Nuevo Gobierno de Argentina reaviva esperanza económica

Las próximas elecciones presidenciales generan expectativas entre inversores y ciudadanos del país; el índice accionario Merval ha subido 45% este año y Argentina vendió 1,400 mdd en deuda pública.
argentina cristina kirchner  (Foto: CNN)
Patrick Gillespie
NUEVA YORK -

Argentina evoca imágenes de tango, futbol, gauchos... y una economía horrible; una de las peores del mundo.

Se prevé que su economía muestre un crecimiento mínimo o negativo este año. Argentina sigue en deuda con los fondos de cobertura estadounidenses, que son conocidos cariñosamente como “buitres” en el país. Y sigue siendo el ejemplo más patético entre las naciones que han incumplido el pago de sus préstamos.

Pero hay un nuevo optimismo en Argentina, impulsado principalmente por las próximas elecciones presidenciales, que se realizarán a finales de este año.

Su mercado de valores está en una racha alcista y los inversores están comprando la deuda del país (una noticia sorprendente, teniendo en cuenta que está sumido en una recesión y en otro impago)

“La economía parece no estar cayendo más”, dice Eugenio Alemán, argentino y economista senior de Wells Fargo Securities. “Hay vibraciones un poco más positivas rondando”.

Las elecciones generan esperanza económica

Lionel Bollini ha notado las mejores vibras. Es dueño de La Dama de Bollini, un bar histórico en Buenos Aires, donde el escritor más famoso de Argentina, Jorge Luis Borges, alguna vez departió con sus amigos.

El aumento de los impuestos y la inflación son duros para los propietarios de pequeñas empresas, pero, en general, Argentina está comenzando a moverse en la dirección correcta, dice Bollini. Más turistas visitan su bar actualmente, que en años pasados.

La economía todavía está luchando, pero es un poco más práctica, más honesta para mí”, dice Bollini, de 47 años. “Las cosas están mejorando”.

El mercado accionario argentino Merval ha subido 45% este año, superando el desempeño estelar de Europa y por mucho más al S&P 500.

Incluso los argentinos comunes, aquellos golpeados por el aumento en los precios de los alimentos y las facturas de electricidad, se están sintiendo mejor últimamente. El índice de confianza del consumidor del país ha subido más de 40% respecto a hace un año, de acuerdo con la Universidad Torcuato di Tella, una universidad privada en Buenos Aires.

Las elecciones presidenciales de octubre están impulsando la esperanza de que cualquier Gobierno podría mejorar la economía del país más que el de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y del ministro de Economía, Axel Kicillof.

Kicillof, un tuitero frecuente con patillas estilo Elvis y una aversión por las corbatas, anunció recientemente que Argentina vendió 1,400 millones de dólares en deuda pública.

Eso es una buena señal para un país que está lleno de inflación y una moneda que pierde valor. Argentina pagó un alto precio por la venta de deuda, al ofrecer una tasa de interés mucho más alta sobre sus bonos denominados en dólares que otros países de América Latina.

“1,400 millones de dólares no resolverán todos los pagos (de deuda), pero es mejor que nada”, dice Daniel Artana, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), en Buenos Aires. “Puedes tener algo de recuperación económica ligera a corto plazo”.

Pero la fiesta de carne y vino básicamente acaba allí.

El problema de los 'buitres'

El principal problema de Argentina se deriva de su impago por 95,000 millones de dólares en 2001, el mayor de cualquier país en la historia.

“Lo recuerdo, era un caos”, dice Bollini, el dueño del bar. En comparación con 2001: “Todo es mejor ahora. (El impago del año pasado) no fue lo mismo”.

Algunos fondos de cobertura estadounidenses, encabezados por el multimillonario Paul Singer y su fondo NML Capital compraron deuda en impago del país por muy poco dinero después del cese de pagos.

Ahora quieren ser reembolsados en su totalidad, por 1,500 millones de dólares. Un juez de Nueva York, Thomas Griesa, está de acuerdo con los fondos de cobertura y ha ordenado a Argentina que pague. Es importante señalar que NML se encuentra dentro una pequeña minoría que busca el reembolso total. La mayoría de los acreedores de Argentina ya aceptó un pronunciado descuento.

En julio, Griesa detuvo a Argentina de hacer un pago de deuda a sus acreedores aceptantes antes de llegar a un acuerdo con los no aceptantes o holdouts, lo cual finalmente obligó a Argentina caer en impago.

Argentina y los fondos de cobertura todavía dicen que están dispuestos a negociar. NML invitó a Argentina a reabrir las conversaciones en enero, después de que una cláusula clave en el contrato -la principal razón de que Argentina se negara a pagarles- había expirado. Argentina nunca respondió a la invitación, según el mediador del caso, Daniel Pollack.

Más problemas feos

Debido a que Argentina se niega a pagar a los fondos holdouts, no puede acceder a la inversión extranjera. Eso es un problema enorme. Un masivo campo petrolero en Argentina se encuentra intacto porque el país no tiene el dinero para perforarlo.

Los expertos dicen que la única manera de que Argentina consiga inversión extranjera es que llegue a un acuerdo con los holdouts.

Pero hay algo peor. La economía argentina está basada en materias primas como el petróleo y la soya. Los precios de ambas se han hundido en el último año, a pesar de que se han estabilizado recientemente.

Si añadimos a eso que los dos socios comerciales clave del país -Rusia y China- han desacelerado su crecimiento este año, y es fácil ver un camino inestable para Argentina en el futuro.

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Aún así, la promesa de un nuevo presidente está trayendo esperanza a Argentina.

“Todo va bien porque hay un fin a la vista y en diciembre todos podrán cantar la 'La bruja malvada ha muerto”, dice Russ Dallen, socio gerente de Caracas Capital Markets.

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