Las desventajas ignoradas de Asia

El éxito de los asiáticos en EU ha sido señalado por columnistas recientemente, generando críticas; asiáticos destacados afirman que no todos tienen altos niveles de educación o bienestar.
japón  (Foto: Getty)
Tanzina Vega
NUEVA YORK (CNNMoney) -

Para algunos estadounidenses de origen asiático, es una historia familiar pero preocupante.

Artículos recientes de The New York Times (The Asian Advantage) y de The Economist (The Model Minority is Losing Patience) se han enfocado en un grupo racial considerado como uno de los más exitosos en Estados Unidos y las cifras son convincentes.

En general, los asiático-americanos tienen mejor educación: más de la mitad de los estadounidenses de origen asiático (51.5%) tienen una licenciatura o un nivel mayor de estudios en comparación con el 30% de la población general de Estados Unidos.

Y ganan mucho más: 74,105 dólares es su ingreso medio, comparado con 53,657 dólares, según la American Community Survey 2014 de la Oficina del Censo.

Pero detrás de las cifras hay otra historia.

“Si indagamos un poco, notamos que no a todos nos está yendo tan bien como la sociedad, el gobierno y otras instituciones nos hacen creer”, dijo Christopher Kang, director nacional del National Council of Asian Pacific Americans. “Tenemos una población muy diversa y muy diversas necesidades”.

El lunes, Kang escribió una respuesta al artículo del The New York Times por Nicholas Kristof que abordó el éxito de los asiático-americanos.

Preguntar: “¿Por qué los asiáticos-americanos tienen tanto éxito en Estados Unidos” es “desinformado” y “perpetúa estereotipos”, escribió Kang.

Específicamente, Kang se refirió a los niveles más bajos de títulos educativos entre grupos, como las comunidades de Camboya, Vietnam y de la etnia hmong.

De hecho, los datos del censo muestran que solo el 15.3% de los hmong estadounidenses, 18% de los camboyanos estadounidenses y 28.4% de los vietnamitas estadounidenses tienen un título de licenciatura o superior.

Mientras tanto, 72.5% de los indios americanos tienen un título de licenciatura o superior. Y más de la mitad de los chino-americanos y coreano-americanos tienen títulos avanzados.

Kang también citó la pobreza entre los estadounidenses de origen asiático como otro tema a menudo ignorado.

La tasa de pobreza general de los asiático-americanos es de 12.5%, muy por debajo de la tasa nacional de 15.5%. Pero entre los diferentes grupos asiático-americanos, las tasas varían significativamente. Para los indios americanos, por ejemplo, la tasa de pobreza es del 7.3%, mientras que para los chino-americanos es de 15.8%.

“Todavía existen trabajadores de la confección, y la gente que te da masaje de pies en el Barrio Chino, todavía existen trabajadores de bajos salarios”, dijo Sylvia Chong, directora del Asian Pacific American Studies Minor de la Universidad de Virginia. “La gente no ve eso. Eso es una subclase económica”.

Los hogares de ingresos altos entre los asiático-americanos también pueden explicarse por el hecho de que algunos viven en hogares multigeneracionales, con más de una persona que gana un ingreso, dijo Jennifer Lee, profesora de Sociología en la Universidad de California en Irvine y coautora del libro The Asian-American Achievement Paradox. “Hay padres, abuelos, una tía, algunos niños”, dijo.

Kang también contradice la idea de que los asiático-americanos son “estrellas desproporcionadas” en Estados Unidos como dice Kristof en su artículo. Los asiático-americanos y los originarios de las Islas del Pacífico representan solo 2.6% de los asientos en los consejos corporativos y 2% de los ejecutivos de las compañías de Fortune 500, según datos de Leadership Education for Asian Pacifics.

Kang no fue el único en criticar el artículo del Times. Algunos acudieron a Twitter para ventilar su descontento.

Arissa Oh, autora de To Save the Children of Korea llamó a la columna de Kristof “orientalismo de manual”.

Ellen Wu, autora de The Color of Success: Asian Americans and the Origins of the Model Minority se preguntó por qué la gente estaba tan obsesionada con explicar el éxito de los asiático-americanos.

En un correo electrónico enviado desde Nepal, Kristof dijo que estaba contento de ver la conversación que su columna provocó y dijo que los lectores plantearon algunos puntos válidos.

Añadió, sin embargo, que “no estaba muy impresionado con la idea de que los asiático-americanos son un grupo diverso: por supuesto que lo son, pero también lo son los blancos y los afroamericanos y los latinos, y sin embargo sigue siendo útil buscar lecciones en los datos por origen étnico”.

Hay que reconocer que Kristof retuiteó la pieza de Kang llamándola una “opinión crítica interesante”.

Según Kristof, el punto más importante de su obra era cuestionar si la discriminación racial aún existía hacia los asiático-americanos a pesar de los éxitos que algunos de ellos experimentan. “Al final del día, muchos blancos argumentan que el éxito de los asiático-americanos demuestra que la era de la discriminación ha terminado”, dijo Kristof a CNNMoney, “y simplemente tienes que responder a ese argumento de frente, en lugar de eludirlo”.

En su columna, Kristof cita el “largo énfasis confuciano de Asia Oriental en la educación, las sólidas familias biparentales y una ética de trabajo perdurable” como las principales razones de que los asiático-americanos tengan más éxito que otros grupos. Pero eso puede ser mejor explicado por la historia, al menos en parte.

Después de la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965, Estados Unidos experimentó una ola de asiáticos del este, en su mayoría altamente educados, incluyendo a inmigrantes chinos, coreanos y japoneses. Los hijos de padres educados y profesionales tienden a imitar a sus padres, dijo Lee, de la Universidad de California en Irvine.

Pero ese grupo fue seguido por una segunda ola de inmigración asiática, una década después, que estuvo compuesta en su mayoría por refugiados de países como Camboya, Laos y Vietnam. Estos refugiados a menudo tenían tasas mucho más bajas de logro educativo, poco apoyo familiar y, en algunos casos, el trauma de abandonar países destrozados por la guerra, dijeron expertos.

El enfoque de Kristof en el “énfasis confuciano en la educación” es preocupante, dijo Lee. “El principio subyacente es que si los grupos adoptan los valores y comportamientos culturales 'correctos', entonces también pueden tener éxito”, agregó Lee. “Este argumento ignora una serie de factores legales e institucionales que ayudan a algunos grupos a salir adelante con mayor facilidad que otros”, agregó.

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Estos supuestos a menudo alimentan estereotipos sobre los asiático-americanos, como el concepto de la “minoría modelo”, que supone que “debe haber algo intrínseco en la cultura china o en la cultura asiática que está produciendo estos resultados”, dijo Lee. “No entienden cómo se reproduce el estatus y el nivel educativo de una generación a la siguiente”.

Los asiático-americanos que no encajan en el molde de la “minoría modelo” —alto rendimiento, trabajo duro, buenos para las matemáticas y para la ciencia, por ejemplo— pueden enfrentar consecuencias devastadoras, dijo Lee. “Se sienten como atípicos étnicos y como fracasados si no cumplen con la norma”, agregó.

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