Selva Maya, repelente que atrae negocios

La preocupación por cuidar la piel de sus hijas hizo que Miguel y Margarita crearan este producto; la pareja vende anualmente 10,000 unidades y espera expandirse a toda la Riviera Maya y Veracruz.
campo  (Foto: Getty)
Ximena Soto
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Margarita Ferrer era publirrelacionista de profesión y aficionada a las ventas; Miguel Ángel Pérez se dedicaba a la arquitectura de espacios abiertos en Campeche. Lo que tenían en común era un negocio de refacciones aéreas en donde vendían desde tornillos hasta turbinas, y dos hijas.

Cuando las niñas tenían tres y cuatro años, sus padres se dieron por vencidos en la búsqueda de un repelente de insectos que no lastimara su piel sensible. Con el conocimiento de plantas de Miguel Ángel, el matrimonio hizo varias combinaciones de hierbas, aceites esenciales y aloe vera.

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El resultado fue un repelente natural, con cualidades de cuidado y reparación de la piel, que olía bien y capaz de reducir la inflamación y comezón de la piel ya lastimada. Su éxito permanecía oculto en el círculo de la familia y amigos, quienes consumían el producto regularmente.

"Tenemos una familia de comerciantes y en una comida salió el tema de comercializarlo", recuerda Margarita Ferrer. Tras un estudio de mercado, hicieron un plan de negocio, desarrollaron el diseño y estructura administrativa y llevaron su producto al anaquel.

A través del Fondo Campeche de la Secretaría de Desarrollo Industrial y de Comercio y la Secretaría de Trabajo y Previsión Social estatal obtuvieron 10% de la inversión inicial para crear la empresa, con la que adquirieron una máquina envasadora. El resto de la inversión provino de recursos propios.

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Tres años después, Selva Maya ya cuenta con dos presentaciones de repelente de insectos, una enfocada a actividades acuáticas y la más potente, llamada Safari, para actividades terrestres.

Las operaciones incluyen el cultivo de su planta base, el Neem hindú, la mezcla, embotellado y distribución en puntos de venta estratégicos del sector turístico. El producto está a la venta en bazares de artesanías, hoteles y la tienda de autoservicio Soriana.

El producto, avalado por estudios hipoalergénicos y de biodegradabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), busca llegar a otras grandes tiendas minoristas.

"Te hacen dar muchas vueltas y hay que tener paciencia para darle seguimiento a los procesos", comenta la emprendedora sobre la venta a tiendas de retail. Selva Maya tuvo que demostrar que ya se vendía en otras tiendas, llevar permisos de venta de Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y segur las normas de etiquetado y código de barras.

La historia es diferente con Súper Campeche, una tienda dirigida por una familia con 47 años de establecimiento. Beatriz Balmes, gerente general, guarda un anaquel especial para productos hechos en Campeche y gracias a un convenio con la Secretaría de Desarrollo Económico del Estado conoció Selva Maya.

"Algunos productos que nos manda la Secretaría funcionan y otros no, pero Selva Maya se vende muy bien", dijo Balmes. Con ganancias para la tienda de 20% aproximado del producto, sólo en esa tienda se venden 50 piezas al mes.

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La empresaria prueba cada producto que se vende para confirmar su calidad, se asegura de que esté bien empacado y que la facturación sea adecuada.

Selva Maya vende 10,000 unidades anualmente, pero el objetivo es vender el repelente en todos los hoteles de la Riviera Maya, Veracruz y extenderse a las ecoboutiques del país. En este caso, el requisito principal es que tenga un valor agregado como ser orgánico y que el etiquetado sea correcto.

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