Tienditas favorecen mercado de TPV

Alejandro y Leonardo abrieron un negocio que incentiva el uso de Terminales Punto de Venta (TPV a la fecha, Tienda Kit ha instalado 9,900 terminales, 22% de ellas en el Distrito Federal.
Alejandro Villalón y Leonardo Shapiro, fundadores de Tienda
Nelly Acosta Vázquez

¿Se acuerda? Una señora llega a una papelería, pide cuanto se le ocurre: una cartulina, mapas, unas gomas, lápices y hasta unos aretitos. Cuando pregunta a la dependienta “¿Acepta tarjeta bancaria?” el encanto de la compra se viene abajo, ya que la respuesta es negativa. Al final, sólo se lleva la cartulina.

Justamente en ese tipo de anécdotas es que Alejandro Villalón y Leonardo Shapiro han encontrado la esencia de su negocio: incentivar a todo tipo de comercios mexicanos que usen terminales punto de venta (TPV), para que acepten pagos con tarjetas de crédito o débito justo en una economía donde la bancarización suena raro, sobre todo en la microempresa.

“Iniciamos en 2005, bajo el nombre de Tienda Kit, ofreciendo terminales punto de venta con servicios de cobros”, cuenta Villalón. Y explica que la empresa se asoció con el gigante estadounidense VeriFone para lanzar una coinversión en suelo nacional.

“Es un joint venture que nos permitirá ofrecer en dichas terminales también otros servicios, bajo el nombre de VeriFone Access”, señala el ahora director general de la naciente compañía, con sede en México.

A la fecha, Tienda Kit ha instalado 9,900 TPV con su tecnología (22% de ellas en el Distrito Federal), lo que equivale a 3% del total de terminales instaladas por todos los bancos en todo el país.

Sus metas, ahora con su alianza con VeriFone, consisten en duplicar esta cifra y ofrecer nuevos servicios en el nicho dirigido a micro y pequeñas empresas.

“El sueño es que, además de cobrar, la tienda pueda hacer más cosas con nuestra tecnología y terminales. Al concepto lo hemos bautizado como: ‘cobro, vendo, organizo y evoluciono’”, explica Shapiro, director de Estrategia y Desarrollo de Negocios de la firma.

Es decir, que a la anécdota de la papelería, ellos quisieran agregar, además de aceptar pagos de tarjeta de crédito o débito (‘cobro’), ofrecer nuevos servicios con la terminal, como boletos de lotería instantánea, crédito para celulares, boletos de camión y más (‘vendo’).

Asimismo, desean persuadir a que los comercios utilicen las terminales para controlar sus inventarios o documentar sus ventas (‘organizo’) y que hasta ofrezcan servicios un poco más avanzados, como tarjetas de ‘cliente consentido’ o de regalo –como hacen, por ejemplo, los grandes almacenes– aunque, en esencia, se trate de un micronegocio (‘evoluciono’).

Para ello, el esfuerzo se apoyará desde VeriFone en Estados Unidos. “Detectamos mucho potencial en la región”, asegura a Expansión Douglas Bergeron, director general (CEO) de VeriFone. “En especial, en México vemos un gran crecimiento en (la penetración de) la banca, en los comercios y en el uso de tarjetas”.

Con ventas de casi 600 millones de dólares en 2006, VeriFone es una de las mayores firmas estadounidenses que desarrolla tecnología para pagos electrónicos y busca reforzar su papel en el mercado global de sistemas de pagos. “Por eso nos aliamos a una firma mexicana, y esperamos que no sea la única alianza que logremos”, dice Bergeron.

Aunque no han dado detalles financieros de la alianza, VeriFone (que ha tenido presencia en los comercios mexicanos desde hace 20 años) dispone de la mayor parte de sus ingresos fuera de Estados Unidos, y quizá cuenta con 65% del mercado mexicano de TPV.

Por su parte, VeriFone Access, negocio que se ha levantado desde sus inicios (antes con el nombre de Tienda Kit) con 6 millones de dólares, cuenta con una alianza con Banco Santander y American Express y una cartera de clientes de lo más variada, desde pequeñas zapaterías, hospitales, gasolinerías y hoteles hasta cadenas como La Europea, Audiomundo o Marisquería del Valle, lo que ayudará a cumplir el sueño de los pagos electrónicos de ambas firmas.

Un mercado emergente
La misión de VeriFone Access no cae en saco roto. De acuerdo con el Banco de México, en 2006 se efectuaron 5,300 millones de pagos con tarjetas en todo tipo de comercios, que en conjunto, sumaron 299,000 millones de pesos.

Dicha cifra representó 3.9% del PIB. No obstante, sólo significó 5.6% del consumo privado. Y es que, si bien el Banco de México reconoce que sí se ha levantado mucho el pago con medios electrónicos, la cifra aún es baja: predominan los pagos en efectivo.

En México hay tres TPV por cada 1,000 habitantes, mientras que en Argentina hay cuatro y en Brasil, cinco, según cálculos de la consultora ATKearney. Ya en una perspectiva más dramática, Canadá ha logrado que existan 16 TPV por cada 1,000 habitantes, mientras que en España, la cifra es de 20.

Al respecto, Banco de México calcula que en 2006 existían 300,000 TPV; es decir, que tal vez sólo un número similar de comercios tenía los mecanismos para hacer cobros electrónicos. Ésta es una cifra bastante modesta, ya que, según el INEGI, existen 40 millones de micronegocios en el país. Para este año, quizá ya 340,000 negocios estén en línea de cobro. 

La buena noticia es que el incremento ha sido muy fuerte en los últimos años: en 2002 eran sólo 15,000 TPV las instaladas en el país, y se espera que para los próximos 10 años, se duplique la cifra actual.

¿Por qué? El Banco de México lo atribuye al aumento de ‘plásticos’ en poder de los mexicanos, es decir, a la emisión de tarjetas de crédito y débito, que, sin duda, generan la demanda de pagar con ellas en todo tipo de establecimientos.

Así, mientras que en 2002 había 33 millones de tarjetas de débito y siete millones de crédito, para 2006, la cifra ascendió a 40 millones para las de débito y 20 millones para las de crédito.

El papel principal queda, entonces, en manos de los administradores de los medios de pago, que cobran comisiones por cada transacción, algo que asusta a muchos negocitos, donde los márgenes son mínimos.

Ha ayudado la reducción en los pagos que deben hacer los comercios, llamados ‘tasas de descuento’; es decir, la comisión que el banco aplica al establecimiento por cada cobro y que suele ser proporcional al valor de la compra y que varía de acuerdo con el giro del comercio y con el tipo de tarjeta (de crédito o de débito) utilizada.

De acuerdo con el Banco de México, en mayo de 2006 las tasas de descuento máximas  se ubicaron en 2.08% (para débito) y bajaron a 2.02% en febrero de 2007. Para crédito, el pago se ubicaba en 2.83% y bajó a 2.77%.

“He analizado muchos mercados, así que puedo detectar que sí pasa  algo interesante en México en cobros electrónicos. El crecimiento es potencial por iniciativa de la banca, pero también de las tiendas y los usuarios”, opina Bergeron, de VeriFone.

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