Agroenzymas 'vitamina' a las frutas

La empresa, que distribuye biorreguladores, exporta 15% de su producción y facturó 8 mdd en 200 Sergio Acosta, el embellecedor de frutas, es el noveno Emprendedor 2008 de la revista Expansión
La empresa ya exporta 15% de su producción a Latinoamérica y
Marina Delaunay

Emprendedor: Sergio Acosta y cuatro socios
Empresa:
AGROENZYMAS
Inicio de operación: 1990
Capital social inicial: 2 millones de pesos
Facturación: 8 millones de dólares, 2007

Si Sergio Acosta hubiera tenido dinero, ahora sería médico. En los 60, su mamá, enfermera y viuda de un minero, no pudo costear que su hijo fuera a estudiar en alguna universidad del DF o Guadalajara, y estudió agronomía, con especialización en fitotecnia, en Hermosillo, Sonora.

Aun así de limitado, eligió. No compró un rancho, ni se quedó en Sonora. Mezcló nutrición, minerales y campo. Décadas más tarde creó Agroenzymas, una empresa que investiga y vende ‘vitaminas’ para que las frutas y las verduras luzcan con mejor color, forma y tamaño, es decir, apetitosas.

“Nunca me vi en un rancho”, señala Acosta, en Tlalnepantla, Estado de México, donde dirige su empresa de biorreguladores que controlan el crecimiento de jitomates, chiles, uvas y sandías.

Cuando trabajaba en la multinacional de pesticidas Union Carbide, quedó fascinado con los biorreguladores, al leer sobre ellos en un libro sobre fisiología vegetal. En un párrafo, futurólogos advertían que la producción global de alimentos quedaría rezagada ante el crecimiento de la población.

Diez años después, con sus primeros 500,000 pesos y cuatro socios, armó su primera empresa. La compañía duró una década y desarrolló una buena cartera de contactos. Pero “algo no funcionaba, si seguía iba a terminar con un infarto, lo más fácil era continuar en agroquímicos pero quería focalizarme en productos con menor impacto al medio ambiente”, recuerda.

Así nació Agroenzymas, con la idea de crear productos biotecnológicos para embellecer y regular el crecimiento de cultivos según las necesidades del mercado de exportación. “Cuesta bastante diferenciarnos de los plaguicidas; los biorreguladores no matan nada, y aunque son menos tóxicos que la sal de mesa, tienen que pasar más pruebas oficiales que los fertilizantes”, aclara.

Ahora, 15% de la producción de Agroenzymas se vende fuera del país. Desde 2001 parte de su equipo dejó México con un maletín lleno de biorreguladores, fertilizantes foliares y otros líquidos y polvos. Hicieron pie en Guatemala y de ahí se lanzaron al resto de Centroamérica. Actualmente, la división internacional de la compañía es dirigida por el hijo mayor de Acosta, que tiene 30 años.

“Vamos a avanzar en forma de caracol como lo hicimos aquí (en la parte norte de Latinoamérica)”, asegura.

El año pasado abrió en Chile, la región continental que más explota el campo, y de ahí atiende Sudamérica, en especial a los mercados agrícolas en auge: Argentina y Brasil.

El propio mercado chileno es prometedor, ahí se cultiva 10 veces más uva de mesa que en México. “Es la fruta en la que más se exige calidad y requiere insumos de base orgánica”, apunta Juan Alberto Laborín, director general de la Asociación de Productores de Uva de Mesa de Sonora, que aporta 97% de la producción nacional.

Según Sergio Acosta, “en un par de años estaremos listos para hacerlo con maíz, frijol y caña de azúcar”.

Debido al auge del etanol y el alza en los cultivos con creciente demanda, Agroenzymas ya tiene infraestructura para rato, con un campo experimental en Sinaloa y una fábrica en Tlaxcala. “Tenemos capacidad para triplicar nuestra producción, estamos cubiertos para los próximos 20 años”, asegura el emprendedor.

De hecho, no ha faltado la multinacional que desearía comprar la compañía para mejorar su maleta de productos. “Muchas grandes empresas le han tirado el lazo, pero se dice que la multinacional sqm (Sociedad Química y Minera de Chile) le hizo una oferta”, comenta Manuel Quiñones, director de Compras de Agroindustrias del Norte, fabricante y distribuidor de insumos en el norte y centro del país.

Y es que el segmento que desarrolla Acosta es tan pequeño que no es tentador montar una planta y aportar al año 5% de las ventas a investigación, como lo hace Agroenzymas.

Acosta no piensa vender. En contraste, para la segunda mitad de 2008, espera cumplir los trámites para entrar a Colombia y a Ecuador. Antes de 2015, también quiere llegar a Australia, Sudáfrica, Italia, España, Alemania y Francia.

Para entonces, Sergio Acosta tendrá casi 70 años, y dos hijos en línea de sucesión para continuar mejorando frutos.

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