Kevin Warsh, ¿el candidato ideal para presidir el Banco Central más poderoso?

Este aspirante a ocupar la presidencia de la Reserva Federal de EU parece tenerlo todo pues tiene una faceta política y ya ha estado en el Banco Central durante la crisis de 2008.
Capacidad probada  Kevin Warsh ya ha sido probado por la crisis financiera y tiene experiencia única en el sector privado, coinciden excolegas que han trabajado con él.  (Foto: Reuters)
Donna Borak y Cristina Alesci
NUEVA YORK -

La carrera por convertirse en el elegido por el presidente Trump para el puesto más alto de la Reserva Federal se intensifica, y nadie ha ganado a Washington, y Wall Street, como Kevin Warsh.

En general, Warsh parece tenerlo todo. Es un asesor cercano a algunos de los inversionistas más poderosos del país. Es un veterano del Banco Central que jugó un papel importante durante la crisis financiera de 2008. Y a sus 47 años, es un hombre conectado, pulido y astuto que presume de profundas relaciones en Washington. Es uno de los miembros más jóvenes de los clubs de golf más exclusivos del país. Y su esposa es la hija del empresario multimillonario Ronald Lauder, amigo cercano del presidente.

Con residencia en Nueva York y Washington, Warsh ha sido el más visible de los cinco candidatos para el empleo. Los demás en la lista del presidente Trump: la presidenta de la Reserva Federal Janet Yellen, cuyo mandato termina en febrero, el gobernador de la Reserva Jerome Powell, el economista de la Universidad Stanford, John Taylor y el principal asesor económico del presidente, Gary Cohn.

"Nadie está peleando tanto como Kevin Warsh”, dijo Jaret Seiberg, un analista de Cowen & Co., escribió en un artículo reciente en el que describió al generador de acuerdos como uno de sus tres principales elegidos para el puesto.

En casi una docena de entrevistas, excolegas que han laborado con Warsh lo presentan como un fuerte candidato para el puesto, alabándolo como alguien que ya ha sido probado por la crisis financiera y tiene experiencia única en el sector privado. Y a pesar de sus visiones duras sobre la política monetaria, sus excolegas argumentan que él trabajará para generar consenso en la junta de la Reserva.

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Sin embargo, ha habido pasos en falso en su bien cultivada carrera. En 2010, irritó a sus colegas en la Reserva cuando rompió públicamente con el entonces presidente Ben Bernanke sobre una decisión clave de política en un artículo de opinión de 2010 que escribió para el Wall Street Journal.

Y, a diferencia de otros candidatos para el puesto más alto en la Reserva, tanto conservadores como liberales se han opuesto a su nominación.

Warsh rechazó comentar para este artículo.

El jefe de personal de la Casa Blanca John Kelly dijo a reporteros la semana pasada que la nominación del presidente “será en algún tiempo”. La mayoría de los analistas políticos esperan que Trump haga el anuncio para finales del mes.

Tradicionalmente, los presidentes le piden al presidente actual de la Reserva a permanecer en el puesto. Si Yellen es reemplazada, ella sería la tercera presidenta de la Reserva en sólo servir un término.

"De ser nombrado, no sorprendería a nadie”, dijo Ian Katz, analista de Capital Alpha Partners, refiriéndose a Warsh. Ha sido considerado uno de los principales candidatos por algún tiempo”.

Como conocedor de Washington, Warsh ha funcionado como representante de la industria financiera. Los grandes bancos y gerentes de dinero lo ven como un operador intencionado que entiende su postura y puede generar acuerdos. Y Warsh ha trabajado para preservar y cultivar esas relaciones.

Tras dejar la Reserva, Warsh comenzó a dar pláticas en eventos de la industria. En estas conferencias, Warsh llamó la atención de Steven Feinberg, el fundador conservador del titán de capital privado Cerberus Capital Management, de acuerdo con una persona con conocimiento de la relación. Los dos hombres desarrollaron una relación que derive en Warsh dando asesoría informal a Feinberg sobre asuntos financieros.

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Warsh también ayuda a guiar a Stan Druckenmiller, una leyenda de la industria de los fondos de cobertura. Pero recientemente se ha alejado de las interacciones diarias para evitar la apariencia de irregularidades mientras está bajo consideración para el puesto en la Reserva, de acuerdo con dos personas familiarizadas con el acuerdo.

Y a pesar de sus conexiones con Wall Street, Warsh nunca se mantiene alejado de la política.

Con vínculos bien establecidos con el partido republicano, actualmente trabaja como alto miembro en el Instituto Hoover, un grupo de reflexión conservador. Él también fungió como asesor económico para el candidato presidencial republicano Jeb Bush durante las elecciones de 2016.

Warsh también fungió como miembro de uno de los grupos de asesores del presidente, ahora difuntos.

