El ‘amor’ por la deuda mexicana de corto plazo aumenta

El crecimiento en la demanda de Cetes es visto como una señal de que el Banco de México tiene espacio para reducir su tasa de interés en el mediano plazo.
La tenencia de Cetes en manos de locales está en máximos históricos.
Favoritos  La tenencia de Cetes en manos de locales está en máximos históricos.  (Foto: iStock by Getty Images)
Carmen Luna
Ciudad de México (Expansión) -

Los inversionistas locales han aumentado con fuerza la compra de Cetes, deuda del gobierno mexicano a corto plazo, impulsada por mayores tasas de interés y esto, parece indicar que el Banco de México (Banxico) terminará con su ciclo del encarecimiento del dinero.

La tenencia de Cetes en manos de mexicanos ha subido este año en 130,254 millones de pesos (mdp) a un total de 613,643 mdp, de las mayores cifras de su historia. La demanda total (tanto de inversionistas locales y extranjeros) por esos instrumentos sumó 900,713 mdp, aún lejos de su máximo de 1.088 billones de 2015, de acuerdo con datos de Banxico.

El mayor interés por estos instrumentos de corto plazo obedece a los constantes aumentos que ha hecho Banxico a su tasa de interés referencial, que se ubica en 7%, un máximo desde 2009 y que ha favorecido el rendimiento que pagan los Cetes (con plazos de 28 y 91 días, y seis y 12 meses) sobre los que pagan los bonos a más largo plazo.

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“El nivel es más atractivo que instrumentos de mayor plazo. La curva de rendimientos se ha invertido, es decir, que los bonos de corto plazo pagan una tasa de interés mayor que los de largo plazo”, dijo en entrevista Alejandro Padilla, director de estrategia de renta fija y tipo de cambio de Banorte-Ixe Casa de Bolsa.

Por ejemplo, mientras que un bono mexicano a cinco años paga un rendimiento de 6.77%, un Cete a 28 días paga 6.96% y uno a seis meses 7.16%.

Otra de las razones de que la curva de rendimientos se haya invertido, se debe a distorsiones generadas por los inversionistas extranjeros, ya que se fondean en tasas bajas que imperan en otras regiones como la zona euro, Japón o Estados Unidos para venir a México y comprar deuda que les pague un mayor premio.

En 2016 la demanda total de Cetes cayó 11% debido a la depreciación del peso, lo que hizo que los foráneos se deshicieran de estos instrumentos.

¿Y las consecuencias?

El que los Cetes sean más demandados que los bonos a largo plazo indica dos cosas: una que hay una expectativa de que la economía mexicana tenga un crecimiento moderado en lo próximos años, por lo cual los inversionistas optan por bonos a corto plazo.

La otra, es que Banxico se encamina a recortar su tasa de interés referencial, esto es, el precio del dinero en los próximos años.

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“Para la economía no tiene mayores implicaciones (…) Lo que indicaría es que en unos años la tasa del Banco de México estaría más baja”, agregó Padilla.

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Una reducción de la tasa de interés ayuda a impulsar el crecimiento económico en el largo plazo ya que abarata el costo de los créditos y favorece el consumo.

Por lo pronto, el consenso de los analistas consultados por Bloomberg espera que el banco central, comandado por Agustín Carstens, mantenga en 7% su tasa de interés hasta pasadas las elecciones presidenciales de 2018.

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