Donald Trump es más ‘grosero’ con Wall Street que... Obama

El aspirante a la presidencia de EU dice que los gestores de fondos no pagan suficientes impuestos; Trump ha sido más crítico con Wall Street que Obama cuando estaba en campaña.
Donald Trump  (Foto: CNN)
Heather Long
NUEVA YORK (CNNMoney) -

El presidente estadounidense Barack Obama fue rotundamente criticado cuando llamó a los banqueros de Wall Street "peces gordos” en una entrevista de 2009 en 60 Minutes. Pero ese comentario suena casi soso en comparación con las pullas recientes de Donald Trump.

El candidato republicano a la presidencia, dijo que los gestores de los fondos de cobertura “se han salido con la suya”, en una reciente aparición en Face the Nation de CBS.

“Los tipos de los fondos de cobertura no construyeron este país. Estos son tipos que intercambian papeles por ahí y tienen suerte”, dijo, trazando un contraste entre lo que la gente de Wall Street hace y el propio negocio de Trump, que construye cosas físicas.

Los comentarios de Trump parecen aún más izquierdistas que los de Obama. Es un tono populista.

“Hay una gran antipatía hacia los grandes bancos y Wall Street. Se ve en todas las encuestas”, dice Greg Valliere, estratega político de Potomac Research. Aún así, “es particularmente sorprendente escuchar a un republicano hacerlo”.

Aunque Wall Street no es precisamente popular, los candidatos presidenciales tienden a montar un acto con los banqueros. Pueden criticar a la industria financiera un poco, pero desean sus contribuciones para sus campañas.

Obama, por ejemplo, recibió millones de dólares de la industria de la inversión en sus dos campañas, según el Center for Responsive Politics, aunque cabe destacar que recibió mucho menos en 2012, después de que promulgó nuevas reformas en Wall Street e hizo el comentario de los “peces gordos”.

Pero Trump no necesita ese dinero, al menos no en este momento. Él está autofinanciando su campaña.

Eso le permite ser más atrevido.

Trump quiere que los gestores de fondos de cobertura paguen más en impuestos. Él propuso deshacerse de la laguna de la “participación diferida” del código fiscal que permite que la mayor parte de los ingresos de los gestores de inversión —especialmente de los de fondos de capital de riesgo y de cobertura— sean gravados a la tasa fiscal sobre ganancias de capital de 20%; muy por debajo del rango superior del impuesto sobre la renta del 39.6%.

“Ellos están pagando nada, y eso es ridículo. Quiero salvar a la clase media”, dijo Trump.

Trump no ha dicho qué tasa fiscal cree que la clase media debería pagar, pero ha dicho que ya es suficiente de las bajas tasas de impuestos para los gestores de fondos de cobertura.

“No conozco a nadie que pueda justificar (la participación diferida) con una cara seria”, dice Dean Baker, codirector del Center for Economic and Policy Research. “En términos de perseguir algo que no está justificado, Trump está en lo correcto”.

Dicho esto, Baker no piensa que la crítica de Trump hacia los fondos de cobertura esté a la par de la de prominentes críticos de Wall Street como Bernie Sanders y Elizabeth Warren, ambos senadores demócratas. Trump no propone ninguna regulación adicional en Wall Street más allá de un cambio al código fiscal.

Warren, por el contrario, quiere dividir a los grandes bancos como Bank of America y JPMorgan Chase para que nunca sean “demasiado grandes para caer” de nuevo. Sanders, ahora un candidato presidencial que está subiendo en las encuestas, ha propuesto un “impuesto sobre las transacciones financieras” sobre todas las operaciones de Wall Street. Trump no ha adoptado ninguna de esas ideas.

Puede que Trump no esté tomando dinero de Wall Street, pero tiene lazos fuertes allí. A menudo cita su amistad con el multimillonario gestor de fondos de cobertura Carl Icahn. Trump dice que si es elegido presidente, haría a Icahn su secretario del Tesoro.

Icahn aparentemente llamó a Trump para tener una charla después de la última ronda de retórica anti Wall Street de Trump, según Reuters.

Sin embargo, los comentarios de Trump sobre Wall Street son casi lo contrario a lo que muchos de sus oponentes republicanos están diciendo.

Candidatos republicanos como Marco Rubio quieren derogar la Ley Dodd-Frank, promulgada después de la crisis financiera para frenar las peores prácticas de Wall Street. Esa ley es un fastidio clave para la industria financiera.

El presidente ejecutivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, dijo que su banco está “bajo asedio” por parte de los reguladores estos días.

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