La telenovela: una pieza clave en la vida de Latinoamérica

Las historias que se relatan en las telenovelas han evolucionado hasta el tratamiento de temas sociales como la homosexualidad
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Matthew Knight
Autor: Matthew Knight
LONDRES (Reuters) -

Hacen que se retrasen partidos de futbol televisados en Brasil e incluso provocan que se adelanten reuniones donde se ven.

Las telenovelas brasileñas son una de las exportaciones latinoamericanas más exitosas y han conseguido seguidores apasionados en lugares remotos como Europa del Este y en todo el continente africano.

Las historias de amor interpretadas en la pantalla chica cautivan y encantan a los televidentes, y hacen estrellas a los que las protagonizan.

“Los actores de telenovelas, al menos en Estados Unidos, son considerados de segunda o tercera clase, a diferencia de las estrellas de telenovelas en América Latina”, le dijo a CNN Carolina Acosta–Alzuru, profesora de la Escuela Grady de Periodismo y Comunicación Masiva de la Universidad de Georgia.

Las diferencias no terminan ahí.

Las telenovelas, a diferencia de sus primos los culebrones televisivos estadounidenses, tienen un inicio y un final definitivo, usualmente son de 100 a 200 episodios y ocupan el espacio del horario estelar.

“En verdad son parte de la vida diaria de la cultura latinoamericana. A las personas les encanta verlas”, dijo.

¿La fórmula del éxito? El lenguaje universal del melodrama, dice Acosta-Alzuru.

Es algo que todas las culturas del mundo entienden, dice, y es particularmente prevalente en la cultura latina, algo notorio en su música y su baile.

Por muchos años, las telenovelas se rigieron por lo que Acotsa-Alzuru describe como “el código original de Cenicienta”, pero han evolucionado, y muchas incorporan en sus narrativas asuntos sociales desde la religión y el racismo hasta el aborto y la homosexualidad.

Y fue Brasil el que inició esa tendencia.

“Rompieron el molde tradicional”, dijo Acosta-Alzuru. “Lo brasileños introdujeron la importancia del contexto en la historia, la capacidad de decir algo sobre la sociedad mientras se cuenta una historia de amor. Creo que lograron cambiar el género”.

Roque Santeiro (1985) y El Clon (2001- 2002), que tratan temas sociopolíticos y de genética, respectivamente- son ejemplos de que el género ha evolucionado de las simples historias de amor, dice Acosta-Alzuru.

En 2009, la laureada telenovela Caminho das Indias (India: una historia de amor) presentó al personaje Tarso Cadore, interpretado por la estrella Bruno Gagliasso, que sufría de esquizofrenia.

Mezclar mensajes sociales con el melodrama implica mucha destreza de los escritores, dice Acosta-Alzuru, que ha estudiado telenovelas por más de una década.

“Si las personas sienten que están siendo educadas como en un salón de clase, cambian el canal”, dijo.

Además de traer los asuntos sociales a la luz, también hay evidencia que sugiere que las telenovelas pueden influir en la conducta del televidente.

En 2009, un informe del Banco Interamericano de Desarrollo encontró que los brasileños que reciben la señal de Globo TV, la cadena más grande de televisión del país y la principal productora de telenovelas, tenían menores tasas de nacimientos y mayor incidencia de divorcios que áreas en las que no había señal.

La tendencia a hacer frente a asuntos problemáticos en pantalla se está presentando en otros países que siguen el ejemplo de Brasil.

Acosta-Alzuru actualmente está analizando la reacción de la audiencia a la nueva telenovela venezolana La mujer perfecta, cuya protagonista tiene el Síndrome de Asperger.

Hasta ahora, parece que le ha gustado al público.

“En Twitter y Facebook, no pude mantener el ritmo. Había más de 6.000 tweets en menos 30 minutos”, dijo Acosta-Alzuru.

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