El mal negocio de Pemex Fertilizantes

La petrolera nacional creció en un segmento sin relación con su 'core' de negocio. Ahora tiene costos al alza, ventas a la baja y activos que compró pero nunca ha utilizado. ¿Venderá esta filial?
Apuesta fallida.  Los fertilizantes no han resultado como la petrolera esperaba.  (Foto: Cortesía Pemex)
Edgar Sigler /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Pemex se puso de manteles largos para presentar su Plan de Negocios 2017-2021, con la promesa de regresar a la rentabilidad en ese periodo desde las pérdidas de 521,000 millones de pesos (mdp) con que terminó 2015.

Pero eso implicará abandonar negocios que están en números rojos. Por ejemplo, las breves líneas que en ese documento le dedica a su filial de Fertilizantes dejan dudas sobre qué futuro le ve a este segmento, en el que ha invertido 327 millones de dólares (mdd) en la compra de dos plantas entre 2014 y 2016, pero cuya falta de actividad han levantado las alarmas de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

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¿Por qué necesitaba Pemex producir fertilizantes? Aunque existen fertilizantes orgánicos, la gran mayoría se obtiene de la síntesis de la urea a través del amoniaco y del ácido anhídrido, que a su vez son dos subproductos del gas natural. Pemex, como único productor nacional de este hidrocarburo hasta la Reforma Energética, abastece sus propias plantas para hacer fertilizantes, que luego vende al campo, un mercado que demanda cerca de 4.2 millones de toneladas al año.

“Pero éste es un negocio que no es para Pemex. Es una carga impuesta por la administración pública para que los productores agrícolas tuvieran acceso a productos baratos”, considera Ramsés Pech, especialista del sector de la consultora Caraiva y Asociados.

El panorama de esta filial luce muy poco halagüeño, con la caída en la extracción de gas, una infraestructura vieja y obsoleta y un mercado que depende cada vez más de las importaciones.

La caída del gas natural

Aunque Pemex ya no tiene el monopolio de la producción, importación y venta del gas natural, la situación para los fertilizantes ha empeorado desde la reforma energética.

El precio del gas natural, el primer eslabón de esta cadena de producción, se ha desplomado luego del recorte de 100,000 millones de pesos (mdp) de 2016 al presupuesto de la petrolera nacional, que impactó el desarrollo de estos proyectos. Además, la extracción nacional de gas natural descendió 11.6% entre 2015 y 2016, tanto por el declive de los yacimientos como por el accidente en la plataforma Abkatún-A de febrero del año pasado, según datos oficiales.

Complejo Petroquímico Independencia.
Complejo Petroquímico Independencia.  La empresa tiene problemas para hacer rentable la actividad de refinación.  (Foto: Jesús Almazán)

Pero el impacto para el sector de fertilizantes resulta aún más dramático, pues la extracción del llamado gas natural no asociado, que alimenta a esta industria, se desplomó 20.5% anual.

Esto explica por qué las importaciones de esta materia prima, que provienen en su gran mayoría de los estados fronterizos con Estados Unidos, se dispararon 36.3% en el mismo periodo de tiempo.

Esta tendencia puede incrementarse en los próximos años, a medida que el país se haga más dependiente del país vecino, dice Thomas E. Heather, socio de la consultora legal Haynes & Boone.

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Sin embargo, esta mayor importación del gas natural tampoco sirve para echar a andar a la cadena nacional de fertilizantes.

Pemex producía cerca de 1 millón de toneladas anuales de amoniaco en 2013, la mayoría en su planta de Cosoleacaque en Veracruz, con una capacidad instalada para producir hasta 2 millones de toneladas. La elaboración bajó a 900,000 toneladas en 2014, y luego a 600,000 en 2015, un 33% de la capacidad total de Pemex, destaca la ASF en un reporte sobre la cadena de fertilizantes, publicado en su más reciente revisión de la Cuenta Pública. La caída se profundizó hasta las 532,000 toneladas anuales en 2016, según datos de la Base Institucional de Datos de Pemex, que no respondió a una solicitud de entrevista para este reportaje.

Las importaciones de amoniaco, por tanto, crecieron 119% entre 2015 y 2016, pues Pemex no produjo uno de los elementos básicos para la fabricación de la urea.

Este incremento ha implicado mayores precios para los compradores de Pemex Petroquímica. A la petrolera nacional, cada tonelada de amoniaco que producía le costaba 6,100 pesos, mientras que importarlo incrementó el costo a 7,400 pesos, según el análisis de la ASF.

Esto perjudicó las finanzas de Pemex Fertilizantes, pues aumentaron los costos y cayeron las ventas. “En siete meses de 2015 se obtuvo un resultado bruto negativo. Agosto y octubre fueron los más afectados por la disminución en la venta de toneladas, que se reflejaron en importes menores de ventas respecto de otros meses”, explica la ASF.

