La nueva tendencia: desinvertir en energía fósil

Las preocupaciones climáticas impulsan a algunos fondos a salir de sus inversiones en combustibles; el Rockefeller Brothers Fund se ha visto beneficiado de su decisión pionera tras la caída petrolera.
gasolina  (Foto: Getty)
Heather Long
NUEVA YORK (CNNMoney) -

El Rockefeller Brothers Fund sorprendió al mundo hace poco más de un año. La fundación, creada gracias a una gran fortuna petrolera, anunció que dejaría de invertir en combustibles fósiles.

Es decir, no más activos de petróleo, gas, carbón o arenas bituminosas en su cartera de 850 millones de dólares.

Un año más tarde, el movimiento parece especialmente acertado.

Los precios del petróleo han caído desde más de 90 dólares en septiembre de 2014, cuando el fondo hizo su anuncio, a 45 dólares a la fecha, el nivel más bajo desde la recesión.

Las acciones de energía de las grandes petroleras han sido apaleadas. La energía es, por mucho, el sector con el peor desempeño en el mercado de valores en 2015. Mientras tanto, el movimiento de desinversión por cambio climático continúa ganando impulso. Rockefeller ya no es un caso atípico.

“Estamos en condiciones de demostrar que es posible hacerlo sin causar daño al rendimiento global de tu cartera de inversiones”, dijo el presidente de Rockefeller Brothers Fund, Stephen Heintz.

Aún estamos superando nuestros índices de referencia

Rockefeller sigue haciendo lo que todo inversionista desea: superar sus índices de referencia o benchmarks, aunque el consejo reconoce que aún están comenzando.

La decisión de desinversión fue sobre todo una cuestión moral.

“Se hacía cada vez más incómodo estar combatiendo el calentamiento global por un lado (a través de nuestras donaciones de caridad) y por otro lado invertir en negocios que causan calentamiento global”, dice Heintz.

Pero los miembros del consejo también creen que hay razones económicas legítimas para desinvertir.

“La gente está empezando a ver un horizonte más corto para la economía de los combustibles fósiles”, dice Heintz. Señala cómo Shell tuvo que abandonar la perforación en el Ártico después de gastar una gran cantidad de dinero porque ya no era rentable.

La desinversión por cambio climático lleva tiempo

La desinversión por cambio climático aún no es fácil. Heintz recibe muchas llamadas de otras fundaciones y universidades que quieren seguir el ejemplo de Rockefeller. Él les dice que se preparen para “una travesía”.

El fondo tiene una gran olla de dinero para invertir: más de 800 millones de dólares. Rockefeller fue directo al decir que tomaría tres años desinvertir totalmente.

En el primer año logró deshacerse de la mayoría de sus acciones y bonos que tenían exposición a compañías de combustibles fósiles como Exxon Mobil y Chevron.

“Nuestro objetivo es (eliminar) todos los combustibles fósiles, incluido el gas, para finales de 2017”, dijo Heintz. “Pero hemos sido claros acerca de que estaremos vigilando de cerca el desempeño, y ajustaremos el calendario si es necesario y prudente”.

Señala que el fondo tenía una exposición de alrededor de 7% a combustibles fósiles en su cartera a inicios de 2014. Hoy cuenta con poco más de 4%.

Rockefeller ha tomado gran parte de ese dinero que fue retirado de la “vieja energía” y lo ha puesto a trabajar en inversiones de “nueva energía” con la ayuda de la firma de asesoría Perella Weinberg. Puede llamarse el enfoque de “desinvertir-invertir” en la lucha contra el cambio climático.

La parte más difícil: fondos de cobertura y capital privado

La parte más difícil ha sido encontrar fondos de cobertura y gestores de capital privado que puedan cumplir con los requisitos de desinversión. Ellos no están acostumbrados a las peticiones especiales.

Por ejemplo, si Rockefeller retira sus fondos de una inversión de capital privado antes de que finalice el periodo comprometido, perdería mucho dinero.

Pero Heintz ha quedado felizmente sorprendido por la cantidad de gestores que han estado dispuestos a trabajar con la fundación para resolver eso. Incluso recibió una llamada de un fondo de infraestructura en Brasil, que vio el anuncio de desinversión de 2014 en la primera plana de un periódico brasileño y dijo que estaban desarrollando un fondo libre de combustibles fósiles.

“La decisión de desinvertir logra enviar señales al mercado”, dice Heintz.

Incluso Wall Street está tomando nota

Otros grandes inversionistas confirman que la tendencia se está popularizando, incluso en Wall Street.

“Acabo de recibir otro correo electrónico de un gestor de fondos de cobertura esta mañana que está tratando de evaluar cuál es la demanda” de desinversión en combustible fósil, dice Jessica Matthews, directora gerente de Cambridge Associates, una firma que asesora a muchas universidades y fundaciones con sus inversiones.

Matthews trabaja con muchos clientes que quieren desinvertir debido a preocupaciones sociales, ambientales o de gobernanza. Ella advierte a los clientes que puede tomar hasta cinco años desinvertir totalmente.

“No es como apretar un botón”, dice Matthews.

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