El fantasma de la guerra de divisas ronda en Asia

La devaluación del yuan chino genera temores de que se repita la crisis financiera en el continente; las monedas de Malasia e Indonesia han perdido 25% y 15% en valor frente al dólar.
china yuan  (Foto: Getty)
Charles Riley
HONG KONG (CNNMoney) -

En Asia, las cosas empiezan a parecerse un poco a 1997.

Dieciocho años después de que una crisis financiera se propagara por la regióna, que derrocara gobiernos, dejara en quiebra a empresas y, en general causara estragos, las monedas de nuevo están siendo sometidas a una intensa presión.

Malasia e Indonesia, en particular, parecen estar en problemas. Durante el año pasado, el ringgit malayo ha perdido casi un cuarto de su valor frente al dólar. La rupia de Indonesia ha perdido 15% en el mismo periodo. Ambas monedas se encuentran ahora en su nivel más bajo desde la crisis financiera asiática, y las pérdidas siguen acumulándose.

Sumándose a esas preocupaciones, Pekín ha devaluado el yuan en los últimos días, una medida que algunos piensan fue diseñada para impulsar a los exportadores del país. Si esa visión se extiende entre los gobiernos regionales, las acciones de represalia podrían desatar una guerra de divisas en la región, degradando aún más la rupia, el ringgit y otras monedas vulnerables.

Aunque los inversores mantienen una estrecha vigilancia, todavía están en una situación de pánico completa. Eso es porque la mayoría de los países de Asia ahora tienen grandes botines de guerra de reservas de divisas, que pueden usar para defender sus monedas. La regulación ha mejorado desde 1997, y los niveles de deuda se han reducido.

Daniel Martin, analista de Capital Economics, dijo que con excepción de Malasia, que tiene altos niveles de deuda en dólares estadounidenses, la debilidad monetaria no es “un riesgo importante para ninguna economía en la región”.

Sin embargo, hay más de qué preocuparse que solo las monedas. La economía de China —que crea enormes cantidades de demanda en Asia— ha sufrido tropiezos en los últimos meses. Los países que exportan a China, incluyendo Taiwán, Malasia, Corea del Sur y Vietnam, podrían estar en problemas como resultado.

Mientras tanto, el motor de crecimiento de muchas economías emergentes son las materias primas. Pero los precios del petróleo, el cobre y la soya también han caído por un precipicio en el último año. Malasia, por ejemplo, es un importante exportador de petróleo. Indonesia envía grandes cantidades de carbón, aceite de palma y caucho en el extranjero.

Muchos expertos también esperan que la Reserva Federal de Estados Unidos suba las tasas en septiembre, algo que no ha hecho desde 2006.

Eso aumentaría los costos de endeudamiento —el interés de los préstamos— para las empresas en los mercados emergentes. También haría que la deuda estadounidense sea más atractiva para los inversores, lo cual significaría que la deuda de los mercados emergentes podría registrar una venta masiva.

Sofyan Djalil, ministro coordinador de Economía de Indonesia, dijo a Reuters a principios de agosto que quiere que la Fed actúe rápidamente.

“Me gustaría que la Fed se decida y cuanto antes es mejor para Indonesia, debido a que la incertidumbre da... al mercado financiero una buena legitimidad para juguetear”, dijo Djalil.

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Los funcionarios en Indonesia y Malasia, al igual que durante la crisis de hace 18 años, todavía pueden controlar su respuesta bajo presión. Si el proteccionismo y la disfunción política pueden evitarse, los países tendrán una mejor oportunidad.

Pero no será fácil. El primer ministro de Malasia, Najib Razak, ha sido objeto de escrutinio en los últimos meses tras denuncias de corrupción. Su homólogo indonesio, Joko Widodo, ha agotado gran parte de su capital político desde que asumió el cargo hace un año, con pocas reformas económicas que mostrar por sus esfuerzos.

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