La carrera política de Mario Vargas Llosa tuvo su clímax en 1990

El autor, galardonado con el Nobel de Literatura, buscó llevar sus ideas liberales al gobierno peruano, aunque en 1990 perdió con Fujimori
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Mauricio Torres
Autor: Mauricio Torres | Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

La vida del escritor Mario Vargas Llosa “dio un extraordinario vuelco” la tarde del 28 de julio de 1987.

Ese día, Vargas Llosa se encontraba en la playa de Punta Sal, en el noroeste de Perú, cuando comenzó a escuchar por la radio el discurso del presidente Alan García que anunciaba la estatización de los bancos, las empresas financieras y las compañías de seguros del país. García tenía dos años en el poder y su aceptación social aumentaba, pero según Vargas Llosa sus políticas populistas eran “una bomba de tiempo”.

Para el escritor —un liberal que ha manifestado su apoyo a políticos de derecha—, las nacionalizaciones “traerían más pobreza, desánimo, parasitismo y cohecho a la vida peruana” y “lesionarían el sistema democrático”, de acuerdo con lo que el escritor relata en su libro El pez en el agua (1993), donde recoge las memorias de su campaña por la Presidencia.

En ese entonces, Vargas Llosa ya había publicado algunas de sus obras más célebres como La ciudad y los perros, La casa verde, Conversación en la Catedral y La guerra del fin del mundo, componentes de una producción literaria que este jueves le valió ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2010.

“Espero que me lo hayan dado por mi obra literaria más que por mis ideas políticas”, declaró Vargas Llosa en conferencia de prensa, luego de que periodistas le preguntaron si su pensamiento político influyó en la decisión de la Academia Sueca.

En 1987, la oposición del escritor contra lo que consideraba “la concentración del poder político y económico en el partido gobernante”, la socialista Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), derivó en la elaboración de un manifiesto titulado Frente a la amenaza totalitaria, que fue firmado por más de 100 personas, difundido en televisión y publicado en los diarios 3 de agosto.

A ese texto siguieron “cartas, llamadas y visitas de personas que se solidarizaban”. Y desde entonces, a pesar de la resistencia de su esposa Patricia —quien temía dejara de escribir—, Vargas Llosa comenzó a hacer política y a construir una campaña para llegar a la Casa de Gobierno de Perú.

“Recuerdo que estábamos frente al televisor siguiendo las propuestas”, dijo a CNNMéxico Carlos Huamán, investigador peruano del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la Universidad Nacional Autónoma de México (CIALC-UNAM).

Huamán, quien se encontraba en Perú en esa época y ahora vive en México, señaló que la entrada de Vargas Llosa en esa campaña política “fue bastante crucial en la historia peruana”. “Los partidos políticos estaban en una debacle y la figura de Mario Vargas Llosa fue notable; entró a un debate interesante con los otros candidatos que evidenció qué tan heterogéneo es el Perú (un país con 30 millones de habitantes, 30% de los cuales son indígenas)”, explicó Huamán.

El escritor contendió por el centro-derechista Frente Democrático (Fredemo) en los comicios de abril de 1990. Tenía entonces 54 años y proclamaba tener el propósito de hacer de la política algo “limpio y transparente, como el cielo de Arequipa”, la ciudad en la que nació.

Vargas Llosa no logró ganar en primera vuelta electoral, sino que se fue a la segunda contra el candidato de la agrupación Cambio 90, Alberto Fujimori, quien a la larga venció gracias al apoyo de partidos de izquierda como el APRA.

El autor reclamó al presidente García las declaraciones públicas en su contra, como las acusaciones de que el Fredemo incurrió en gastos excesivos de campaña. Sin embargo, aceptó la derrota y años más tarde ambos frenaron los ataques mutuos. Incluso, este jueves García felicitó a Vargas Llosa por haber ganado el Nobel. “Es un enorme día para Perú”, comentó.

“Creo que Mario quiso participar en esas elecciones porque se sintió comprometido. (…) Lo hizo con responsabilidad y aceptó su derrota como pocos la aceptan”, dijo a CNNMéxico Sealtiel Alatriste, coordinador de Difusión Cultural de la UNAM y quien a finales de septiembre participó con Vargas Llosa en una conferencia en la Ciudad de México, después de que la UNAM le concediera un doctorado honoris causa.

Analistas políticos sostienen que Vargas Llosa perdió por su incapacidad para conectar su discurso con el de los sectores populares, entre otros factores.

El autor y Perú, 20 años después

A 20 años de esas elecciones presidenciales, Alberto Fujimori está en prisión por delitos de corrupción y violaciones a los derechos humanos, Alan García ocupa su segundo periodo de gobierno —que termina en 2011—, mientras Vargas Llosa dejó la política militante pero sigue defendiendo sus ideas.

No lo hace en su obra literaria, afirma, pues “toda literatura de propaganda es mala literatura”. Para expresar su pensamiento político escribe artículos, responde entrevistas o acude a actos públicos.

El escritor, por ejemplo, promueve la legalización de la marihuana como una medida para combatir el narcotráfico. Otros partidarios de ese planteamiento son Ernesto Zedillo, ex presidente de México; César Gaviria, ex mandatario de Colombia, y Fernando Henrique Cardoso, de Brasil.

También ha criticado a gobiernos de izquierda como los de Cuba y Venezuela, y en la década de 1990 reprobó al gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México, al que llamó “dictadura perfecta”, es decir, una dictadura que fingía ser una democracia.

Este jueves, tras recibir el Nobel de Literatura, reconoció que “algunos peruanos” no simpatizan con sus ideas, pero advirtió que seguirá manifestando sus planteamientos a favor de la libertad y la democracia y en contra de la represión, pues “soy escritor, pero también soy un ciudadano”.

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