Bloom Energy lanza “caja mágica” de luz

La firma presenta el miércoles su generador de energía casero, y promete cambiar el mundo; el producto, de 8 años de desarrollo, puede generar electricidad para un hogar promedio en EU.
celda-solar-energia-limpia  (Foto: Jupiter Images)
Paul Keegan

K.R. Sridhar luce nervioso. El presidente ejecutivo de Bloom Energy, la empresa de energía por celdas, está sentado en una sala de conferencias preparándose para presumir su "caja mágica Bloom" por primera vez ante un público. El científico de 49 años, ahora empresario, ha recaudado 400 millones de dólares en capital de riesgo para su compañía en Sunnyvale, California. Pero hasta ahora Sridhar no ha dado a conocer casi nada sobre lo que la compañía realmente produce desde su lanzamiento.

"En nuestros ocho años de historia, esta es la primera vez que me siento con alguien que no trae un gafete de Bloom", dijo entre risas. "Así que se trata de algo importante".

Así comenzó la apertura de un evento dirigido a los medios por un ingeniero mecánico sutil, y pronto le seguirá una gran conferencia de prensa el miércoles en Silicon Valley.

En el estrado de la próxima fiesta de Bloom estará el miembro de la junta, Colin Powell, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger y John Doerr, de Kleiner, Perkins, Caulfield & Byers, la empresa de capital de primera clase que apoyó a Bloom en 2002.

Otros creyentes en la compañía fueron New Enterprise Associates y Morgan Stanley. El evento se llevará a cabo en las oficinas centrales de eBay, uno de sus primeros clientes (al igual que Google, Wal-Mart, FedEx y Staples), en San José, y se espera que el presidente ejecutivo, John Donahoe, hable del potencial de estas pequeñas cajas negras que, según Sridhar, "cambiarán al mundo". 

Esos puntos oscuros en las fotografías de la Tierra tomadas desde el espacio serán iluminados, y las parrillas poco confiables que funcionan con carbón serán obsoletas, pues las cajas de Bloom son básicamente pequeñas plantas de energía que se instalan en el jardín, junto al bote de basura o junto a la estación de cargado de tu auto (aunque también se pueden conectar a un enchufe de la misma forma que tu computadora se conecta a Internet).

Los hidrocarbonos como el gas natural o el biocombustible (almacenado en un tanque adyacente) son introducidos a la Caja Bloom (Bloom Box), un conjunto de placas de cerámica colocadas una sobre otra para formar módulos que pueden ensamblarse en una unidad de cualquier tamaño, y así obtener electricidad limpia, confiable y abundante. La firma dice que la unidad no vibra ni emite sonido u olor alguno.

Sridhar, doctor nacido en India quien alguna vez lideró un equipo de científicos en la NASA para intentar desarrollar la tecnología que sustente la vida en Marte, tiene uno de los módulos en su mano. Los presenta en unidades del tamaño de una rebanada de pan, y pueden producir un kilovatio de electricidad, suficiente para generar la energía de una casa estadounidense. El científico explica que producir este artilugio ha tomado tanto tiempo porque no sólo está construyendo una compañía sino toda una industria. "Están acostumbrados a tamaños de mercados que comienzan en los billones, y este es uno que comienza en los trillones", dijo a los capitalistas de riesgo cuando lanzó la compañía en 2002.

Pero la industria de las celdas de combustible (con las promesas y descaros de los últimos 50 años) sigue teniendo márgenes de ganancias que no empiezan ni con trillones, ni billones, ni incluso millones, sino con cifras negativas. Bloom perdió 85 millones de dólares en 2008, según capitalistas de riesgo que han visto su plan de negocios y lo han comparado con otras empresas de celdas de combustible que construyen cajas de energía similares. La razón es simple: las celdas de combustible siguen siendo bastante caras, y lo seguirán siendo hasta que haya un mercado que las produzca en masa.

Google dijo a Fortune que tiene una instalación de Bloom de 400 kilovatios en sus oficinas centrales en Mountain View, California. Pero, según los analistas, la prueba real será si la firma de Internet se siente lo suficientemente confiado para usar las cajas para proveer energía a sus vastas granjas de servidores de las que depende su negocio.

"Definitivamente creo que Bloom está siendo sobre-publicitado", dice Jacob Grose, analista en Lux Research, que se especializa en tecnologías emergentes, aunque acentuó que no ha visto la tan anunciada Caja de Bloom. "(Lo que la firma) ofrece no parece ser un producto único; otras compañías de celdas de combustible están haciendo un trabajo muy parecido. La cuestión aquí es si Bloom tiene bien guardado el secreto de cómo hacer que este producto sea barato, y es algo que dudo mucho".

Una compañía que según Grose ofrece un producto similar (sin el circo mediático) es Fuel Cell Energy, una empresa en Danbury, Connecticut, que se hizo pública en 1992 y tiene cerca de 60 instalaciones de celdas de combustible en todo el mundo, en compañías que van desde Pepperidge Farm hasta Westin Hotels. Al igual que Bloom, tampoco sabe cómo hacer dinero, pues perdió 71 millones de dólares el año pasado en sus ingresos de 88 millones de dólares.

Las cosas no sólo son difíciles para ellos, sino también para Kleiner, Perkins, que apostó su futuro posterior al Internet en energías renovables, y está intentando tener un éxito sin precedentes. Bloom fue en realidad el primer vicepresidente de la empresa que incursionó en la tecnología ecológica, y Sridhar dice que es el evangelista que abrió los ojos de la firma para que reconociera su enorme potencial. "Con este concepto podemos cambiar al mundo", dijo a los socios de Kleiner. "Fue un enorme acto de confianza de su parte".

El científico indio hizo énfasis en que nunca prometió resultados inmediatos; a diferencia de las compañías de Internet, una empresa de celdas de combustible requiere de mucho capital y de una larga gestación. "Les dije en 2002 que tomaría al menos ocho años tener un producto comercial. Vamos conforme a lo previsto. Les dije que están acostumbrados a invertir decenas de millones de dólares antes de poder ver los beneficios. Aquí se necesitarán cientos de millones de dólares antes de lograr ver los beneficios". 

Tomó tres años de desarrollo producir la primera versión hogareña de la Caja de Bloom, y en 2006, la compañía envió su primera unidad para que fuera sometida a pruebas en la Universidad de Tennessee, bajo un contrato con el Departamento de Energía de Estados Unidos. Después de dos años de pruebas, la compañía envió las primeras Cajas de Bloom a clientes corporativos en julio de 2008, a un total de 20 compañías de Fortune 100

¿Por qué Sridhar se hará público con su producto ahora? Resulta que esa no era su intención, sino que sus clientes lo están obligando a mostrar su producto. "Me están presionando. Me dicen que si yo no digo nada al respecto, ellos lo harán", adimte.

La razón por la que estas compañías están tan ansiosas por hacerse públicas es por las relaciones públicas, pues quieren que el mundo sepa lo ecológicas que son. "Los jóvenes que intentan reclutarse en estas organizaciones realmente hacen preguntas durante sus entrevistas para saber qué tan ecológica es la empresa. Para saber qué tan sostenibles somos", dice Sridhar.

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Grose dice que incluso si una firma como Google termina gastando más en energía usando las cajas de Bloom, la publicidad positiva será más que compensadora. "A Google le gusta presentarse como una compañía verde para reclutar y abrillantar su marca global. Incluso si pierde dinero por algún tiempo, es algo muy positivo".

Así que Sridhar finalmente abrió las puertas y dio a conocer su creación. ¿Podrá mantenerse de pie? Estén pendientes.

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