Dos negocios al rescate de la tradición

Lirio acuático e Ixtle son la materia prima para dos empresas que quieren mejorar sus comunidades; generar empleo y salvar las costumbres populares son las metas comunes de estos emprendedores.
microempresario  (Foto: Cortesía Banamex)
Viridiana Mendoza Escamilla
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Hasta hace poco, Sebastián y Luisa no sabían lo que era un modelo de negocios, pero ahora son una pieza fundamental del mercado de trabajo en sus comunidades.

El ixtle (una fibra extraída de los magueyes) y el lirio acuático, se convirtieron en la materia prima para crear artículos que hoy son el sostén de dos comunidades divididas geográficamente, pero unidas por un lazo: el emprendimiento.

Luisa tiene 34 años, es madre de dos niños y originaria de Ixmilquilpan, Hidalgo. El ixtle ha sido el sostén de su familia desde que decidió empezar su propio negocio, donde se hace joyería, artículos de baño y bolsos a partir de esta fibra, obtenida del maguey.

Vende sus productos directamente al público y tiene un grupo de mujeres artesanas para realizar labores de  producción, venta y distribución de kits de baño, un producto que ha sido comercializado a través de la cadena brasileña Natura, de productos de belleza.

Actualmente, Artesanías Luán, el negocio de Luisa, es el sostén del 70% de las mujeres de la comunidad de Taxhado en Ixmiquilpan.

"Mi negocio antes que nada es familiar: somos una familia de artesanos que queremos generar empleos y dar oportunidades de trabajo en la comunidad, el ixtle empezó a verse como un material que sólo servía para hacer ayates, nosotros innovamos, encontramos otros usos y otros diseños para hacerlo algo aún más útil", explica.

De Tabasco para el mundo

Sebastián de la Cruz realizó su primera pieza con lirio acuático a los nueve años en Nacajuca, Tabasco. Era un centro de mesa para adornar unos XV años: ahora recoge pedidos de salas, comedores, canastos y hasta bolsos con base en este material.

"Los pedidos se levantan mensualmente a partir de 100 piezas, todo depende, el uso de estructuras como herrería y madera, con eso podemos fabricar lámparas, comedores, hasta una recámara completa", detalla.

Su empresa se llama 'Diseño artesanal' y la obtención del material se realiza en la Laguna del Negro, ahí se recolecta la planta en un punto en que no esté muy tierno y se lleva al taller, se coloca al sol durante el día y se recoge por la tarde para que no se deteriore. Este proceso dura 10 días para que el lirio esté listo para trabajarse; una vez elaboradas las piezas, se llevan a un horno de azufre con el fin de generar una mayor resistencia.

Tanto Luisa como Sebastián fueron reconocidos con el Premio al Microempresario de Banamex; con el dinero, Sebastián espera que su negocio crezca y pueda agrupar a cada vez más artesanos en su comunidad

"Hay que unir a los artesanos de la comunidad para tener una marca colectiva.Tengo muchos sueños, uno de ellos, que un día nuestros productos tengan una etiqueta que diga ‘De Nacajuca, Tabasco, para México y el mundo', que todos conozcan el talento de las manos tabasqueñas", explica el empresario.

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