El auge del diseño

Ezequiel Farca explota un nicho con alto poder adquisitivo e impulsado por la construcción; su firma de diseño de interiores factura actualmente alrededor de 5 mdd al año.
Ezequiel Farca, director general de Ezequiel Farca. (Alfredo
Fernando Briseño

“El cliente nos entrega un espacio y nosotros le regresamos un hogar”, afirma con una sonrisa Ezequiel Farca, creador de la marca de diseño de interiores que lleva su propio nombre.

Como un doctor que se sienta y escucha a un paciente, su trabajo consiste en entender la forma de vida del cliente y diseñar un espacio acorde con ella.

“Por ejemplo, a un cineasta que llega a casa y avienta sus zapatos, le creamos una cajita en la entrada para que deje sus llaves y su celular y no los pierda”, dice Farca.

Tras estudiar Arquitectura Industrial en la Ibero, notó que las tiendas vendían muebles importados a precios altos y con entregas de hasta seis meses. Se preguntó: “¿Qué haría yo si fuera a amueblar mi departamento?”

Realizó su primera mesa de comedor con la firme creencia de vender fuera para darse a conocer. Solicitó a Bancomext un crédito para montar un local en la International Contemporary Furniture Fair de Nueva York. Alguien lo convenció de dejarle sus creaciones en consignación. Nunca volvió a saber de aquella persona.

Tras ese primer trauma, Farca creó su primera colección de recámara, comedor y sillas que exhibió en la Galería del 58.

Empezaron a llegar pedidos y vio su potencial: la respuesta estaba en México, no afuera.

Eso sucedió hace 15 años. Ahora su enfoque de negocio es ofrecer servicio de diseño de alta calidad.

“Nos encargamos de hacer cosas nuevas. Viene gente con el carpintero a tomar fotos con el teléfono. No puedes hacer nada”, confiesa.

Con el diseño halló un nicho en el que sus clientes –hoteles boutique, desarrollos inmobiliarios e individuos de nivel socioeconómico alto– pagan 20,000 dólares por el diseño de interior de una casa y 150,000 por sus muebles.

Farca ve un buen futuro, en especial si prevalece el auge de la construcción. Actualmente factura alrededor de 5 mdd al año. “Lo que nos gustaría es que el concepto de México contemporáneo pueda ser exportable. Tenemos cultura, materiales, sabor y es novedoso. Que si llegara un cuate a hacer una casa en las islas Caimán la quisiera hacer con estilo mexicano”.

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