3 lecciones de las emprendedoras chinas

La perseverancia, sencillez y gentileza son valores clave para las Pymes exitosas del país asiático; alrededor de 52% de las empresas fundadas por mujeres en China tienen más de 100 empleados.
china mujer  (Foto: Thinkstock)
Viridiana Mendoza Escamilla
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La economía china crece tres veces más rápido que la mexicana, pero guardan cierto parecido: las Pymes del país oriental representan el 98% del total de empresas, una cifra muy semejante a la reportada en México, pero ¿cuáles son las diferencias que les han permitido crecer a ese ritmo? La respuesta tal vez radique en la filosofía de vida que resulta diferente a la idiosincrasia latinoamericana.

En su libro ‘Emprendedoras Chinas' , Julia Pérez -Cerezo, experta en dirección de impresas y modelos de gestión, explica que el rol de las mujeres ha sido un factor clave para el avance del país, pues el 52% de las empresas chinas creadas por mujeres tiene más de 100 empleados y seis de cada 10 trabajadores pertenecen al sexo femenino.

"La fuerza económica de esas emprendedoras constituye una realidad imposible de obviar en la China actual, no sólo por su volumen sino por sus particulares estilos de gestión y su manera de enfocar la vida y los negocios. Son mujeres acostumbradas a luchar, a superar todo tipo de obstáculos con el esfuerzo diario, a salir adelante por sí mismas y a no caer fácilmente en el desánimo, la desesperanza, la rutina y la mediocridad", señala la autora.

La escritora destaca los tres ejes de la red de empresarias que inspiraron el texto publicado por la editorial Lid.

Perseverancia. Zhang Yang es ante todo una mujer perseverante: a los siete meses de nacida sufrió poliomelitis, lo que le impidió caminar hasta los cinco años y con dificultades. Tiempo después y tras sortear los estigmas asociados a su discapacidad, pudo estudiar diseño de modas.

En 1993 fue diagnosticada con cáncer, pero eso no la detuvo para conformar su primera empresa: un edificio de ladrillo rosado en Pekín donde, en conjunto con otras mujeres discapacitadas, Zhan Yan puso a funcionar su tienda Love Clothes Shop.

"Zhan y su tienda demostraban a la sociedad que las personas minusválidas también son capaces de dar y aportar a los demás", señala Julia Pérez -Cerezo.

Con el tiempo, las tiendas se multiplicaron y la empresaria incursionó en la producción de prendas, en 2006 vendió su negocio a un grupo de empresarios coreanos y ahora se dedica a escribir y ayudar a profesores de las zonas rurales de China.

Sencillez. En China es difícil distinguir a un millonario por la forma en que va vestido, explica la autora en su libro.

"Zhang Z.Y acostumbra a ir a todas partes con unos pantalones vaqueros y una camiseta, sin joyas, y mostrando tanta sencillez que resulta difícil imaginar que posee viviendas de más de 200 metros cuadrados y suele dormir en una diferente cada día".

En 2007 vendió el 50% de su negocio de publicidad y se dedicó a realizar inversiones en el sector inmobiliario.

De acuerdo con el libro, la empresaria sabe cómo hacer negocios y el costo de crear una marca en China, conoce el tiempo necesario para recibir el retorno de una inversión y los costos de oportunidad de elegir más un sector de operación; la clave ha sido la paciencia, pero sobre todo la capacidad para mantener los pies en el piso y la prudencia para hacer crecer su patrimonio.

Gentileza. Shi Qingqi es vicepresidenta ejecutiva y secretaria general de la Asociación de Empresarias Chinas (CAWEJ, por sus siglas en inglés), es una mujer dedicada a la academia encargada de facilitar la labor de las empresarias en su país.

"En el entorno institucional Shi Qingqi ha sabido poner en marcha iniciativas y no dejar de crecer personal y profesionalmente, rebosa en fuerza interior y espíritu de colaboración".

Para la autora, Shi Qingqi fue una pieza clave para la selección de las 15 historias de emprendimiento que relata en su libro.

"Las emprendedoras chinas demuestran que la gestión de altura no está reñida con la flexibilidad, la humanidad, la armonía, la sencillez, la honestidad y la bondad. Han demostrado que el tamaño de las riquezas materiales de una persona emprendedora es lo de menos. Lo importante es el tamaño de la riqueza interna y su filosofía de vida, es el embrión de un nuevo estilo de emprender y liderar", puntualiza Julia Pérez-Cerezo.

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