Se alinea prácticamente a la agenda de la administración cuando se trata de regulaciones financieras y obtener el crecimiento económico de 3%. Sin embargo, existen preocupaciones sobre sus opiniones duras. Los precios de los bonos cayeron con la noticia de que Warsh se reunió con Trump, reflejando las expectativas de tasas de interés más altas. Aún, algunos analistas dicen dudar que Warsh incrementaría las tasas más rápido de lo que Trump quisiera.


La carrera por la Fed
La carrera por la Fed  Los aspirantes a la Fed (izq a der): Kevin Warsh, John Taylor, Gary Cohn, Jerome Powell y Janet Yellen.  (Foto: Reuters)


El consultor de Wall Street

Warsh comenzó su carrera política en 2002, después de siete años en Wall Street. Dejó Morgan Stanley, donde dirigió el departamento de fusiones y adquisiciones, para fungir como asesor económico del presidente George W. Bush.

Ahí, comenzó una relación con el entonces secretario de Tesoro John Snow. Entre 2003 y 2006, los dos hombres trabajaron juntos frecuentemente en legislación que buscaba reformar a los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac.

Su trabajo le ganó la confianza del equipo senior de la Casa Blanca de Bush y de Ben Bernanke, quien era la titular del Consejo de Asesores Económicos en ese entonces.

En 2006, cuando Warsh tenía 35 años, se había catapultado a través de los rangos para convertirse en el gobernador más joven de la Reserva.

Un año en su término, la proeza de Warsh con Wall Street y su entendimiento político lo establecieron como la mano derecha del entonces presidente de la Reserva, Bernanke, durante la floreciente crisis financiera. Ayudó a vender la estrategia de emergencia de la Reserva los republicanos de la cámara y fungió como negociador con los CEO de los bancos.

"Kevin estaba jugando un papel excesivo al de los otros gobernadores”, dijo un exfuncionario de la Casa Blanca Bush con conocimiento de la gestión de la crisis financiera por parte de la administración.

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Los contactos de Warsh en Wall Street con frecuencia lo llaman en momentos de crisis. Snow llamó a Warsh a principios de la crisis financiera, de acuerdo con una persona con conocimiento directo de las discusiones. Para este momento, sin embargo, Snow había dejado su empleo gubernamental y había firmado con Cerberus, fondo de capital privado.

Cerberus había apostado en un mal momento a Chrysler, el fabricante automotriz. Los ejecutivos de Chrysler estaban nerviosos sobre una repentina desaceleración del financiamiento de préstamos para autos, y temían que pronto afectaría a las ventas de sus autos. Snow quería alertar a Warsh sobre el problema que se estaba gestando en la industria.

Excolegas dicen que Warsh se ha ganado una reputación de solucionador de problemas talentoso. Ellos lo describen como un ‘cerebrito’ de la normatividad que solicita la opinión de sus colegas activamente y que entiende cómo dar prioridad a los problemas.

Warsh, junto con Cohn y Powell, sobresalen como candidatos para el puesto en la Reserva pues no son economistas tradicionales. Desde 1970, cuando Paul Volcker fue el presidente, el puesto ha sido para alguien con doctorado en economía.

Sin embargo, sus aliados argumentan que su falta de entrenamiento formal como economista probablemente no sea un problema para el presidente.

Warsh generó una respuesta negativa en 2010 cuando emitió su opinión sobre la decisión del Banco Central de proceder con una segunda ronda de su programa de estímulos.

Durante las deliberaciones de la Reserva, él dijo a Bernanke, “Si yo estuviera en su puesto, no estaría dirigiendo al comité en esa dirección”, de acuerdo con las transcripciones de la reunión con los legisladores. “Francamente, si yo estuviese en el puesto de la mayoría de la gente de esta habitación, discreparía”.

Cuando Warsh escribió un artículo de opinión en The Wall Street Journal sobre su postura, se vio como abiertamente político. También le pudo haber costado a Warsh el empleo que en verdad quería: dirigir la reserva de Nueva York, de acuerdo con dos personas familiarizados con la decisión. Ese papel le hubiera dado mayor autonomía y un papel más prominente en la Reserva.

Sin embargo, Bernanke desestimó los comentarios de Warsh en su libro "The Courage to Act", donde escribió, "Nunca cuestioné la lealtad o sinceridad de Kevin”.

Las opiniones de Warsh sobre normatividad también han recibido oposición tanto de conservadores como de progresistas.

Karl Smith, director de investigación económica del centro libertario Niskanen Center, escribió un blog para el grupo de reflexión titulado "Digan no a Kevin Warsh". La campaña del Centro para la Democracia Popular titulada “FedUp” también pretende convencer a Trump de que Warsh no es su mejor candidato, desde la perspectiva política y económica.

También ha sido castigado por el ganador del Nobel Paul Krugman y otros por no siempre tener la razón.

"¿Quiénes fueron los que tuvieron todo bien? Nadie tuvo todo bien”, dijo Tony Fratto, socio director de Hamilton Place Strategies y exfuncionario del tesoro de Bush, quien trabajó con Warsh. “Las mejores personas aprenden de las decisiones difíciles”.

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