Prendas de bebés en renta

La ropita es tan cara y la usan tan poco, que una alemana decidió alquilarla por cerca de 700 p con un pago semestral de 4,100 pesos los padres pueden cambiar el set según lo necesiten.
Rentar la ropa reduce hasta cuatro veces el gasto de las fam
Yaotzin Botello
BERLÍN -

Junto con su hija Lynn, a Maren Winter le nació un problema. Se dio cuenta de que la bebé crecía muy rápido y eso la llevaba a comprar ropa nueva cuando la otra apenas tenía un par de usos.

También se percató que no tenía tantos amigos, como otros, a quienes donar las prendas y tampoco quería ir al mercado de pulgas a poner su puestecito y revenderla. Entonces se le ocurrió rentar la ropa de bebé. Winter, vendedora de profesión, fue la primera en hacerlo en Alemania y una de las pocas en el mundo. “Al ver lo complicado de la reventa, consideré que sería muy práctico si uno pudiera rentar toda la ropita y que, cuando el bebé deje la talla, simplemente se haga un cambio por la talla siguiente”, explica.

Ella no se basó en ningún estudio de mercado; confía en que existe la demanda y que tan sólo falta apretar un botón. Si en los motores de búsqueda de internet uno teclea las palabras ‘ropa’ y ‘bebé’, es casi seguro que aparezcan páginas donde alguien intenta revender las prendas que ya dejaron los niños. “Está casi nueva y con sus etiquetas, Neck & Neck, Zara”, se lee en un portal.

Para abrir el negocio, Maren Winter no necesitó mucho tiempo. La idea tardó en cuajar el primer año de vida de su hija Lynn. En los siguientes seis meses consiguió los permisos y encontró lugar dentro del hostal que una amiga tiene en Hamburgo, al norte de Alemania. Y en su pequeño auto sedán haría las entregas a domicilio. Así, Lütte Leihen nació en 2005.

De algo sí estaba segura esta emprendedora alemana: que su negocio sería sólo con ropa y productos de calidad; y por eso se enfocó en una clientela con potencial económico. “Sólo en la ropa de calidad se encuentran productos orgánicos y resistencia para varias lavadas”, explica Winter. Aun así las prendas (de marcas como Sanetta o Engel) no las lava en máquina más de cuatro ocasiones. Más ciclos provocarían que las prendas se deshicieran, por efecto del detergente especial que usa para desinfectar las prendas en la lavandería del hostal.

“¡Qué asco!”, reacciona Anna, una alemana de 32 años con dos hijos pequeños, quien no se imagina utilizando ropa que ya usó alguien más. “Recuerdo lo que hicieron mis bebés con su ropa, medicinas, pañales desbordados, baba y comida encima, pero no quiero imaginar que lo hagan otros”, comenta.

A Maren Winter la reivindican el Premio Alemán al Servicio, que se ganó antes incluso de cumplir su primer año con el negocio y el hecho de que una mujer busque replicar la idea cerca de Francfort. “Las ganancias crecen poco a poco. Ya tengo 20 clientas pero todavía puedo hacerme cargo del negocio yo sola, y estoy pensando en poner una franquicia en Francfort, Berlín o Munich”, indica.

Por entre 30 y 45 euros al mes (de 530 a 680 pesos, según el tipo de ropa), los papás reciben un set de prendas para bebé hecha de algodón orgánico. Con un pago semestral de 270 euros (unos 4,100 pesos), los padres pueden cambiar el set conforme el bebé vaya dejando tallas –unos cuatro cambios por semestre–. Compradas costarían 800 euros (12,000 pesos).

“La idea de no gastar más, reciclar y reusar es una parte muy atractiva del negocio, y eso agrada a muchos alemanes”, dice Markus Niesen, un experto del mercado de bebés, que lleva el blog www.baby-blog.de. “Cada vez más personas me preguntan por él. Sin embargo todavía falta explorar otros mercados que no sean de gente con dinero”, opina. En Alemania, donde la cultura del reuso está permeando, Ursula Birett renta accesorios y mobiliario para bebés, como sillas para el auto, básculas y carriolas, reseñó Niesen en su portal.

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