Negocio de cuatro patas

La compañía de moda canina Violetzi lanzó su primera colección a fines de 2007 en el DF; el 80% de la ropa para perro se vende en la temporada de otoño e invierno.
Violeta y Lucy inspiraron el negocio de moda canina (Especia  (Foto: )
Verónica Galán
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Violeta y Lucy nunca pensaron que sus nombres y su gusto por estar a la moda pudieran convertirse en un negocio para su dueña, Lau Alvarado, quien este año sacó al mercado una línea de ropa canina con accesorios para los propietarios de las mascotas.

La aventura, que comenzó en 2005 en la incubadora de Fundación ProEmpleo, se convirtió a fines de 2007 en la empresa Violetzi, marca que une los nombres de las dos perritas de tres y cinco años de edad.

“No tenía idea de lo que era la preparación de un negocio (…) Te imaginas que no es fácil, pero nunca te imaginas que es tan difícil”, señaló Alvarado.

Actualmente, la compañía de moda canina tiene en el mercado ya su colección otoño-invierno, con una línea de camisetas, suéteres, abrigos, impermeables, pijamas, collares, correas, camas y cinturones para los humanos.

“El 80% de la ropa de perro se mueve en otoño-invierno”, según un estudio de mercado que hizo Alvarado, abogada de profesión, pero que al decidir abrir su negocio propio tomó desde clases de costura hasta mercadotecnia, ventas, diseño gráfico, finanzas y administración.

La dueña de Violeta y Lucy indicó que en promedio cada dueño de mascotas les compra cerca de 4 prendas a sus perros, por temporada.

De cada modelo que diseña Alvarado, se producen entre seis y ocho piezas, dependiendo de la aceptación y demanda que tengan se amplía la producción, explicó la directora general de Violetzi.

Agregó que por el momento están vendiendo en veterinarias del Distrito Federal, Monterrey y Cuernavaca y buscando distribuidores para otras partes del país.

“Nuestro mercado meta ahora son las veterinarias, por nuestra producción”, dijo la emprendedora.

Alvarado detalló que ella invirtió cerca de 3,400 pesos en la capacitación e incubación de lo que es ahora su negocio y después, de sus ahorros, comenzó con la producción y venta de sus productos.

Al día de hoy la emprendedora logró un financiamiento con recursos gubernamentales para ampliar su compañía, lo que le permitió contratar a un vendedor y abrir su oferta de prendas de vestir.

Violeta y Lucy, las dos adoptadas a través de organismos pro defensa de los animales, son las musas inspiradoras y también las primeras en estrenar cada uno de los diseños.

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