Oficinas para nómadas

Un nuevo tipo de oficina aparece a medida que van en aumento los trabajadores independientes; estos espacios se alquilan por mes o día y ofrecen todas las ventajas de un centro laboral.
Por 475 dólares al mes o 20 al día, se da un escritorio, caf
Matthew Amster-Burton
SEATTLE -

Cuando trabajas por tu cuenta -y, sobre todo, enchufado a Internet- todas las mañanas te enfrentas a una elección: trabajar en casa o ir a una cafetería. Si eliges lo primero no tienes que ducharte, ni tener contacto humano alguno, pero tampoco tienes incentivos. Si prefieres la cafetería no podrás hacer llamadas telefónicas con soltura ni podrás citarte allí con los clientes.

Pero el consultor Chris Haddad ha encontrado una tercera opción: compartir. Todos los días se dirige a Office Nomads, una oficina común en el barrio Capitol Hill de Seattle. Por 475 dólares al mes Haddad recibe un escritorio, café ilimitado, impresoras, conexión inalámbrica y tres salas de conferencias a su disposición. También convive con otros colegas, aunque ninguno trabaje para la misma compañía. Todos son independientes.

“He sido autónomo durante cuatro años, me encanta, pero a veces sientes que la casa te asfixia. Lo que descubrí en Office Nomads es que tiene todas las ventajas de una oficina –colegas, tu propio espacio- pero no hay un jefe que te esté vigilando constantemente” explica Haddad.

Por el momento él es el único que tiene membresía mensual, otros usuarios frecuentes de esta oficina revolucionaria son diseñadores de páginas web y redactores publicitarios, quienes pagan 20 dólares por un día.

Compartir los espacios laborales es un fenómeno en aumento, la mayoría de los sitios alrededor del mundo han aparecido en los últimos dos años. Pionero en este mercado de oficinas es Nutopia Workspace, inaugurada en el 2001.

Nutopia cuenta con 300 miembros que pagan tarifas que van de los 100 dólares al mes por una “estancia virtual” (correo electrónico y una oficina que puede usarse dos días al mes) a los 800 dólares (acceso ilimitado al centro). En un día normal, cerca de 40 miembros coinciden en la oficina, según su fundador John McGann. Los usuarios de las instalaciones son pequeños propietarios, freelancers y trabajadores foráneos.

McGann afirma que los altos precios del alquiler son los responsables de cada vez más la gente busque alternativas, como la de compartir el espacio laboral.

Office Nomads, por su parte, es un espacio abierto, sin cubículos ni puertas, donde la gente puede conversar con sólo levantar la cabeza de la computadora. Sus fundadores, Jacob Syles y Susan Evans, son también clientes del lugar. Sayles trabaja a distancia para un diseñador de software y quería huir del aislamiento doméstico; Evans trabaja para una organización medioambiental y pensó en la idea de compartir el espacio como una manera de ahorrar.

Es difícil cuantificar la ganancia anual de este naciente mercado de oficinas compartidas, aún es demasiado pronto. Pero los beneficios para los clientes son ya comprobables, la gente sale de su aislamiento y se rodea de colegas afanosos y llenos de intereses diversos. Además, en las cafeterías no hay impresoras. 

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