Cómo amortiguar los riesgos al exportar (e importar)

Que las eventualidades no pongan en riesgo su crecimiento. Sí se pueden prevenir; hay que mantener el control operativo logrado con proveedores logísticos.
deficit  (Foto: Getty)

En el proceso de exportación e importación, las empresas se enfrentan con riesgos que pueden frenar sus planes de crecimiento, conoce algunos de ellos y cómo evitarlos.

Tener un pleno control de los riesgos financieros es fundamental para el éxito empresarial. Hay aspectos a considerar, como la constante verificación de la solvencia de los clientes, los procesos con los que se llevan a cabo las transacciones, así como aquellos mecanismos que ofrecen mayor facilidad y mejores dividendos.

De acuerdo con Juan Pizano, socio líder de Comercio Internacional y Aduanas de KPMG, uno de los principales riesgos a los que las grandes empresas exportadoras se enfrenta es perder el control operativo, esto es, que al dejar la transacción completa en manos del agente aduanal, se pueden cometer faltas contra algunas obligaciones aduaneras o fiscales, lo que derivará en incumplimiento.

Otro contratiempo frecuente es el logístico. En muchas ocasiones, este aspecto queda fuera del alcance de las empresas, ya que está en manos de los proveedores. Los retrasos y eventualidades de traslado también son constantes, a veces como resultado de la calidad de la infraestructura del país con el que se hace el intercambio comercial.

En este caso, la elección de un proveedor capaz de alinearse con su plan de comercio exterior, así como de resolver las necesidades de movimiento de su mercancía, serán claves para el funcionamiento de esta actividad.

Normatividad que ayuda

El riesgo de impago puede ser otro problema latente. De acuerdo con la agencia de crédito CESCEMEX, 7% de las empresas importadoras o exportadoras a nivel mundial han incurrido en esta situación. Es por eso que hay mecanismos como las cartas de crédito, una herramienta que se rige de acuerdo a las normas internacionales. Su objetivo es asegurar el pago oportuno tanto a las empresas exportadoras como la entera satisfacción del producto recibido para las que importan.

Otro de los criterios más importantes son los requisitos normativos, ya que las estas regulaciones –que incluyen a las no arancelarias– son críticas por temas de calidad, presentación salud y proveeduría responsable, que suelen ser distintos en cada país. Entre las naciones que ya cuentan con estas regulaciones se encuentran Estados Unidos, la Unión Europea, China y Brasil.

También hay que observar que en las empresas grandes y medianas es muy común que surjan gastos imprevistos que podrían ser considerables: desde retrasos en el transporte y el despacho de aduana, hasta costosos en procedimientos judiciales, solución de controversias en jurisdicciones extranjeras, así como la aparición de una inestabilidad imprevista en mercados extranjeros.

Las soluciones

El financiamiento es un componente vital para mitigar los riesgos en los proyectos de exportación e importación, ya que se deben tener en cuenta gastos adicionales que implican los estudios de mercado, financiamiento en la producción y retraso en cuentas por cobrar, asegura Pizano, de KPMG.

Recurrir a la deuda para financiar parte del capital circulante y de las operaciones podría ser menos costoso que utilizar el capital social, porque el costo del préstamo se puede cargar a los gastos y es fiscalmente deducible.

La financiación a través de participaciones en el capital de la empresa implica ceder una parte de esta propiedad, y son muchos los empresarios que rechazan esta opción. Lo más importante es buscar un equilibrio entre el pasivo y el capital social, es decir, tener una estructura de capital óptima.

El socio líder de Comercio Internacional y Aduanas de KPMG, señala cinco puntos que toda empresa de cualquier tamaño debe identificar y tomar en cuenta en sus planes de negocio y exportación para que el proyecto se concrete:

1. Oferta exportable. Tener asegurado que la oferta que se exporta satisface una necesidad cuantificada en el mercado meta.

2. Mercado. Tener los estudios necesarios para mitigar el riesgo de que el producto o servicio sea bien recibido por los consumidores.

3. Precio de exportación. Evaluar el precio al que se venderá el producto. Lo ideal es que la utilidad del mercado local le ayude a desarrollar su mercado de exportación.

4. Capacidad de producción. Estar seguro que la empresa puede cubrir los requerimientos solicitados en cantidad y calidad.

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5. Capacidad financiera. Contar con los recursos suficientes para desarrollar el proyecto deseado sin arriesgar la operabilidad de la empresa.

Si se busca consolidar la estrategia de exportación e importación, es recomendable tener asesoría de especialistas en materia de comercio exterior, para que todos los procesos por cumplir se lleven a cabo en los mejores términos y bajo las normas vigentes de cada instancia.

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