Arabia Saudita, ¿el verdugo del mercado petrolero mundial?

El país tiene una política de asfixiar el mercado pese al desplome en los precios internacionales; Arabia Saudita analiza recortar en 10% su gasto para controlar el creciente déficit presupuestario.
crudo plataforma pemex barril  (Foto: Thinkstock)
Nick Cunningham
NUEVA YORK (CNNMoney) -

Nueve meses después de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidiera dejar sin cambios su meta de producción y perseguir una mayor participación de mercado en lugar de tratar de apuntalar los precios, el grupo enfrenta una serie de complejos problemas y decisiones de cara al futuro.

A primera vista, el colapso de los precios del petróleo y la resiliencia del esquisto estadounidense parece causar a la OPEP —y a su miembro más poderoso, Arabia Saudita— una dolorosa derrota. La producción de Estados Unidos se ha estabilizado, pero no ha disminuido dramáticamente. En cambio, los ingresos de los miembros del organismo han caído en picada junto con el precio del crudo.

Arabia Saudita está bajo una enorme presión. El Gobierno está considerando recortar el gasto en un impresionante 10% en su intento por evitar que el déficit presupuestario crezca más. El FMI prevé que Arabia Saudita podría tener un déficit presupuestario que asciende a alrededor de 20% del PIB.

Las afectaciones se manifiestan de diferentes maneras. El reino no solo tiene que recortar el gasto, sino que también ha recurrido a los mercados de bonos en gran medida. Los bajos precios del petróleo han obligado a Arabia Saudita a emitir bonos con vencimientos mayores a 12 meses por primera vez en ocho años, al recaudar 35,000 millones de riyales (alrededor de 10,000 millones de dólares) hasta el momento.

Al mismo tiempo, la moneda se encuentra bajo una presión creciente. Arabia Saudita ha vinculado el riyal al dólar a una tasa de alrededor de 3.75 a 1, pero está creciendo la especulación de que podría necesitar ser devaluada, debido a que el productor petrolero no podrá mantener esa relación de forma indefinida.

En los mercados de futuros a un año, el riyal ya se ha debilitado a 3.79, según FT. Eso obligó al Gobierno a emitir una declaración, diciendo que la Agencia Monetaria de Arabia Saudita "está comprometida con la política de vinculación del riyal saudí con el dólar estadounidense”. Pero si los precios del petróleo no se recuperan, el gobierno tendrá que seguir bajando sus divisas con el fin de mantener la moneda estable.

Todo el daño infligido a Arabia Saudita tiene al mundo observando las acciones de Riad, en especial después de que los precios del petróleo cayeron en el “Meltdown Monday” (“Lunes de colapso”). Los mercados están tratando de averiguar si Arabia Saudita puede cambiar de táctica para poder evitar que el desplome empeore.

La presión de hecho es mayor dentro del cartel petrolero. El ministro de Petróleo de Argelia escribió una carta a la Secretaría de la OPEP solicitando acciones, aunque la carta se abstuvo de hacer un llamado por un recorte en la producción. Meses antes, antes de la última reunión de la OPEP en junio, los funcionarios venezolanos presionaron por un cambio de estrategia para apuntalar los precios del petróleo. Venezuela es posiblemente el miembro en la peor situación, a medida que la crisis económica y financiera se agrava día a día.

Más recientemente, el ministro de Petróleo de Irán dijo que su país aumentaría la producción de petróleo “a cualquier precio”, pero también apoyó una reunión de emergencia de la OPEP antes de la cumbre prevista en diciembre con el fin de discutir la estrategia del grupo. Más y más miembros están clamando por un recorte en la producción del cártel.

Si la estrategia de Arabia Saudita de perseguir participación de mercado no ha funcionado, e incluso sus colegas dentro de la OPEP quieren un cambio de política, ¿podría quizás Riad reconsiderar y decidir ahora restringir la producción con el fin de impulsar los precios?

Esa es más una ilusión que una posibilidad probable. Hay pocas posibilidades de que Riad se retracte ahora justo cuando las peores afectaciones comienzan a llegar a los productores rivales. Claro, Arabia Saudita está sufriendo de bajos precios, pero sus competidores están sufriendo más. La producción de petróleo estadounidense, después de años de veloz crecimiento, no solo se ha paralizado, sino que ha comenzado a decaer. La producción alcanzó su punto máximo en marzo con 9.69 millones de barriles al día (mb/d), cayendo a 9.51 mb/d en mayo (el último mes para el que existen datos exactos disponibles). Con toda probabilidad, el declive ha acelerado su ritmo en ese intervalo de meses.

Y es más, la producción petrolera de Estados Unidos continuará disminuyendo mientras más tiempo resista Arabia Saudita. Varias empresas ya han caído en bancarrota, y muchas más sin duda están en declive. Eso permitirá a Arabia Saudita lograr su objetivo de mantener su participación de mercado, y dejar que los precios se ajusten a costa de los productores rivales.

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Para destacar este punto, la decisión de Arabia Saudita de recortar su presupuesto debe ser vista no como una evidencia de que está cediendo ante el aplastante peso de los precios bajos, sino que está dispuesta a mantener su estrategia en el largo plazo. Está reduciendo su presupuesto para adaptarse a un mundo de precios petroleros deprimidos, posicionándose para montar la ola hasta donde llegue. El recorte de gasto en realidad es una señal de la determinación del gobierno en lo que respecta a su estrategia petrolera actual, no una señal de vacilación.

*Nick Cunningham es un periodista de Oilprice.com

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