Pensamiento global = empresa ganadora

David E. Bowen, profesor de Thunderbird, enseña a desarrollar el pensamiento global en las empr la competencia internacional requiere entender otras culturas, aquí tres consejos para lograrlo
El pensamiento global debe ser una cualidad que toda empresa  (Foto: )

Toda su infancia y juventud, David E. Bowen creció y convivió con personas iguales a él, en Cincinnati, Ohio. No fue sino hasta que presenció la ceremonia para los estudiantes de primer ingreso en la Universidad de Thunderbird, en Arizona, cuando se percató del chato mundo que había conocido. Los jóvenes hablaron de sus naciones y cultura. “Estaba pasmado y avergonzado por lo pobre de mi pensamiento global. La vergüenza fue mi motivación. Para mejorar la comunicación con mis estudiantes, debía entender sus mundos”, recuerda.

En la actualidad, Bowen investiga e imparte conferencias sobre el pensamiento global, y cómo adquirirlo, en la Escuela de Global Management de Thunderbird. “La mayoría de las personas crecieron, primordialmente, en un país unicultural, crecieron entre gente igual a ellos. Estamos  acostumbrados a jugar en un equipo unicultural, pero ahora estamos en un empresa multicultural”.

El pensamiento global no es una cualidad que posean todas las personas que ya tienen negocios internacionales, afirma. Pero aquella empresa que se construya “con gente de esta ideología, será la ganadora de la nueva era de competencia internacional”, aseguró al término de una conferencia ante 600 ejecutivos de todo el país en el IPADE Ciudad de México.

El primer paso es examinar qué integrantes de la compañía lo tienen y quién necesita tenerlo. “El desarrollo (del pensamiento global) tiene que comenzar con la toma de conciencia personal –como me ocurrió a mí– para sentir la necesidad de cambiar”, explica Bowen. “Con menos dolor del que me causó a mí, ahora existen pruebas que los ejecutivos pueden tomar, como la Global Mindset Inventory que desarrolló Thunderbird y que le facilita al directivo su propio perfil”. Bowen se refiere a un modelo que desarrolló esa universidad tras 12 años de investigación en 62 países y con 17,000 ejecutivos, que les permitió distinguir los rasgos del liderazgo de cada país (una parte de los resultados están en el libro The Brown Book).

¿Qué implicaciones tiene para una empresa no poseer esta mentalidad? “Tener un nivel bajo de pensamiento global puede limitar su habilidad para hacer que funcionen equipos virtuales de distintas culturas, o que las asignaciones de ejecutivos fuera del país sean exitosas, y puede limitar el manejo de una cadena de suministros global”.

¿Cómo desarrollar el pensamiento global? David E. Bowen propone algunas rutinas:

  1. “Cuando se le asigne un puesto en el extranjero, resista la tentación que su compañía puede tener de protegerlo de los impactos de vivir en otra cultura, y, simplemente, zambúllase más en ella. Esto construirá su ‘capital psicológico’ en cuanto a su aprendizaje y capacidad de crecer en la diversidad. En su vida cotidiana, experimente nuevas rutinas –maneje a casa por una ruta distinta, escuche una estación de radio diferente, vaya a otras tiendas–”, sugiere.
  2. Para alimentar su capital intelectual –aquello que sabe sobre la interculturalidad–, explore muchas fuentes, como sitios de internet y películas que reflejen las costumbres de otros países. Busque las similitudes que cruzan las culturas, además de las diferencias. Por ejemplo, China y EU están orientados al desempeño. Aprenda otros lenguajes.
  3. También hay que desarrollar el capital social. Comparta con otras personas los valores y las normas de su cultura; trate de fortalecer su ‘inteligencia emocional’ al establecer relaciones de confianza con gente que es distinta a usted en el trabajo y afuera. 
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