Trump pone en vilo el futuro del TLCAN y México se prepara para la tempestad

Bajo las reiteradas advertencias del presidente estadounidense, los representantes trilaterales se reunirán a fines de este mes de Ottawa para una nueva ronda de negociaciones.
Donald Trump contra el Tratado de Libre Comercio de América del Norte
Armando Talamantes /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

El ‘huracán’ que amenaza con liquidar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) comenzó a formarse en la costa Este de Estados Unidos en junio de 2015. Durante los siguientes 26 meses subió su intensidad, pero los expertos aún no saben si se degradará a ‘tormenta tropical’ o golpeará con fuerza devastadora al pacto trilateral.

Al anunciar su intención por competir por la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump tuvo una carta de presentación frente a sus electorado: criticar a México, sus migrantes y el TLCAN, argumentando que el acuerdo comercial había sido perjudicial para la Unión Americana desde que entró en vigor en 1994.

Las amenazas fueron subiendo de todo en los meses siguientes, y llevaron al gobierno mexicano a invitar a Trump a una controvertida visita a Los Pinos en agosto de 2016, para convencerle y explicarle que el pacto era vital para los intereses estadounidenses, pues cientos de miles de empleos y miles millones de dólares en Estados Unidos dependen del comercio con México.

El presidente Enrique Peña Nieto y el entonces secretario de Hacienda (hoy canciller) Luis Videgaray, organizaron la visita a Los Pinos, que fue ampliamente criticada por la oposición y la opinión pública.

“No lamento haberla tenido. Si algo hubiese de corregir es la forma de cómo la llevamos a cabo. Fue una forma precipitada, de una manera acelerada”, dijo recientemente Peña sobre esa reunión en la casa presidencial.

La intensidad de los ataques contra México y el TLCAN pudieron haber cesado momentáneamente, pero una vez que Trump ganó la elección de noviembre, el republicano volvió a redoblar sus fuerzas para ‘azotar’ el acuerdo comercial.

Si como candidato su discurso inicial fue contra México y el pacto trilateral, como nuevo mandatario también bajó sus cartas enseguida: Apenas unos minutos después de jurar como el presidente 45, la Casa Blanca reveló el plan para comenzar de inmediato las renegociaciones del TLCAN y, si las nuevas reglas no lo convencían, entonces darían por terminado el acuerdo.

Este fue el documento que publicó la Casa Blanca, respecto al TLCAN.
Es oficial  Este fue el documento que publicó la Casa Blanca, respecto al TLCAN.  (Foto: Casa Blanca)

A las 9:35 de la mañana del 27 de enero pasado, con tan solo una semana como nuevo inquilino en el Despacho Oval, Trump se puso al teléfono con Peña y sin pelos en la lengua le dijo que no quería continuar con el TLCAN, y si decidía postergar su decisión era solo porque su yerno y asesor Jared Kushner le había pedido intentar negociar con Videgaray.

“Para ser muy honesto con usted, no quería esa reunión. No quería reunirme con Luis, no quería reunirme con México, no quería reunirme con nadie. Pero solo fue por la relación de Jared Kushner con Luis que ellos decidieron reunirse y hablar, pero yo en realidad no estaba a favor de esa reunión”, le dijo Trump a Peña en la llamada.

El presidente de Estados Unidos parecía obsesionado por reducir el déficit comercial de más de 60,000 millones de dólares anuales con México, y recuperar los empleos y las inversiones que había prometido a sus votantes durante su campaña electoral.

Trump fue directo y al grano: él solo quería imponer aranceles de entre el 10 y el 15% para los productos mexicanos, y tasas de hasta 35% para ciertas mercancías que cruzaran la frontera. Si accedía a iniciar negociaciones y abrir la Caja de Pandora, era solo porque Kushner y Videgaray se habían empecinado.

En mayo, Trump dio aviso oficial al Congreso de su intención por renegociar el TLCAN. Las negociaciones formales comenzaron el 16 de agosto en Washington, con Robert Lighthizer encabezando la delegación estadounidense, Chrystia Freeland dirigiendo a los canadienses, y el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo representando los intereses mexicanos.

Las aguas no han sido mansas desde que iniciaron las negociaciones entre los tres representantes: Apenas seis días después de iniciar la primera ronda en Washington, Trump celebró un mitin en Phoenix donde amenazó con terminar el TLCAN.

“Personalmente, no creo que podamos alcanzar un trato. Creo que probablemente acabaremos terminando el TLCAN en algún momento”, dijo Trump en su discurso frente a sus simpatizantes.

Cinco días después de su mitin en Arizona volvió a la carga, amenazando con terminar el acuerdo porque México y Canadá se “estaban poniendo difíciles”.

Las advertencias por Twitter, la red social favorita del presidente para dar a conocer sus opiniones directamente y “sin filtros”, cayeron como balde de agua fría en vísperas de que iniciara el 1 de septiembre la segunda ronda de negociaciones en la Ciudad de México.

Guajardo recibió a Lighthizer y Freeland en la capital mexicana, y el enviado estadounidense fue claro en decir que su país no se levantaba de la mesa de negociación pese a las declaraciones malhumoradas de Trump, aunque advirtió que el presidente revisaría todos los posibles acuerdos.

“Espero que cuando termine esta negociación, el presidente lo apoyará porque yo no aprobaré nada que él no avale”, dijo Lighthizer al explicar que él no tomará decisiones que no sean respaldadas por su presidente.

Si en su estrategia de negociación a Trump le gusta jugar al “policía malo”, veremos qué dice o qué tuitea antes o durante la tercer ronda de negociaciones, que se realizará en Ottawa del 23 al 27 de septiembre y donde se tocarán temas sensibles.

De momento, los pronósticos son reservados sobre el curso de la tormenta y aunque los negociadores apuestan por que el TLCAN pueda modernizarse y resurgir de las cenizas, hay incertidumbre acerca de si Trump decidiera de un momento a otro dar por terminado el acuerdo.

Apenas este viernes, al entregar su Paquete Económico 2018 al Congreso, el gobierno de Peña Nieto reconoció de forma oficial ante los legisladores la posibilidad de un "caso extremo" donde Trump decida poner fin al TLCAN, lo que afectaría al mediano plazo el flujo de inversiones directas que recibe México.

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La administración peñista también evalúa los efectos que pueda tener en el intercambio comercial bilateral una eventual suspensión del TLCAN, y ya sopesa la 'tormenta' que esto pueda acarrear en la imposición de ciertos aranceles para algunos productos fabricados en México y exportados a la Unión Americana.

Aun si los gobiernos de Peña, Trump y el primer ministro canadiense Justin Trudeau llegasen a un acuerdo para mantener vivo el TLCAN, otros nubarrones se vislumbran en el futuro: El puntero en las encuestas presidenciales en México, Andrés Manuel López Obrador, ya advirtió que si él gana la elección el siguiente año, podría reabrir nuevamente las negociaciones sobre el tratado comercial.

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