Trump y Kim Jong Un, ¿se acerca un encuentro cara a cara?

El presidente de EU se encuentra bajo presión para establecer una política diplomática efectiva en Corea del Norte, pero ¿eso incluiría una negociación en persona?
¿Una idea descabellada?  La actual tensión con Pyongyang pone la idea de abrirse al diálogo diplomático de nuevo sobre la mesa.  (Foto: Reuters / Fotoarte: Oscar Obregón)
ZACHARY COHEN
WASHINGTON (CNN) -

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha indicado durante mucho tiempo que estaría dispuesto a reunirse cara a cara con el líder norcoreano Kim Jong Un, una propuesta que ha recibido duras críticas de los legisladores de ambos partidos, e incluso ha sido desdeñada a veces por los miembros del gobierno.

Pero recientes avances en la lucha de Pyongyang por desarrollar un arma nuclear capaz de atacar a Estados Unidos han planteado sugerencias de que la idea de involucrarse en una diplomacia directa con el régimen de Kim —o incluso de facilitar una reunión directa entre Trump y el líder norcoreano— podría no ser tan descabellada después de todo.

Trump se encuentra actualmente en una coyuntura crítica en lo que respecta a identificar una política diplomática efectiva sobre Corea del Norte.

Después de meses de crecientes tensiones impulsadas por la dura retórica y demostraciones de fuerza militar, Pyongyang lanzó dos pruebas intercontinentales de misiles balísticos en julio; lo cual indica que su programa de misiles podría estar más avanzado de lo que se pensaba a pesar de años de sanciones impuestas por la comunidad internacional.

Estados Unidos y sus aliados en la región han condenado abrumadoramente ambas pruebas, y la Casa Blanca ha dicho repetidamente a los periodistas que está considerando “todas las opciones” después del lanzamiento más reciente que ocurrió la semana pasada.

Sin embargo, la Casa Blanca aún no ha ofrecido una explicación clara de cómo pretende proceder Estados Unidos, a pesar de las evaluaciones de inteligencia que indican que Corea del Norte podría tener un misil balístico intercontinental (ICBM, por sus siglas en inglés) capaz de llegar a Estados Unidos en 2018.

“El presidente obviamente ha sido muy franco acerca de lo que siente por Corea del Norte. Como hemos dicho muchas veces, no vamos a publicar lo que vamos a hacer”, dijo el martes la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.

La política del gobierno de Trump sobre Corea del Norte hasta la fecha ha sido aumentar la presión sobre Pyongyang con sanciones para presionarlos hacia a la mesa de negociaciones.

Pero algunos analistas han dicho que los avances en el programa de misiles de Pyongyang que muestran que pueden lanzar un ICBM actualmente son un punto de inflexión.

“Corea del Norte ha cruzado ese umbral crítico donde tiene capacidad de ICBM. El tiempo se ha agotado aquí. Ya no tenemos más espacio para esperar o maniobrar”, según Adam Mount, investigador principal del Center for American Progress.

“De aquí en adelante, ellos (Corea del Norte) se enfrentan a una serie de opciones sobre la rapidez con que quieran desarrollar”, dijo a CNN.

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Funcionarios estadounidenses dijeron a CNN el mes pasado que han sido preparadas opciones militares revisadas sobre Corea del Norte y están listas para ser presentadas al presidente Donald Trump.

Cuando se le preguntó sobre la estrategia del gobierno de Estados Unidos para manejar a Corea del Norte, el senador Lindsey Graham sugirió el martes que podrían usarse opciones militares para detener las amenazas del país.

“Hay una opción militar para destruir el programa (de misiles) de Corea del Norte y a la propia Corea del Norte”, dijo Graham en el programa Today de NBC. “Si va a haber una guerra para detenerlos, será allá, si mueren miles, van a morir allá, no van a morir aquí y (el presidente Donald Trump) me dijo eso en mi cara”.

Continuó: “Estoy diciendo que (las opciones militares son) inevitables si Corea del Norte prosigue”.

Pero, con millones de personas inocentes —y cerca de 30,000 soldados estadounidenses— en Corea del Sur al alcance de los misiles de Pyongyang, el gobierno está indicando que todavía espera encontrar una solución diplomática, a pesar de los intentos fallidos de persuadir a China de tomar una decisión más proactiva para presionar a Corea del Norte a sostener conversaciones.

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“Las negociaciones tienen la mejor oportunidad de limitar el programa de misiles de Corea del Norte, pero todavía es una oportunidad pequeña”, dijo Mount, quien añadió que lógica y prácticamente no hay otro paso para Estados Unidos.

