¡Alto! Se venden Galletas en el Semáforo

Pablo López ofertaba galletas en los cruceros del DF, hoy ya aspira a vender 1 mdp mensuales; su clientela está en las vialidades de México, Puebla, Cuernavaca, Celaya y Querétaro.
Su negocio inició con la venta de 11 bolsitas de galletas (F
Nora Vasconcelos

La idea de ser empresario estaba lejos de la mente de Pablo López Garibay el día que se paró en un crucero del barrio capitalino de Polanco para vender galletas. Por su cabeza sólo estaba la urgencia de regresar a su natal San Juan del Río, Querétaro, y conseguir fondos para volver a la escuela de gastronomía de la que lo echaron por incumplir con la colegiatura.

Para su sorpresa, las 11 bolsas de galletas caseras que compró a una amiga se vendieron en una hora y doblaron su inversión inicial: 60 pesos.

Tres meses después, su producto ya era conocido como Las Galletas de Semáforo, y contaba con un local para producir 600 paquetes mensuales y un empleado, al que convenció para que abandonara la venta de alegrías para iniciarse en el negocio de las galletas.

“La necesidad me hizo ser muy hábil para vender”, dice López Garibay, ahora convertido en empresario.

Hoy, ocho años después, López Garibay produce 18,000 paquetes mensuales, tiene dos tiendas en el Distrito Federal y emplea a 30 vendedores.

Las Galletas de Semáforo se venden en cruces de vialidades principales de las ciudades de México, Puebla, Cuernavaca, Celaya y Querétaro. Próximamente entrará en las urbes de León y Guadalajara.

El potencial de su ‘canal de distribución’ es enorme: sólo en la Ciudad de México circulan en horas pico más de 2.5 millones de automovilistas a través de 913.15 kilómetros de vías primarias, según la secretaría capitalina de Protección y Vialidad.

“El gran desafío fue crear un capital de la nada”. El chiste, asegura, “no es ser un anaquel que deambula por las calles, sino hacer que los automovilistas bajen la ventanilla.

“La gente se da cuenta que uno le echa ganas, que no es alguien que enseña el producto y sigue caminando”. Pablo está convencido de que en el largo plazo, Las Galletas de Semáforo se convertirán en una gran empresa.

Por lo pronto, este año abrirá una planta en el Estado de México con la que logrará ventas equivalentes a 1 MDP mensuales, muy superiores a su capacidad actual de 330,000 pesos por mes.

Mientras tanto, sueña con franquiciar su marca, entrar a cadenas de autoservicios y, ¿por qué no?, colocar sus galletas en los semáforos de otros países.

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