El modelo integral en los negocios

Esta nueva visión comienza a extenderse entre algunas de las empresas más innovadoras del mundo; el sistema permite entender problemas como la crisis financiera desde perspectivas múltiples.
Raúl Romero Havaux*

El modelo integral, a pesar de su nombre que recuerda a un cliché o lugar común, es quizá al día de hoy el modelo más completo para entender el desarrollo de las personas y las organizaciones. Concebida principalmente por el filósofo estadounidense -considerado como el Einstein de la conciencia- Ken Wilber, la visión integral incorpora gradualmente a más líderes y personas en el mundo.

Cada vez más filósofos, psicólogos, especialistas en educación, científicos, políticos, sociólogos, profesionistas y ahora empresarios se están sumando a la visión integral porque les hace completo sentido en este momento histórico en el que por vez primera tenemos acceso a prácticamente todo el conocimiento de la humanidad.

El principio del que parte el modelo es que el acceso más completo a la realidad se construye a partir de las perspectivas múltiples; opuesto al reduccionismo radical de la cultura moderna que favorece el desarrollo de especialistas. En otras palabras, es más completa la persona o la empresa que incluye múltiples perspectivas de la realidad, que la que se especializa y profundiza en una sola. Desde luego esta idea, desde la perspectiva del empresario puede sonar extrema, especialmente dado que hasta hoy es precisamente la especialización lo que ha conferido el éxito a empresarios, empresas y productos o servicios. Uno no podría imaginar a Starbucks exitoso sin estar especializado en ofrecer buen café en un ambiente agradable con idéntica calidad a nivel global.  Es decir, la especialización es por demás válida en tanto se mantenga la capacidad de una empresa de perseguir y en algunos casos alcanzar liderazgo por ser el mejor en algo.

Sin embargo, la realidad global actual también invita a explorar formas de desarrollo, tanto a nivel individual como organizacional, que si bien incluyan lo que ya sabemos y somos como empresarios, también lo trasciendan en un movimiento hacia algo mejor. La actual crisis financiera es precisamente un aspecto de esta realidad global que invita a reflexionar sobre el alcance de la mirada que quiénes nos dedicamos a los negocios podemos y en su caso queremos tener. Precisamente la hiper-especialización -y por lo mismo el reduccionismo absoluto de valores y visión- fue lo que llevó a "ingenieros financieros"  a operar semejantes productos como los conocidos bonos NINJA (No Income, No Job, No Assets). ¿Quién, con un poco de sentido común, podría favorecer el que alguien coloque deuda con personas sin trabajo, activos o ingresos? Sólo aquellos que tienen como único referente el resultado económico inmediato para sí mismos. Es lo que en el modelo integral se entiende como la fase de desarrollo egocéntrica, la más básica.

Ahora bien, sea cual sea la razón, valores y desempeño real del empresario y su negocio, sabemos tras años de desarrollo que el "beneficio económico, la creación de valor y el desarrollo personal (satisfacción, realización, pasión, creatividad, innovación, etc.) son los principales motivadores para el que se aventura en los negocios. Pero también sabemos hoy, que todo esto ya no es suficiente. Sabemos, con toda certeza, que tener en cuenta sólo la perspectiva tradicional de la comunidad empresarial significa dejar fuera la perspectiva de quienes no están vinculados al beneficio económico y significa asumir que el éxito o fracaso de un negocio está definido por su desempeño económico independientemente de las consecuencias que éste tenga o no en otros sistemas sociales, naturales, económicos, etc. Es evidente que ya no es suficiente operar pensando primero en "mí", sino incluir el "nosotros" en la propia naturaleza del negocio.

En este espacio, iremos diseminando la visión del modelo integral y su aplicación expresa a la gestión y desarrollo de las empresas. Como punto de partida imaginemos que existe una herramienta -un mapa- que contiene el conocimiento desarrollado por la humanidad; desde las viejas tradiciones indígenas, las religiones, la filosofía, la psicología, las ciencias y en general la cultura y que ese mapa lo podemos poner a trabajar para nuestro desarrollo. Esa es precisamente la razón por la que líderes como Bill Clinton aseveran frente a los mandatarios del mundo en el Foro Económico Mundial que la "visión Integral es la única manera de movernos hacia algo mejor".

*El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Iberoamericana y cuenta con un MBA de Alta Dirección por el IPADE. Actualmente cursa la Maestría en Teoría Integral, en JFK University, San Francisco, California. Es consejero en varias empresas y es director general de Agentes de Cambio, oficina de consultoría sistémica.

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