Varios legisladores estadounidenses han apoyado públicamente la idea de hacer diplomacia con Corea del Norte, y algunos han indicando que están dispuestos a apoyar conversaciones directas con Pyongyang.

“Si la elección es entre un conflicto militar o hablar, yo apoyaría hablar”, dijo el representante demócrata Ted Lieu a CNN cuando se le preguntó si apoya la opción diplomática directa con el régimen norcoreano.

El representante demócrata Martin Heinrich hizo eco de la necesidad de diplomacia, pero dijo que Estados Unidos no debería renunciar a comprometer a China en el tema.

“Creo que tener un diálogo abierto con Corea del Norte, especialmente si los mensajeros correctos están en la mesa —y eso podría no incluir a Estados Unidos— no es algo malo y es algo que debe ser explorado”, dijo. “Probablemente necesitamos trabajar en conjunto con países que reconocen cuánto riesgo inherente hay en esta situación. A pesar de que China es a menudo nuestro adversario en ciertos temas, debemos estar profundamente comprometidos con China para tratar de aplicar eso a Corea del Norte”, dijo Heinrich.

Diplomacia directa

Trump ha subrayado a menudo que China debe hacer más para presionar a Corea del Norte para que abandone su programa de misiles, pero ha hecho pocos progresos para persuadir a Beijing de asumir un papel más grande.

Sin la cooperación de China, Estados Unidos podría tener que involucrarse con Corea del Norte por su cuenta.

Legisladores estadounidenses e incluso miembros del gobierno de Trump han criticado previamente la idea de entablar conversaciones directas con Corea del Norte sin la condición previa de la desnuclearización.

En marzo, el secretario de Estado, Rex Tillerson, descartó las negociaciones con Corea del Norte, diciendo que las conversaciones “solo pueden lograrse mediante la desnuclearización; renunciar a sus armas de destrucción masiva”.

Tillerson tomó un tono más suave en sus comentarios el martes, lo que indica que Estados Unidos parece dispuesto a seguir adelante con conversaciones directas si Corea del Norte acuerda anticipadamente la desnuclearización; una política que fue implementada sin éxito por el gobierno de Barack Obama y considerada como obsoleta por algunos expertos.

Según todas las indicaciones, la desnuclearización anticipada sigue siendo insuficiente para Corea del Norte y al adoptar esa precondición para las negociaciones, el gobierno de Trump envía un mensaje de que no son serios acerca de esas negociaciones, según Mount.

“Lo importante es que el gobierno de Trump abandone su búsqueda de soluciones fáciles”, dijo a CNN. “La insistencia de la desnuclearización —que no ocurrirá— probablemente no dará lugar a ningún progreso y resultará en una política que probablemente sea más desestabilizadora”, dijo.

En cambio, Estados Unidos podría enmarcar su política en torno a intentar contener a Corea del Norte proponiendo un acuerdo de control de armas, en lugar de exigir la desnuclearización.

“No le cuesta nada a Estados Unidos hacer una oferta sincera y dejarla en la mesa para ver si la presión sobre Corea del Norte podría conducir a negociaciones y expandirse desde allí, desde un comienzo modesto hasta unas restricciones más serias”, dijo Mount.

Aunque ciertamente no hay garantía de que las negociaciones directas resulten eficaces, los expertos indican que existe el deseo por parte del régimen norcoreano de llegar a la mesa.

“Los norcoreanos han estado deseando conversaciones directas con Estados Unidos durante más de un año, pero no quieren comprometerse de antemano con la desnuclearización o tomar medidas unilateralmente antes de que comiencen las conversaciones”, dijo Leon Sigal, director del Northeast Asia Cooperative Security Project en el Social Science Research Council.

De acuerdo con Sigal, el deseo de Corea del Norte de cambiar su relación con Estados Unidos se remonta a hace más de 30 años, y sus esperanzas de alterar la política estadounidense que ven como antagonista podrían proporcionar una influencia en los intentos de llevar a Pyongyang a la mesa.

Pero años de desconfianza siguen fomentando el escepticismo, ya que ninguno de los dos lados ha mostrado la voluntad de conceder terreno.

¿Cómo reaccionarían los aliados estadounidenses?

Participar en conversaciones directas con Corea del Norte podría enfurecer a varios aliados clave en la región; en particular si Estados Unidos hace concesiones en sus posturas militares.

Cualquier idea de que Washington pudiera ceder terreno sobre la capacidad de Estados Unidos de atacar duramente los programas nucleares y de misiles de Corea del Norte dispararía alarmas en Tokio, dijo Corey Wallace, un analista de seguridad japonesa de la Universidad de Freie, en Berlín.

