Emprendedoras ‘dan color’ al pasado

Chulel inició como proyecto universitario, ahora quiere ser un referente de artesanías de calidad; la marca apuesta por creaciones innovadoras inspiradas en la herencia cultural indígena chiapaneca.
Chulel 1  (Foto: Cortesía Chulel)
Viridiana Mendoza Escamilla
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Hace 5 años, Cintia Vallejo y Gabriela Castilla eran apenas un par de estudiantes a punto de terminar su carrera de diseño con un reto: idear un negocio como parte de un proyecto escolar para titulación. El resultado fue una serie de piezas en piel que retomaban detalles de procedencia indígena, que decidieron acoger bajo la marca Chulel ('alma' en tzotzil).

"La idea era hacer accesorios funcionales y retomar las imágenes de los textiles indígenas en una propuesta muy estética, el resultado fue sorprendente pues incluso nos otorgaron el premio 'Quorum' de diseño textil 2007", señala Gabriela Castilla.

Lo que inició como un mero trabajo universitario, se convirtió en un modelo de negocio que ahora tiene una tienda por Internet y 25 puntos de venta entre tiendas de souvenirs premium y museos.

El trayecto no ha sido fácil, las fundadoras de la marca pasaron de universitarias recién graduadas a empresarias encargadas de poner a funcionar un modelo de negocio, que todavía no tenían claro.

"Al principio teníamos 5,000 pesos, con los que pudimos producir apenas 10 piezas, tuvimos buena aceptación y entonces conseguimos recursos con la familia, pero aún así la maquila era demasiado cara y las piezas eran muy poco accesibles, teníamos que encontrar alternativas para que el negocio funcionara, necesitábamos tener trabajos alternos y promover las ventas en cada oportunidad", comenta Cintia Vallejo.

Fue hasta 2009 cuando el Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas en Solidaridad (Fonaes) les otorgó un financiamiento que les permitió montar su propio taller e incorporar a dos socios.

Al principio, la producción era de 150 piezas al mes. Ahora, el equipo se conforma por ocho personas que confeccionan 350 piezas entre carteras, bolsos, monederos y otros accesorios.

Las primeras 100 piezas tomaron mucho tiempo en venderse, pero una vez que la empresa fue tomando forma y los costos se ajustaron, ahora sus ventas crecen a un ritmo de 15% anual.

En el futuro,  los planes apuntan a fortalecer el modelo de ventas por Internet, lograr más puntos de venta en lugares turísticos estratégicos, e incursionar en un nuevo modelo de producción: las piezas personalizadas.

"Algunas veces los clientes de Internet nos piden una pieza en especial, quizá la misma que se exhibe en la página pero con mayor tamaño o diferente color, el mercado dicta el rumbo de los negocios y apostar por piezas que se adapten a las necesidades del público podría ser una estrategia afortunada", puntualiza Cintia Vallejo.

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