El costo de producción por tonelada a empresas privadas llegó a los 15,200 pesos en octubre de 2015, mientras que el de venta estuvo en 7,900 pesos, apunta la Auditoría.

La Asociación Nacional de Comercializadores de Fertilizantes (Anacofer), el mayor representante de este mercado, no respondió a una solicitud de entrevista para este reportaje.

Las nuevas plantas, sin operar

El último eslabón de la cadena, el de la infraestructura, se encuentra oxidado, quizá literalmente. Pemex sustenta por ahora su producción de amoniaco en la planta de Cosoleacaque, y cualquier problema impacta al abasto de este producto a nivel nacional, como sucedió en 2015, apunta la ASF.

Así que la petrolera mexicana comenzó a planificar un incremento y diversificación de la infraestructura en este segmento con la compra de una planta a la acerera Altos Hornos de México (AMHSA) en 2014, por la que pagó 275 millones de dólares (mdd) para aumentar la producción a 990,000 toneladas de urea al año, y dejar de depender de terceros para la síntesis de este producto.

Sin embargo, más de dos años después de su incorporación a Pemex Fertilizantes, la planta aún no funciona.

Números rojos.
Números rojos.  Los resultados en relación con la cadena amoniaco-fertilizantes le han dado a Pemex pérdidas netas.  (Foto: Cortesía Fenoquimia)

“A la fecha de cierre de la auditoría (enero de 2017), la planta no ha entrado en operación, a pesar de que en el proyecto inicial se estimó que una de las plantas de urea iniciaría operaciones en noviembre de 2015 y la otra en abril de 2016, por lo que no se han cumplido las premisas que fueron la base para la autorización del proyecto, como fue la necesidad de surtir el mercado nacional de fertilizantes”, destaca la ASF en una auditoría referente a la adquisición de la planta de Agro Nitrogenados de AMHSA.

La institución señala que esta planta tenía 14 años sin funcionamiento, y que se habían presupuestado otros 20,000 mdp para su rehabilitación, por lo que cuestionó los avalúos realizados para aprobar la compra.

Pero el fracaso de esta operación no impidió que Pemex anunciara la adquisición otra fábrica en el mismo segmento, de Fertinal: una segunda planta destinada a la producción de fertilizantes, que compró por 255 mdd, a pesar de que dos consejeros de Pemex cuestionaron la necesidad de la inversión.

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“De la lectura de las actas se desprende que uno de los consejeros comentó que, al 31 de diciembre de 2014, el capital de trabajo de Fertinal era negativo; y otro consejero dijo que la transacción no era prioritaria para Pemex”, revela la ASF. Esa parte del acta de la sesión del Consejo de Pemex se encuentra tachada en la versión pública de la página web de la petrolera nacional.

Pemex llegó a decir que la compra se había revalorizado en 5,578 millones de pesos (mdp) desde que se concretó el acuerdo, en enero de 2016, según información de su reporte financiero al tercer trimestre de ese año. Pero esa ganancia desapareció para el reporte del cuarto trimestre, donde la petrolera reconoció más pasivos en la hoja de balance de Fertinal.

“Los resultados en relación con la cadena amoniaco-fertilizantes se alejan de las metas anunciadas durante las adquisiciones tanto de Fertinal como de Agro Nitrogenados, y sólo han representado asunción de obligaciones por parte de Pemex y sus empresas subsidiarias, y en el patrimonio de la empresa”, advirtió la Cámara de Diputados dentro de una solicitud de comparecencia al director de Pemex, José Antonio González Anaya, en julio del año pasado.

¿Un negocio perdido?

¿Qué hará Pemex con este negocio?

Aunque Pemex Fertilizantes registró pérdidas netas por 1,651 mdp en 2016, se ubica muy lejos de las de Pemex Refinación, que fueron de 72,870 mdp. De todos modos, la petrolera nacional parece prestarle una menor atención a lo que pase con esta subsidiaria, si vemos el interés puesto en su Plan de Negocios.

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“Es necesario que deje este negocio y se dedique a lo que sabe hacer, que es extraer y comercializar hidrocarburos; y sólo debería ser el proveedor de la materia prima”, considera Pech Ramses.

El segmento de fertilizantes ha resultado un mal negocio, con costos al alza y ventas a la baja, y donde la petrolera adquirió activos que nunca utilizó. El director corporativo de finanzas de Pemex, Juan Pablo Newman, dijo en entrevista, el año pasado, que analiza deshacerse por completo de filiales que no sean rentables. Pemex Fertilizantes, que requiere de mayores inversiones para dejar de tener fuertes pérdidas, puede ser una de ellas.

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