Botas mexicanas que pisan fuerte en EU

Con "Botas Cebú", José Luis Rodríguez es el líder en el mercado de las botas de trabajo en Texa hoy fabrica 2,500 pares por semana y entrega en 24 horas a 48 ciudades, incluidas Houston y Dal
José Luis Rodríguez sabe que el camino se hace de andar (Fot  (Foto: )
Verónica García de León

Mientras vivió, el padre de José Luis Rodríguez acumuló un emporio de botas en León, Guanajuato: cuatro fábricas, 35 zapaterías y una comercializadora. “Tú serás mejor que yo, y tus hijos mejor que tú”.

Esas palabras retumbaban en la cabeza de José Luis mientras estudiaba ingeniería industrial y luego se convirtieron en un eco lejano cuando, tras la muerte del padre, en 1985, él y su hermano Alejandro perdieron (por problemas familiares e inexperiencia) los negocios que habían heredado.

Rodríguez, hoy de 41 años, es líder en el mercado de botas de trabajo en Texas, con ventas en 2006 por más de 5 MDD. De hecho, mientras las exportaciones mexicanas de ese tipo de calzado disminuyó 60% de 2003 a 2006 (193,807 pares), las de Cebú crecieron en promedio 22% anual (104,292 pares en 2006).

Fue una ruta de descalabros. En 1992, recién casado, se mudó a Los Ángeles para distribuir las botas vaqueras que fabricaba en León uno de sus tíos. “Vivíamos en un cuarto, dormíamos en la alfombra y como mesa tenía una caja”. Vendía 200 pares a la semana.

Con el tiempo se convirtió en mayorista de botas vaqueras, exóticas y de trabajo, que importaba a Texas desde Guanajuato bajo la marca Cebú. En busca de mayores márgenes importó sombreros, carteras, camisas y hasta balones. Tenía 52 líneas de productos y ganaba 250,000 dólares por mes. “Me diversifiqué demasiado y perdí el foco”.

El reenfoque de Cebú le llevó cuatro años. Rodríguez se percató de que la bota de trabajo era la única que crecía en ventas. Transformó el taller de León en fábrica; redujo el tiempo del proceso para hacer cada par, de 21 días a una hora, con lo que pudo elevar su producción de 450 a 2,500 pares por semana. Hoy sus entregas llegan en 24 horas a Houston o Dallas y en 48 a otras ciudades.

La invasión de botas chinas no lo amenaza. “Pudimos crecer más maquilando para otros, pero eso se acaba con los chinos. Decidimos irnos por la vía lenta y dar más valor agregado”.

Hoy su mayor reto es crecer aún más en EU, y cumplir la encomienda de su padre.

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