheque en blanco en este momento, pero va a recibir presiones para posicionarse", dijo Dean Baker, codirector del Center for Economic and Policy Research.

La economía de Estados Unidos ha recorrido un largo camino desde 2008. En aquel entonces, el país se dirigía hacia una recesión, la tasa de desempleo estaba subiendo (con el tiempo llegaría al 10%) mientras colapsaba el mercado inmobiliario. La brecha entre Wall Street y Main Street -o el estadounidense de a pie- apenas comenzaba a ampliarse, sostienen algunos.

Hoy el desempleo ha bajado a 5.5%, no muy lejos de su nivel objetivo. El año pasado fue el mejor para el crecimiento del empleo desde 1999. No obstante, algunos problemas persisten. La desigualdad se agrava y los salarios de la mayoría apenas han crecido.

La forma en que Hillary aborde la desigualdad, así como sus relaciones con Wall Street y Main Street, será clave para su éxito en esta campaña.

A Hillary le conviene, pues, cambiar su enfoque para el 2016, y puede hacerlo de la siguiente manera:

1. ¿Cómo atajará la desigualdad?

Antes: En 2008 Clinton criticó fuertemente al presidente George W. Bush por su manejo de la economía. Los frentes que atacó fueron la pérdida de empleos, el aumento de la desigualdad y el nulo crecimiento de los salarios.

Aunque la economía aún no se había sumido en la recesión (el desempleo se ubicaba en 5.6% cuando perdió las elecciones primarias) su retórica sobre la desigualdad resonó en muchos estadounidenses.

Un presidente republicano inelegible para otra elección presentó para Clinton un blanco fácil en el tema de la desigualdad. "El presidente Bush tuvo esta noche una última oportunidad para reconocer lo que el pueblo estadounidense ha sabido por años: que la economía no está funcionando para las familias de clase media", dijo Clinton en enero de 2008 tras el discurso de Bush sobre el estado de la Unión.

Hoy: Esos problemas no han cambiado mucho con el presidente Obama, pero es poco probable que Clinton arroje los mismos dardos contra su exjefe.

Es posible que la desigualdad sea peor ahora, y el crecimiento salarial sigue siendo el punto sensible de la economía. En 2008 el salario semanal promedio era de 796 dólares, exactamente la misma cantidad que al final de 2014, ajustada a la inflación, según el Departamento de Trabajo.

Clinton debe calcular cuidadosamente un mensaje sobre la desigualdad sin distanciarse de los logros económicos de Obama, dicen los expertos. 

"Es un mundo muy diferente" al de 2008, dice Gary Burtless, economista de la Brookings Institution. "Hay más enojo respecto a la economía y la desigualdad. Ella modificará la retórica que utiliza".

2. ¿Demasiado cercana a Wall Street?

Antes: El mercado de valores prosperó durante la administración de Bill Clinton. Y en 2008 Hillary no perdía ocasión para recordárselo a Wall Street. El boom de la tecnología, los acuerdos de libre comercio y el mercado alcista fueron el sello distintivo de la economía del presidente Clinton.

Bill había cimentado una relación con Wall Street que benefició a Hillary en 2008, dice Larry Sabato, profesor de política en la Universidad de Virginia. "Ella era la candidata de Wall Street" en 2008, asegura.

Hoy: Aún se espera que Wall Street desembolse millones de dólares para la campaña de Hillary, pero ella debe ser cautelosa respecto a ese apoyo, dicen los expertos. La recesión generó una imagen desfavorable de los banqueros que ayudaron a financiar la campaña de Hillary en 2008.

En fechas recientes la senadora demócrata Elizabeth Warren se ha lanzado contra los grandes bancos pidiendo más reformas y podría presionar a Hillary y a otros para que también tomen una postura.

Hillary tendrá que encontrar un punto medio para atraer, por un lado, a los demócratas partidarios de Warren que desean una mayor cambio financiero y, por el otro, a la base leal de donantes de Wall Street que apoyaron a Clinton, dicen los expertos.

"Ella querrá la retórica populista pero también el dinero", dice Sabato. Con los Clinton, "el dinero es lo primero y puede estar totalmente separado de la retórica".

3. ¿Podrá conectar con los estadounidenses de a pie?

Antes: Clinton ridiculizó al presidente Bush en 2008 diciendo en USA Today que su economía sólo había beneficiado a la "clase adinerada".

Cuando fue senadora de Nueva York -y exPrimera Dama- defendió los empleos de la clase media, las leyes del salario mínimo y presionó para la reforma sanitaria.

Varios años más tarde, la relación de Clinton con la clase adinerada es mucho más pública y quizás dinamita política para sus políticas económicas durante esta campaña.

Hoy: El ciudadano promedio aún batalla para llegar a fin de mes. La desigualdad es un problema mucho más grande de lo que era hace ocho años, catapultando el libro de Thomas Piketty ‘El capital en el siglo 21’ a las listas de los más vendidos el año pasado.

Los expertos creen que el problema de Clinton será conectar con el estadounidense de la calle. Desde que dejó el Departamento de Estado, Hillary ha ganado una fortuna con sus discursos y su libro, aparte de la conocida riqueza de Bill.

Consciente de esta percepción, Clinton tiene previsto celebrar pequeños actos de campaña esta semana para dedicarle tiempo a los ciudadanos promedio. La manera en que intente establecer un vínculo con los estadounidenses sobre temas actuales como la desigualdad, los trabajos de la clase media y el salario mínimo federal podría ser clave desde el principio.

Clinton ya trató una vez de convencer a los estadounidenses que ella sabe lo que es sufrir por la falta de dinero. En su libro ‘Hard Choices’ escribió que ella y Bill estaban "sin un quinto" cuando salieron de la Casa Blanca en 2001. El comentario reflejaba, para muchos, una desvinculación con las realidades que afronta el ciudadano promedio.

"Fue una declaración extraña", dice Baker, cuando la gente piensa en la riqueza de los Clinton no piensa ni de lejos en “estar en la ruina”.

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