4 riesgos de que la crisis en China contagie a EU

La expansión del país ha caído a su nivel más bajo desde 2009 y eso podría impactar a otros países; los inversores de todo el mundo también se preocupan por el colapso en su mercado de valores.
dolar_yuan  (Foto: Getty)
Matt Egan
CNNMoney -

La economía de China está en riesgo de contraer una desagradable gripe e infectar al resto del mundo en el proceso.

Después de años de expansión explosiva, China se está enfriando. El crecimiento ha caído a su nivel más bajo desde 2009, y los inversores creen que podría ser aún peor debido a que Pekín podría estar falseando las cifras oficiales.

China es ahora la segunda economía más grande del mundo. El temor es que vaya a tirar otras grandes economías —incluyendo la de Estados Unidos— junto con ella. Eso sería aterrador debido a la lentitud con que la economía mundial está creciendo y la poca munición que les resta a los gobiernos para impulsar a los negocios.

“Necesitamos todo el crecimiento que podamos conseguir. Una desaceleración en China no ayudaría”, dijo David Joy, jefe de estrategia de mercado de Ameriprise Financial.

Los inversores en todo el mundo entraron en alerta máxima cuando el mercado de valores de China comenzó a desmoronarse a finales de junio y principios de julio, haciendo que los precios del petróleo, el oro y el cobre cayeran. Las acciones chinas se estabilizaron durante unas cuantas semanas después de la intervención masiva del gobierno, pero el retroceso se reanudó el lunes cuando las acciones cayeron 8.5%.

Estas son las principales formas en que la turbulencia económica de China podría desembarcar en Estados Unidos.

1. Desaceleración del comercio

El comercio exterior es el vínculo más directo entre Estados Unidos y China. Durante los próximos dos años, se prevé que el comercio entre ambos supere el comercio entre EU y Canadá como el más grande del mundo, de acuerdo con State Street Global Advisors.

Pero si China se desacelera drásticamente, perderá su apetito por los productos extranjeros, incluidos los estadounidenses.

La buena noticia es que la economía de EU no está realmente impulsada por el comercio exterior. Las exportaciones representan solo el 13% del PIB, mientras que el gasto del consumidor representa más de dos tercios. Eso significa que mientras los consumidores estén demasiado asustados para gastar, la economía estadounidense debería poder capear el temporal.

“Estamos más aislados que otros países. Si China atrapa una gripe, a nosotros podría darnos un resfriado”, dijo Kristina Hooper, estratega de inversión de Allianz Global Advisors.

2. Golpe a los negocios estadounidenses

Los bolsillos del mercado de valores de Estados Unidos están expuestos a los problemas de China. Eso es porque el 40% de los ingresos generados por S&P 500 provienen del extranjero.

Una desaceleración más rápida del crecimiento en China perjudicaría desproporcionadamente a las compañías multinacionales. Apenas la semana pasada, United Technologies atenuó su proyección para 2015 y atribuyó la culpa al gigante asiático. El fabricante dijo que los nuevos pedidos de equipos en su negocio de elevadores Otis experimentaron una caída de 10% en el último trimestre en China solamente.

“La desaceleración en China es peor de lo que esperábamos”, dijo Akhil Johri, director financiero de United Technologies, a analistas en una conferencia telefónica.

Las reservas estadounidenses cayeron fuertemente la semana pasada. El Dow Jones tuvo su mayor golpe semanal desde enero, al caer cerca de 3%, en parte por las preocupaciones sobre una desaceleración de Asia.

Sin embargo, en general, los ejecutivos corporativos no están alterándose por China esta temporada de resultados. Es una fuente de preocupación, pero pocos presidentes ejecutivos realmente han sonado la alarma. Algunas empresas —como Apple y Nike— dicen que se están desempeñando muy bien en China.

Los inversores deben escuchar con atención a medida que las empresas con una exposición significativa a China detallan sus últimas cifras trimestrales. La lista de ganancias de esta semana incluye a American Express, Corning, DuPont, Ford, Goodyear, MasterCard, Mondelez International, Procter & Gamble y UPS.

Otra clave será ver si la Reserva Federal se preocupa lo suficiente sobre China como para retrasar un alza de las tasas de interés. Eso parece poco probable en este momento, pero el Banco Central dará nuevas pistas cuando concluya su reunión de dos días el miércoles.

3. ¿La próxima crisis financiera de China?

El crecimiento económico de China ha sido parcialmente alimentado por una explosión de la deuda. Ahora que su economía se está desacelerando, existen preocupaciones acerca de que los préstamos tóxicos puedan desencadenar una crisis financiera allí, que pueda extenderse por todo el mundo; al igual que lo ocurrió en 2008 con malas hipotecas estadounidenses.

“Un pánico financiero... potencialmente podría sumir al mundo en la recesión, sobre todo si se extiende por toda Asia”, dijo George Hoguet, estratega global de inversiones de State Street Global Advisors.

Pero Hoguet cree que Pekín intervendrá antes que eso suceda. El Gobierno de China tiene una reserva de efectivo masiva de 4 billones de dólares. Ya ha gastado fuertemente para detener la caída del mercado de valores del país, y su banco central ha bajado agresivamente las tasas de interés para ayudar a la economía.

Muchos bancos chinos también son propiedad del Gobierno, lo cual limita el efecto de un contagio a otros países e inversores.

“Se trata de una sociedad de control de mando. Si dicen que este préstamo va a sobrevivir, entonces verán que el préstamo sobreviva”, dijo Mark Luschini, estratega en jefe de inversiones de Janney Capital Markets.

4. Efecto de enfriamiento

Incluso si los problemas de China permanecen mayormente dentro de sus propias fronteras, está claro que la crisis ha cambiado la forma en que los inversores miran al país.

Las acciones chinas se dispararon 150% durante los 12 meses anteriores a junio 12. Luego colapsó 32%, asustando a los inversores que temían que fuera una señal de problemas económicos más profundos. El alza previa de las acciones chinas fue alimentada por la deuda, la fuerte especulación y la promoción de compra de acciones por parte de lo medios de comunicación estatales.

Los reguladores en China se apresuraron a salvar el mercado de valores. Desplegaron una serie de medidas de mano dura que ayudaron a estabilizar los mercados financieros. Sin embargo, esas acciones agresivas podrían tener un efecto negativo en los inversores que esperaban que Pekín estuviera haciendo más libres sus mercados.

“No teníamos ningún problema al permitir que el mercado subiera antes. Solo cuando los precios comenzaron a caer se apresuraron a rescatarlo. No se puede tener las dos cosas”, dijo Joy.

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