Los inventos de Jobs, lección para CEOs

El nombre de Steve Jobs aparece en 313 patentes, que hace indiscutible su naturaleza participativa; aunque sería difícil emularla, los gerentes puede aprender de su capacidad de gestionar y delegar.
steve jobs iphone  (Foto: CNN)
Bill Buxton*

El mes pasado, el diario The New York Times publicó un artículo que me provocó tanto interés como sorpresa. Mencionaba que Steve Jobs era el inventor de 313 patentes, y que en 10% de ellas aparecía como el primer inventor listado. Casi todas eran patentes de diseño, un abanico que iba de los reproductores MP3 a los adaptadores de corriente, pasando por las escaleras de cristal en las tiendas Apple Store. Una cifra bastante asombrosa para alguien que no tiene una educación formal en diseño o entrenamiento técnico, mucho más si se trata del CEO de una importante corporación.

A los escépticos que se preguntan si Steve realmente participó en las invenciones, les respondo que sí. Con base en mi propia experiencia, la participación de Steve me resulta totalmente creíble. Apple sería estúpida si coloca el nombre de cualquiera en una patente -mucho menos tratándose de un alto perfil como Steve Jobs- si esa persona no hizo ninguna contribución auténtica. Si Apple colocara el nombre de alguien que no aportó nada, no sólo invalidaría la patente, también expondría a la compañía y a la marca a un serio daño si llegara a descubrirse. Apple es muchas cosas, pero no estúpida.

Considerando, pues, que la contribución de Jobs en las patentes es legítima, ¿qué lecciones se desprenden de esto? Dos puntos se destacan: Steve fue el inventor principal en 10% de las 313 patentes citadas que incluyen su nombre, una minoría al fin, pero nada despreciable. En contraste, el diseñador Jonathan Ive aparece como co-inventor en el 64% de esas 313 invenciones. 

Esto revela las dos caras de la moneda: pimero, en lugar de dejar el diseño en las competentes manos de Jonathan Ive, Steve se involucraba tanto que él y Jonathan colaboraron en cerca de 200 patentes. Segundo, a pesar de su intensa participación en la organización del diseño, Steve tenía un ejecutivo senior, Jonathan, a cargo del diseño. Esta situación ratifica una lección que nos enseñan casi todas las compañías que triunfan en esta área: tienes que tener un ejecutivo senior de diseño, y debe involucrarse al máximo nivel. 

Empero, aunque sea posible y aconsejable emular el nombramiento de un ejecutivo senior a cargo del diseño, tratar de emular la naturaleza participativa de Jobs es más difícil. Steve era excepcional, y lo que menciona el artículo del Times refleja su carácter tanto como sus pasiones personales. Lo que hacía era parte de su naturaleza. Pero eso no lo hace natural para alguien como yo o como usted.

Copiar la naturaleza de otra persona en un esfuerzo por copiar su éxito (se trate de Steve Jobs o de alguien más) es un juego de tontos. Debemos ser fieles a nuestra propia naturaleza y aptitudes, o estar preparados para enfrentar lo que inevitablemente sucederá: ser expuestos como superficiales o insinceros. Dicho lo anterior, ser fieles a nuestra personalidad no justifica descuidar aspectos clave de nuestro ejercicio empresarial. Los ejecutivos necesitan conocer sus propias debilidades tanto como sus fortalezas para asegurarse de que el terreno esté cubierto.

Por otro lado, podemos aprender de lo que se dice y de lo que se omite. Lo que el artículo del Times no dice es que al prestarle tanta atención al diseño, Steve tuvo que descuidar otros aspectos del negocio. Y a pesar de eso, un análisis cuidadoso de Apple demuestra que esos aspectos "desatendidos" se desempeñaban tan bien como el departamento de diseño. Si uno quiere aprender de Apple y emular a Steve, hay que estudiar cómo delegaba esos otros aspectos del negocio mientras trabajaba con Jonathan y el equipo de diseño. Eso sí se puede copiar, cómo gestionar y delegar cosas que caen fuera de nuestra zona de confort. 

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Por último, pese a haber intervenido en numerosas patentes, Steve Jobs no era, y no es, un diseñador. Ni tampoco, sospecho, se describiría como uno. Cuando habla sobre el éxito de Apple, lo hace en términos de cuidar ("curar" en terminología artística) la experiencia del consumidor. Creo que esa es una estupenda forma de verlo. Y si bien yo no lo veo como un diseñador, sí pienso que Jobs es uno de los mejores "curadores" que he conocido. Y por ello, siempre ha tenido mi respeto. 

*Desde finales de la década de los 70 Bill Buxton ha creado, estudiado, usado y escrito sobre sistemas interactivos, en especial desde la perspectiva humana. Ha sido investigador de Xerox PARC, Alias|Wavefront, Silicon Graphics, y actualmente de Microsoft Research.

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