Elige una aventura e inscribe tu nombre o el alguien más en un cuento

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Yaotzin Botello
Autor: Yaotzin Botello | Otra fuente: EXPANSIÓN
BERLÍN (Expansión) -

En el barrio de Prenzlauer Berg, muy de moda en Berlín, hay todo tipo de tiendas, pero una capta la atención: se llama Geschichtsladen (tienda de historias) y es un negocio de creación de historias.

El local está en un sótano al que se accede desde la calle principal, pero los colores, las pastas de los libros, los juguetes y la indumentaria de personajes de cuentos de hadas, hacen sentir a los clientes en un mundo de fantasía. En un escritorio escondido está Michael Wäser, su dueño.

Hace más de una década cuando buscaba un regalo para su sobrina, Wäser se cansó de no encontrar nada y se detuvo en un aparador. Se imaginó entrar a la tienda y pedir una historia de piratas, en la que su sobrina fuera la protagonista. “Sí, claro, en un momento se la doy”, se imaginó que le decía el tendero.

A partir de ese momento, la idea de vender historias fue germinando, alimentada por la escritura precoz que ya había ido desarrollando Wäser, pues antes de entrar a la primaria hacía sus cuentos y hasta los ilustraba.

Michael estudió para ser actor, después se desarrolló como creador de guiones para teatro y películas, pero le hizo caso a un sueño y ahora está administrando su tienda.

Con el auge de internet, montó en 2004 un primer negocio por ese medio mientras seguía trabajando en guiones. Le funcionó y decidió buscarse una tienda. Así fue como en 2007 abrió las puertas de la fantasía.

El trabajo de la tienda está inspirado en una máxima de Charles Dickens: “Estas páginas mostrarán si yo llegaré a ser el héroe de mi propia vida u otros tomarán ese papel”.

Puro cuento

“Me da una historia, por favor”, instruye Janet apenas entra a la tienda. Esta berlinesa de 34 años de edad, al igual que Wäser años atrás, buscaba un regalo para su sobrina y no encontraba nada hasta que vio en la marquesina ‘Geschichtsladen’. Después de esperar 10 minutos, su sobrina, de un año, se convirtió en Cenicienta.

Michael Wäser le presenta las historias que tiene, las exprés y las exclusivas. Las exprés cuestan 24 dólares y son relatos ya hechos, sobre todo de los hermanos Grimm, cuyos derechos de autor expiraron hace más de un siglo.

A esas historias sólo hay que añadirles el nombre del personaje principal, que es a quien se le regalará la historia.

Las exclusivas cuestan 255 dólares y son, por lo regular, historias de amor o policiacas. Sólo se necesita saber el nombre, el perfil y qué tipo de personaje se desea encarnar y en un máximo de 10 días el comprador tiene en su mano una novela de 20 páginas.

“Estas historias personalizadas son para decirle a una persona cuánto la estimas”, comenta Wäser.

Michael Wäser no crea todas las historias. Recibe tantos clientes que no podría hacerse cargo. Para ello ha contratado a un equipo de 15 autores que se especializan en diferentes géneros, algunos en historias de amor, otros en policiacas, otros en cuentos de hadas.

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“La mayoría de los clientes son mujeres. Quieren dar regalos a sus parejas y, sobre todo, historias de amor. Los hombres prefieren ser piratas, policías o espías”, dice Wäser.

No revela cifras de clientes (varían demasiado por la temporada) ni de sus ganancias, pero este negocio le permite vivir en uno de los barrios más de moda y caros de Berlín.

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