Un mundo de juguete cruza fronteras

Muñecas Eny se formó con casi 400,000 pesos, recabados con ahorros y préstamos familiares; ahora la empresa planea exportar este año 100,000 unidades a los Estados Unidos.
“No vendemos una muñeca, vendemos un producto cultural”. (Ad

Su primera ‘hija’ se llama Carolina y va para los 20 años. En esas dos décadas ha ‘concebido’ miles, de las cuales Frida Khalo es la más exitosa.

Con ahorros y préstamos familiares, Kristina Dorsset reunió un capital de casi 400,000 pesos para echar a andar su sueño en 1989: crear Muñecas Eny, con la idea de ser la mejor empresa mexicana trasnacional fabricante de muñecas finas y de colección.

Hoy, Muñecas Eny genera unos 300 empleos y produce 100,000 muñecas al año, que se venden en México, EU, El Salvador, Argentina, Francia, Alemania, España e Italia, cada una en un precio de aproximadamente 3,000 pesos.

El arranque fue difícil. Durante meses buscó clientes, hasta que, en abril de 1990, Sanborns le hizo el primer pedido. Tuvo éxito e inmediatamente captó la atención de El Palacio de Hierro, Liverpool, Sears y Coppel.

De manufacturar bebés y quinceañeras, Eny cambió a muñecas con trajes típicos, que hoy se comercializan también en hoteles, aeropuertos, tiendas de souvenirs y la cadena JC Penney.

En 2005 el destino de la empresa cambió. Dorsset creó una muñeca con los rasgos de Frida Kahlo, que llegó a manos de la familia de la pintora. “Me buscaron. Les presenté un proyecto y firmamos un acuerdo”.

Dorsset tiene los derechos de Frida en muñeca –con opción a prórroga– hasta 2010. El escultor José Guadalupe Barrios, coetáneo del esposo de Frida, Diego Rivera, elaboró el rostro, mientras que artesanos de Michoacán y Oaxaca confeccionan y bordan a mano los rebozos y vestidos con que se venden estas muñecas –junto con el libro Frida íntima, de Isolda Khalo–. Su costo va de 250 a 300 dólares.

Con Frida, en 2006 Eny fue nominada al premio de Innovación en la Feria del Juguete de Nuremberg, aunque el diario francés Le Monde reprochó a Dorsset diseñar una ‘Barbie exótica’.

Ella argumenta: “Es una obra de arte y la calidad de su hechura lo sustenta. No vendemos una muñeca sino un producto cultural que intenta conservar el legado de Frida”.

Este año, Eny planea duplicar su producción y exportar 100,000 muñecas regionales a EU. “Ya tenemos los pedidos, sólo nos falta el apoyo financiero de Economía y Bancomext”.

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