El ‘profe’ favorito de Bill Gates

Sal Khan ha cautivado al segundo hombre más rico del mundo con sus cursos en YouTube; inició el proyecto para ayudar a su hermana. Hoy recibe donaciones de 100,000 dólares.
sal khan academy  (Foto: Cortesía Fortune)
David A. Kaplan

Sal Khan ya puede considerar a Bill Gates como su más reciente fanático. Gates es un voraz consumidor de la educación en línea. La pasada primavera, un colega en su pequeño comité de expertos llamado bgC3, le envió un email sobre la organización no lucrativa khanacademy.org, un  amplio tesoro digital de mini clases narradas por Khan, un MBA de Harvard pletórico y elocuente, ex gerente de un fondo de inversión libre. Gates no tardó más que minutos en contestar. "Este tipo es increíble", escribió. "Es impresionante ver cuánto ha logrado con tan pocos recursos". Gates y Rory, su hijo de 11 años, han empezado a ver videos de todo tipo, desde álgebra hasta biología. Después, hace algunas semanas, en el Festival de Ideas de Aspen, frente a 2,000 personas, Gates le dio a Khan, de 33 años, lo que cualquier joven emprendedor mataría por obtener. Deliberando sobre lo que él llamó la "increíblemente mala adjudicación" de recursos que son alejados de la educación, Gates habló de las "increíbles" tutorías de entre 10 y 15 minutos de Khan Academy que él consulta con su hijo. Con admiración y sorpresa, la segunda persona más rica del mundo notó que Khan "maneja un fondo de inversión libre que ganaba mucho dinero".

En un armario remodelado de una mediocre casa de rancho cerca de la autopista principal de Silicon Valley, se encuentra el epicentro del terremoto educativo que ha cautivado a Gates y a muchos más. Es ahí que Salman Khan produce las clases en línea que lo han vuelto una sensación.

Khan Academy, con Khan como único maestro, aparece en YouTube y otros sitios, y es el sitio educativo más popular de la red. La lista de 1,630 lecciones de Khan (según los últimos conteos) son vistos unas 70,000 veces al día. Desde que empezó con sus tutorías a fines de 2006, Khan Academy ha recibido 18 millones de vistas en todo el mundo, incluyendo del hijo de Gates.

Rápido, gratis y fácil

Lo notable de Khan Academy es su acceso gratis, y su brevedad. Khan no es un típico profesor de macroeconomía que aburre hasta a los muertos con monólogos de 50 minutos. Casi nunca se pasa de listo, pero en menos de 15 minutos va al grano de lo que quiere trasmitir.

Hay críticos en línea que se preguntan si no se trata de un aficionado que hace de la enseñanza poco más que nuggets de pollo pedagógicos. Pero mientras que es obvio que nadie aprende cálculo en una sesión, los componentes de Khan parecen dar en el clavo en cuanto a duración y sustancia. Y cubre una gama sorprendente. Están las asignaturas comunes en matemáticas -- aritmética, geometría, álgebra, trigonometría, cálculo y estadística - y las de rigor en las ciencias, como biología, química y física.

Las semillas de la educación

Como tantas epifanías emprendedoras, la de Khan llegó por accidente.

En el verano de 2004, mientras vivía en Boston, se enteró que su prima Nadia, que cursaba el séptimo grado en Nueva Orleans, tenía dificultad para convertir kilogramos en su clase de matemáticas. Khan aceptó ayudarla a distancia. Usando software de Yahoo Doodle como una libreta compartida, junto con un teléfono, Nadia prosperó de tal forma que Khan empezó a trabajar con Ali y Arman, los hermanos de Nadia. La noticia llegó hasta otros familiares y amigos. Khan escribió generadores de problemas en JavaScript para abastecerlos con ejercicios de práctica. Pero entre las varias actividades de los jóvenes, y la diferencia de horarios, coordinarse era imposible. "Empecé a grabar videos en YouTube para que ellos vieran cuando pudieran," recuerda Khan. Otros usuarios empezaron a buscarlo, y así se crearon los planos para Khan Academy.

Khan siguió trabajando para el fondo de inversión libre, Wohl Capital Management. Dice que se llevó "casi un millón de dólares" antes de que el fondo llegara a su fin, y a mediados de 2008 empezó su propio fondo que duró poco, por la crisis financiera. Usó el huevo de su nido para comprar una casa con su esposa, Umamia, y como reserva cuando terminó su carrera de inversionista. Un día típico para Khan incluye grabar tutorías, contestar preguntas de estudiantes y llamar a expertos cuando no sabe cómo explicar un concepto.

Asegura no tener interés en monetizar la operación cobrando por suscripciones o vendiendo publicidad. Pero eso no ha detenido las preguntas, la más notable de las cuales vino de John Doerr, un inversionista ángel de Silicon Valley, y su esposa, Ann. Hace poco llegó al sitio de Khan una donación por 10,000 dólares. Khan le escribió al donante. Se llamaba Ann Doerr. Le escribió para agradecerle. Ella lo invitó a comer.

Ahí, Ann Doerr le dijo que no podía creer que su donación hubiera sido la más grande. "Es algo criminal", dijo. "Me encanta lo que haces". Cuando Khan volvió a casa, encontró un mensaje de ella: "Tienes 100,000 dólares en el correo."

Luego, conoció a John Doerr y desde entonces ha contado con ambos Doerrs para acercarse a otros en el establishment filantrópico. Luego de que Gates mencionara a Khan en Aspen, John lo twiteó a sus legiones en Silicon Valley. En julio, la Academia recibió otros 100,000 dólares, esta vez de John McCall MacBain, un empresario canadiense que había hecho una fortuna en publicaciones. Khan afirma que si tuviera un millón de dólares, financiaría desarrollo de software para crear problemas más automatizados, así como traducciones de sus videos. Gates, cuya fundación gasta 700 millones de dólares al año en la educación estadounidense, también planea hablar con Khan pronto.

¿Academia o biblioteca?

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Khan tiene sus escépticos en el negocio de la educación. No dudan de sus buenas intenciones y ayuda a estudiantes, pero cuestionan el impacto de cualquier lección que no examine el rendimiento o permita conversaciones entre alumno y maestro. "Es un recurso complementario muy sólido, especialmente para alumnos más motivados", dice Jeffrey Leeds, presidente de Leeds Equity Partners, la mayor empresa estadounidense especializada en educación lucrativa. "Pero no es una academia, sino más bien una biblioteca".

Pero Khan no pretende menos que "decenas de miles de tutorías" que ofrecen la "primera escuela virtual gratuita, donde cualquiera puede aprender lo que sea". Los avances previstos por Leeds y otros no harían daño. La industria de la educación necesita toda la innovación que pueda encontrar.

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