Pemex: 5 datos para ser optimista y 5 para no serlo

La petrolera cumple 79 años con nuevas perspectivas de mejora, pero tiene un pasado muy complicado de superar.
El descubrimiento del yacimiento de Cantarell fue el principal motor de la producción petrolera de Pemex y de México.
El mayor logro.  El descubrimiento del yacimiento de Cantarell fue el principal motor de la producción petrolera de Pemex y de México.  (Foto: Cuartoscuro)
Edgar Sigler
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

La petrolera nacional cumple 79 años desde la expropiación que llevara a cabo Lázaro Cárdenas, y Pemex llega a este aniversario en una de las etapas más complicadas de su historia.

La reforma energética de 2013, que abrió el sector petrolera a la inversión privada, ya cuenta con sus primeros éxitos, aunque apenas representan unas gotas frente al mercado que debe atender Pemex, todavía como si mantuviera el monopolio legal.

La entidad productiva del estado quiere compensar el recorte a su presupuesto de 100,000 millones de dólares (mdd), aplicado a inicios del año pasado, a través de un plan agresivo de alianzas con compañías privadas. Mientras, intenta sanear sus golpeadas finanzas en tiempos de vacas flacas en el sector petrolero internacional, con un barril que ronda los 40 dólares frente a los 100 dólares que promedió hace tres años.

¿Pemex tiene motivos para celebrar su aniversario? Hay algunos elementos para el optimismo, pero también para lo contrario.

Para ser optimistas

1. La meta de producción, superada

La firma cumplió y superó su meta de producción de petróleo crudo autoimpuesta el año pasado, al promediar 2.15 millones de barriles, en promedio diario, frente a los 2.13 millones estimados luego de su recorte presupuestal de febrero.

2. El farm-out en Trión

El acuerdo con la petrolera australiana BHP Billiton le permitirá desarrollar este campo en aguas profundas sin invertir un peso hasta que su socio haya comprometido 1,974 mdd. Pemex deberá compartir las ganancias de cada barril de petróleo, pero también estará más cerca de por fin sacar su primera gota de crudo de aguas profundas, donde teóricamente se encuentran algunas de las principales reservas, no aprovechadas, del país.

3. Una menor tasa de accidentes

La petrolera reportó una caída tanto en el índice de accidentes incapacitantes (0.47 de 2015 contra 0.36 en 2016) y de días perdidos (31.2 contra 23.3). Ambos se miden por miles de horas trabajadas por empleado. Aunque esto no borra del todo los percances, como la explosión de una planta petroquímica en Pajaritos.

4. El regreso a las ganancias operativas

La compañía presumió de una utilidad operativa de 364,000 millones de pesos (mdp) en 2016, tras las pérdidas de 154,000 mdp de un año antes, gracias a una reducción de los costos de ventas, que cayeron casi 50%.

5. La reducción de las pérdidas netas

Pese a ello, Pemex perdió 296,000 mdp al final del ejercicio de 2016, pues las cargas impositivas y el pago de deudas aún mellan sus resultados. Sin embargo, la cifra suena mucho mejor que los 713,000 mdp que perdió en 2015, su peor año en la historia desde que se tienen registros.

Para ser pesimistas

1. La producción sigue a la baja

Por más que alcanzara sus metas para 2016, no hay que dejar escapar que se trataba de unos objetivos muy conservadores, y que la extracción de petróleo se hundió 9.1% respecto del cierre de 2015. Para este, puede caer por debajo de los 2 millones de barriles, en promedio diario, algo que no sucede en al menos 30 años. El gas natural también descendió 13%, lo que daña al mercado de la petroquímica básica y los fertilizantes.

2. El desplome de la exploración

Tras los recortes de 2016, la firma cerró la llave de las inversiones destinadas a encontrar nuevos yacimientos de petróleo. El número de pozos terminados cayó 55%, y apenas hubo pozos para la exploración. Pemex también dejó de invertir en sísmica, el primer paso para ver dónde hay posibilidades de encontrar nuevas reservas de petróleo. Ninguna petrolera tiene futuro sin exploración, aunque ante la baja de los precios internacionales del crudo, la mayoría de las petroleras en el mundo recortaron su presupuesto en este mismo rubro.

3. La crisis de la refinación

La compañía firmó el peor año de su historia, desde que se tienen registros, en el procesamiento de petrolíferos. La producción cayó 12.7%, a 977,000 barriles diarios, en 2016. La elaboración de gasolinas automotrices y el diésel se hundieron 14.7% y 21.3% el año pasado.

4. Mayor dependencia del exterior

La caída en refinación implicó un mayor número de barriles importados desde Estados Unidos, con el que México ya tiene un déficit comercial, si se toma en cuenta el número de barriles de hidrocarburos que se exportan a ese país frente al número de barriles de petrolíferos que importan desde allí. Las importaciones de gasolinas y diésel se dispararon 18.1% y 28.9% en 2016.

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5. La deuda crece

La petrolera logró refinanciar parte de su deuda a largo plazo para tener más tiempo para pagarla, y redujo el pasivo laboral gracias a un nuevo sistema de jubilación. Pero estos esfuerzos no lograron disminuir los compromisos financieros de la compañía, que de hecho crecieron 14.3% anual en 2016, para llegar a los 3.55 billones de pesos, impulsados por la deuda financiera en la que ha incurrido la nueva administración desde el año pasado.

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