¿Es de mala calidad la telerealidad? En defensa de los <i>realities</i>

El formato de los realities han evolucionado conforme pasan los años, convirtiéndose en una alternativa interesante en la televisión
Reality  En defensa de los realities
Autor: Todd Leopold
(Reuters) -

Tú has oído las críticas.

Los realities son falsos. Los realities son hipócritas. Los realities glorifican el mal comportamiento.

De hecho, la televisión de realidad – telerrealidad, o simplemente realitiy- se ha convertido en un símbolo de todo lo malo: farsantes superficiales, artificiales, que quieren llamar la atención y que quieren los 15 minutos de fama que Warhol anunció. Para los contradictores, el programa de MTV Jersey Shore –que vuelve esta semana en su segunda temporada- es la prueba A: desde sus estrellas sobre-bronceadas hasta sus situaciones exageradamente dramáticas.

Pero esa no es toda la historia, ni siquiera la mitad de ella, dice Andy Denhart, que escribe sobre los realities en el sitio realityblurred.com.

En efecto, dice Denhart, hay actualmente unos programas reality que son la mejor forma de televisión, punto. Descataca los programas de Discovery Channel, Deadliest Catch (Pesca mortal), y el de Animal Planet, Whale Wars (Guerra de Ballenas), observando que el manejo de la muerte de Phil Harris, miembro del reparto de Deadliest Catch fue “más cruda e intensa que nada que hayamos visto en la televisión este año”.

Los realities  han “evolucionado mediante pasa el tiempo”, dice. “Pienso que en la actualidad tenemos algo de la mejor televisión sin guión que hayamos visto, televisión que se supera de manera consistente y que es más interesante, más entretenida y de mejor calidad que los programas con libretos”.

El elogio y la crítica a los realities se remontan a los primeros días de éste género: Una familia estadounidense, el documental de 1973 de los medios de servicio público (PBS por sus siglas en inglés), a veces considerado el precursor de la telerrealidad moderna, fue alabado por nada menos que la eminente antropóloga Margaret Mead. Ella creía que el programa era una “nueva y significativa invención del drama y la novela, una nueva forma en que la gente puede aprender a mirar la vida”.

Sólo seis años después, la película de Albert Brooks, Vida Real, apuntaba a ese género, señalando cuánto de la realidad podía ser manipulado en nombre del entretenimiento. En un punto Brooks, el director neurótico del filme, se lamenta: “El estudio está en lo cierto. La audiencia ama lo falso. Se mueren por lo falso. La realidad apesta”.

Las contradicciones se han vuelto más planas desde el nacimiento del programa reality moderno, The Real World (El mundo real) de MTV en 1992. Ese programa, en el que varios extraños eran puestos juntos en una “familia” artificial en un ambiente artificial y dejaban que el drama saliera en frente de las cámaras, creó la plantilla de la televisión de realidad.

Esa forma fue cambiada por Survivor y Gran Hermano (que le sumaron el aspecto de competencia), Jersey Shore y Real Housewives (que presentan a gente con personalidades excéntricas) y The Hills (que aparentemente mezcló lo “real” con el libreto, justo hasta su final astuto).

Por ahora, el término reality se ha vuelto una forma de venta para muchos programas metidos bajo el manto del reality, como Cops, American Idol o Minute to Wint It, que son en realidad ejemplos de géneros viejos: documentales, programas de talento y programas concurso, señala el profesor de la Universidad de Syracuse y experto en cultura pop Robert Thompson.

Con tantas versiones del reality siendo ofrecidas, los ejecutivos dicen que es un reto crear  televisión convincente. Tony DiSanto, presidente de desarrollo y programación de MTV, dice que su cadena produce al menos 60 programas pilotos y de 60 a 70 series por año, y eso ni siquiera incluye todas los programas externos que la cadena ve.

Lo que MTV busca es un “buen gancho”, como 16 y embarazada, así como “personajes asombrosos”.

“Creo que esa es la clave para la televisión de realidad, encontrar esas personas asombrosas que te encantarán y sumergirán en el programa”, dice.

Los personajes también son la prioridad para Nancy Daniels, vicepresidente de producción y desarrollo de The Learning Channel (TLC). Y ayudan, dice, si el empleo del personaje permite desarrollar las tramas.

Por ejemplo, Buddy Valastro, el dueño de la pastelería en Cake Boss, pasa la mayoría de episodios creando pasteles y tartas para los clientes, incluso mientras navega en las dinámicas familiares de su tienda de Hoboken, Nueva Jersey. El empleo proporciona una fuente inagotable de material para el programa.

“Puedes estar viendo una obra de arte al final de cada episodio”, dice Daniels.

Por supuesto, a veces las tramas se salen de las manos, incluso si la cadena tiene mucho rating. Jon and Kate Plus 8 empezó como un par de documentales en Discovery Health, y después se volvió una serie. Mediante subían los ratings, la historia de una calmada pareja de esposos, Jon y Kate Gosselun, y de sus ocho hijos, se volvió el tema de los tabloides de supermercado, que fue no bueno para la relación de la pareja.

Las peleas familiares y el repentino éxito financiero, lograron que el programa se volviera una parte menor del culebrón de Jon y Kate. El nombre del programa es ahora Kate Plus 8, por el divorcio de la pareja.

DiSanto dice que teme que lo mismo pase con Jersey Shore, que se volvió el programa más exitoso el pasado invierno.

“Es peligroso. Si un programa se basa en la autenticidad, y las personas que no son conscientes de las cámaras de repente son impulsados a la fama… eso puede empezar a notarse en la pantalla”, dice. “Tomamos la decisión de iniciar rápidamente la producción (de la segunda temporada) y no volver a Jersey: nos fuimos a Miami, un lugar cálido. Y tan pronto como los sacamos del mundo real, y cuando volvieron a estar juntos, volvieron justo a donde estaban en la primera temporada”.

DiSanto es consciente del escepticismo que gira alrededor de la palabra autenticidad, pero se mantiene firme: “Son ciento por ciento no-actores. Como escritor probablemente ni siquiera podrías concebir las cosas que pasan en el programa”.

Claro, dice Thompson, no todos los realities son televisión de la mejor calidad, como el nivel de la primera temporada de Survivor, pero lo mismo se aplica para los programas con libreto. Además, agrega, hay algo que debe decirse sobre el entretenimiento:

“Estos programas pueden ser realmente convincentes”, dice Thompson. “Incluso la basura puede ser realmente buena en lo que hace. Enfrentémoslo: no todo es una novela de Henry James”.

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