Malverde ‘hará el milagro’ a cervecera

La bebida en honor al patrono de los narcos duplicará la producción de la Cervecera Minerva; con ella esta Pyme espera cautivar al norte del país y llegar a Los Ángeles, EU, y Cali, Colomb
Alejandro Orozco y Jesús Briseño buscan llevar la cerveza a
Gabriel Suárez
GUADALAJARA -

Verlo así, tan sublime, tan famoso y tan globalizado lo tocó profundamente. Jesús Briseño había estado en Sinaloa pero nunca había entrado a la capilla de Jesús Malverde. Esa vez que decidió entrar, el ‘bandido milagroso’ le tenía algo guardado. La devoción de miles de personas que, año con año, visitan la capilla y su imponente figura en la cultura popular mexicana, llevó a Jesús a pensar en el potencial mercadológico que tiene este venerado personaje.

Con una imagen del santo bajo el brazo, regresó a Guadalajara con la idea de dedicarle una nueva línea de productos en su honor, la Cerveza Malverde, de marca registrada, estilo Pilsner. Se espera que la nueva marca de la Cervecería Minerva, una pyme tapatía que factura 7.5 MDP y puede producir 900,000 litros al mes, duplique la producción y las ventas anuales para fines de 2008. En Malverde, Briseño encontró, junto con su socio Alejandro Orozco, un mercado cautivo: no sólo sus seguidores provenientes del narcotráfico dentro y fuera de Sinaloa o las personas de escasos recursos, migrantes, familiares de presos y enfermos en la zona centro y norte del país. También habría potenciales consumidores fuera de México, donde este personaje ya tiene dos capillas, en Los Ángeles, EU, y en Cali, Colombia, eje que, presumiblemente, conforma la ruta de la cocaína.

En diciembre lanzarán las primeras 1,500 cajas en Culiacán, con una rueda de prensa, fiestas en centros de consumo y el arranque de la distribución a través de diferentes canales como la red de tiendas de Grupo Ley en todo Sinaloa. En 2008 replicarán los lanzamientos en Jalisco, Michoacán y Ciudad de México dentro de algunos centros de consumo, autoservicios y tiendas de conveniencia.

Más de una opción
Como otras de su rubro, Cervecería Minerva nació, hace apenas tres años, en medio de los vacíos que dejan las grandes fabricantes. La elaboración de esa bebida en forma artesanal y 100% con malta fue la receta para poder sobrevivir al margen del poder de mercado de FEMSA (que además posee las tiendas de conveniencia Oxxo) y Grupo Modelo (que tiene la red de tiendas de bebidas Modelorama).

Siguieron la norma alemana que se limita a lúpulo, agua, malta y levadura (sin arroz o maíz, usados para abaratar el proceso y aligerar más la cerveza).

 “Decidimos apegarnos a este estilo, con una cerveza diferente porque si hacíamos lo mismo que las comerciales tendríamos que competir con Sansón a las patadas”, comenta Orozco, de 26 años, quien está a cargo de la operación administrativa y financiera de Minerva.

Aprovechando la infraestructura instalada, también funcionan como maquiladora de cerveza para otras empresas, como lo hacen con Tempus –de distribución exclusiva en el DF– y lo hicieron con 500 cajas de Duff, la marca de Los Simpsons registrada en México por un tapatío en 2005, que éste volvió a relanzar con otra compañía luego de librar diferencias legales con la 20th Century Fox. “En este rubro tenemos varios proyectos, aunque por ahora aporta 5% de las ventas anuales”, dice Briseño, de 29 años, un ingeniero electrónico que en la preparatoria fabricaba la bebida en su casa, en 1999 tomó un curso de maestro cervecero en la Universidad de Siebel, en Chicago, y luego trabajó en cervecerías de EU cuando este país ya registraba 1,400 microemprendimientos, y finalmente, en el Beer Factory del DF.

“Las microcerveceras en EU han crecido mucho en los últimos 20 años; vimos que en México iba a pasar lo mismo, que la gente iba a comenzar a consumir otro tipo de cervezas diferentes a las convencionales de toda la vida”, comenta.

Luego de dos años de vender la cerveza sólo en barriles de 20 y 60 litros en Guadalajara, recién en enero de este año comenzaron a embotellarla en presentaciones de 355 ml. Esto les abrió las puertas en tiendas de autoservicio como Farmacias Guadalajara, AM-PM y Wal-Mart, con lo cual crecieron 20% su producción (unas 1,500 cajas por mes).

La nueva marca será punta de lanza para su expansión fuera del estado. “Con Malverde vamos a abrirnos paso hacia el norte del país, y eso también jalará la distribución a otras ciudades; el plan es llegar a las principales y también exportar”, adelanta Orozco.

Como Minerva, otras pyme dedicadas a la cerveza ven en la exportación una buena salida a las restricciones del mercado interno. “El monopolio nos cierra el ingreso a 98% de los lugares autorizados para vender cerveza; sí nos interesa pelear por ser un producto regional pero el mercado está tan cerrado y los impuestos son tan altos que vemos mejores condiciones del otro lado de la frontera”, dice Mario García, director general de Cucapa, de Mexicali. En el caso de Minerva, la distribución de otras marcas ha sido parte de su salvavidas. Hoy casi 40% de sus ventas proviene de cervezas de nicho, como London Pride y London Porter, de la inglesa Fuller; la alemana Paulaner y la argentina Quilmes.

Para esta microcervecería que emplea a 15 trabajadores, las grandes empresas del país –que controlan un mercado de 90,000 MDP– han limitado su participación por los contratos de exclusividad que tienen en más de 70% de los canales de distribución. “El mercado está muy cerrado y las barreras de entrada son altísimas; hay casos, como el de Big Chela, que no pudieron entrar a México y reorientaron sus inversiones a otro país, no sin antes criticar la forma de hacer negocios aquí”, advierte Marco Reyes, analista de Ixe Grupo Financiero.

Ya hay una decena de empresas con ese perfil, y siete de ellas –incluida Minerva– están a punto de conformar una asociación, a través de la cual pretenden sortear obstáculos.

Junto con otras microcerveceras norteñas que venden menos de 10 MDP anuales cada una (Tijuana, Mexicana, Cucapa, Mexicali, Revolución y Beer Factory) quieren abaratar costos, desarrollar insumos, lograr incentivos fiscales y promover alianzas comerciales. Por ahora, esperan señales del gobierno federal, al que pidieron recursos para una maltera que demandaría 5 MDD de inversión y se abastecería mediante agricultura por contrato. La malta es la materia prima que actualmente sólo puede comprar a una sola empresa o importarla.

“Agruparnos es nuestra única opción. Ahorita estamos haciendo esfuerzos aislados para combatir un mismo fin (como el IEPS, el impuesto que afecta 25% del precio final)”, comenta Mario García, de Cucapa.

Malverde, dicen, hace realidad algunos deseos. Los jóvenes tapatíos de Minerva no pusieron su imagen en las etiquetas de las cervezas con esa idea. Pero el santo podría concederles uno de golpe cuando sus consumidores la beban.

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