Techo de deuda en EU: la mayor preocupación de Wall Street

Inversionistas temen que el Congreso sea incapaz de elevar el límite de deuda del Gobierno; las discrepancias políticas podrían generar mayor incertitumbre en los mercados.
congresoeu  (Foto: Getty)
Heather Long
NUEVA YORK (CNNMoney) -

A los inversionistas les gusta la claridad, y Washington no ha estado proporcionando mucha.

La Reserva Federal ha tenido a todos tratando de adivinar cuándo comenzará a subir las tasas de interés. No fue en septiembre como muchos esperaban ¿Tal vez en octubre? ¿Quizás en diciembre?

Y algunos en el Congreso han estado amenazando con regresar a sus prácticas imprudentes al forzar un cierre del Gobierno.

Hay buenas noticias: el sorpresivo anuncio del viernes del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, diciendo que se retirará a finales de octubre reduce enormemente las posibilidades de un cierre.

Los conocedores de la situación habían colocado las probabilidades de un cierre en 50% o más. Ahora, han caído a menos del 30%, dice Greg Valliere, estratega político de Potomac Research. La expectativa es que el Congreso apruebe un proyecto de ley para evitar un cierre como un “regalo de despedida” para Boehner.

Así que, eso significa un problema menos para preocupación de los inversores... por ahora.

Esta es la mala noticia: el cierre y un posible enfrentamiento por el techo de la deuda probablemente volverán en diciembre.

“Las posibilidades de una crisis grave en diciembre han aumentado”, dice Valliere.

Y no se sabe cómo reaccionará un nuevo líder republicano en la Cámara, al carecer de experiencia en las rabietas fiscales recurrentes de los últimos años.

Un líder republicano más conservador como Kevin McCarthy, el actual número 2, podría estar listo para pelear. La extrema derecha quiere acabar con todo el financiamiento gubernamental para Planned Parenthood. La Casa Blanca dice que es imposible.

¿La Fed subirá las tasas durante una crisis gubernamental?

La reorganización política se suma a la lista de interrogantes para los inversores; no solo está la Fed, sino la desaceleración de China y los precios extremadamente bajos del petróleo.

El mercado de valores ha pasado por un trayecto inestable desde finales de agosto, cuando el Dow Jones se desplomó 1,000 puntos. Los inversores han estado “aturdidos y confundidos” desde entonces. Ninguna de las rachas alcistas ha durado. El Dow no solo está en modo de corrección, sino que también ha regresado a niveles no vistos desde marzo de 2014.

“¿Acaso (Janet Yellen) se atrevería a subir las tasas durante una crisis?”, se pregunta Valliere.

En un escenario para evitar el cierre esta semana, el Congreso aprobaría una ley de gastos a corto plazo antes de que el nuevo año fiscal comience el jueves. Eso podría posponer el desastre probablemente hasta diciembre; alrededor del tiempo en que los legisladores tendrían que aumentar o suspender el techo de la deuda.

La Fed se reunirá del 15 al 16 de diciembre.

Los cierres tienen poco impacto económico

Los cierres no son realmente tan perjudiciales para la economía o para el mercado de valores. Han ocurrido una docena de veces antes; más recientemente, en octubre de 2013, cuando el Gobierno cerró durante 16 días hasta que el Congreso y la Casa Blanca llegaron a un acuerdo sobre el presupuesto.

Ese cierre costó 24,000 millones de dólares. No es que sea nada, pero es bastante pequeño en el contexto de la economía de 18 billones de Estados Unidos.

En cuanto al mercado de valores, registró una caída de muy corta duración de 4% cuando comenzó el último cierre.

“Rápidamente se hizo evidente que esto sería un asunto relativamente benigno y que se encontraría una solución rápidamente”, escribió Dan Greenhaus, estratega en jefe de BTIG. Es probable que eso vuelva a ocurrir.

El techo de la deuda sería el verdadero susto

El mayor problema para Wall Street es el techo de la deuda; y la preocupación actual de que Washington no pueda encontrar la voluntad para hacer frente a los principales problemas.

El Congreso debe elevar el techo de la deuda, el límite a la cantidad que Estados Unidos puede pedir prestado. Si el Congreso no lo hace a tiempo, habría una posibilidad real de que el Gobierno no pueda pagar sus facturas en su totalidad. Eso podría significar que los jubilados, las empresas, los veteranos —o los tenedores de bonos— podrían no recibir su dinero a tiempo.

Sería un gran golpe a la reputación de Estados Unidos. En el peor de los casos, podría dar lugar a otra rebaja en la calificación de la deuda de la nación.

Wall Street recuerda agosto de 2011. Los políticos lucharon amargamente sobre si se debía elevar el techo de deuda. Se puso tan mal que Standard & Poor's recortó la calificación AAA de la deuda estadounidense. Eso ocurrió en medio de la crisis de deuda de Europa, y los mercados de valores de todo el mundo tuvieron una ola de ventas.

Las acciones se recuperaron. Pero S&P todavía no ha restaurado la calificación AAA, citando la preocupación existente acerca de estancamiento político en Estados Unidos.

La necesidad de Washington de comenzar a lidiar con ciertos problemas económicos y financieros difíciles es real. Si el Congreso y la Casa Blanca no pueden ponerse de acuerdo para aprobar un presupuesto anual rutinario, ¿cómo serán capaces de hacer una reforma fiscal, acuerdos comerciales, políticas de inmigración y reformas a las prestaciones?

“Una democracia es un compromiso por naturaleza. No es una dictadura. Así que cualquiera que diga: 'Es a mi modo o no es respecto a algún tema', no necesariamente está pensando en Estados Unidos de América”, dijo recientemente el presidente ejecutivo de JP Morgan, Jamie Dimon.

Hay una percepción creciente de que los políticos estadounidenses ya no pueden manejar decisiones difíciles. Y una crisis de cierre o de deuda no aumentará la confianza.

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