“Si hay alguna sensación de que Estados Unidos pueda debilitar su posición militar y su capacidad para actuar en respuesta como parte de algún acuerdo, esto será visto con gran preocupación en Japón”, dijo Wallace.

Japón es el hogar de varias grandes bases militares estadounidenses. Y sin la capacidad de emprender operaciones militares ofensivas por su cuenta, Japón necesitaría que Estados Unidos tome represalias contra cualquier agresión de Corea del Norte en su contra.

Tokio no está de humor para hacer concesiones a Pyongyang, dijo Wallace.

“Ya no hay un electorado en Japón que abogue por un enfoque de compromiso con la República Popular Democrática de Corea como en Corea del Sur. No creo que nadie vaya a cuestionar un enfoque rudo”, dijo.

Sin embargo, el nuevo presidente surcoreano Moon Jae-in ha expresado su deseo de iniciar conversaciones con su vecino del norte, con la esperanza de provocar la desnuclearización en la península Coreana a través del diálogo y la cooperación. Pero los esfuerzos por crear un diálogo han sido infructuosos hasta la fecha.

Moon, quien tomó posesión en mayo, hizo campaña con una plataforma de compromiso, en marcado contraste con su predecesor, aunque las encuestas de opinión preelectorales mostraron que la seguridad no era la preocupación principal del electorado.

¿Una reunión cara a cara con Trump y Kim?

Ningún presidente estadounidense se ha reunido con el líder de Corea del Norte mientras ha estado en el poder, pero en mayo, Trump dijo que estaría dispuesto a reunirse con Kim “en las circunstancias adecuadas” para calmar las tensiones sobre el programa nuclear de Corea del Norte.

“Si fuera apropiado para mí reunirme con él, absolutamente, me sentiría honrado de hacerlo”, dijo Trump a Bloomberg News en una entrevista en aquel entonces. Si es en, repito, en las circunstancias adecuadas. Pero sí haría eso.

Los comentarios de Trump fueron luego minimizados por el entonces secretario de prensa, Sean Spicer, quien dijo que las condiciones para una reunión “no existen ahora” y que “podrían nunca existir”.

Ri Jong Ho, un desertor norcoreano quien anteriormente trabajaba para el gobierno, dice que cree que una reunión de Trump-Kim es una posibilidad.

“Aunque no lo digan públicamente, creo que están ansiosos, que tienen miedo, y están bajo una tremenda presión internacional”, dijo Ho, refiriéndose a los norcoreanos. “Así que, aunque no puedan decirlo públicamente, tal vez quieran tener estas conversaciones, así que creo que existe la posibilidad de que los dos puedan reunirse y hablar”.

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La Casa Blanca no respondió a la solicitud de CNN para comentar si Trump aún estaría dispuesto a reunirse con el dictador norcoreano, pero sus comentarios se remontan a la campaña.

Durante un mitin de 2016 en Atlanta, Trump dijo a la multitud que creía que las críticas que recibía por su disposición a hablar con líderes extranjeros eran injustas.

“Dije absolutamente: '¿Por qué no?, ¿por qué no?, y dijeron: 'Trump sí le hablaría'. ¿A quién diablos le importa? Yo hablaré con cualquiera, ¿quién lo sabe? Hay un 10% o 20% de posibilidades de que le pueda hablar acerca de esas malditas armas nucleares porque, ¿quién diablos quiere que él tenga armas nucleares; y hay una oportunidad? Solo voy a hacer un buen acuerdo para nosotros, ¡pero hay una oportunidad!”, dijo Trump.

Pero la idea de Trump de involucrar directamente a Kim rompería drásticamente con las políticas de varios gobiernos pasados.

“Corea del Norte pidió sin éxito reunirse con Bill Clinton en repetidas ocasiones, también con George W. Bush y también con Obama”, dijo Sigal, añadiendo que Corea del Norte consideraría una reunión con Trump como “legitimar su posición en el mundo”.

“No es bueno regalar eso a cambio de nada”, agregó, señalando que la perspectiva de una reunión con Trump podría ser utilizada más adelante en un esfuerzo por negociar la prohibición de los programas clave de Corea del Norte.

Adam Mount hizo eco de la evaluación de Sigal de que una reunión cara a cara debería reservarse hasta que se hicieran progresos en otros temas.

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“Trump ha dicho que está dispuesto a considerar una reunión; retengamos eso como una posibilidad contingente a otras concesiones como medidas de control de armas”, dijo.

Brad Lendon, Dugald McConnell y Jeremy Herb de CNN contribuyeron a este reporte.

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